Los múltiples casos de nepotismo en el Tribunal de Cuentas no representaron ningún problema para que el Gobierno y el PP dieran su bendición a la cúpula de este órgano encargado de fiscalizar a todas las administraciones españolas. La propia María Dolores de Cospedal maniobró para que los consejeros elegidos por el partido votasen a favor de la actual dirección.

La reunión en un hotel de Madrid
El 21 de julio, dos días antes de la fecha en la que debía renovarse la dirección del Tribunal de Cuentas, la número dos del PP se citó en un hotel de Madrid con seis de los siete consejeros y les instó a que votasen por tres años más al actual presidente, Ramón Álvarez de Miranda, y quitó hierro a los casos de nepotismo en ese órgano, según desvela El País, que cita a fuentes conocedoras de esa reunión. El único consejero elegido por el PP que no asistió al encuentro, porque no había sido avisado, fue Manuel Aznar, hermano del expresidente del Gobierno.

Lo normal, para Cospedal
Los consejeros terminaron por respaldar la decisión que, según dijo Cospedal, partía del Gobierno y votaron a favor de la renovación, el 23 de julio, a pesar de que al menos tres de ellos estaban en contra de la renovación de Álvarez de Miranda.Las razones alegadas por Cospedal fueron la cercanía de las elecciones generales y lo normal que, en su opinión, resulta el hecho de que en organismos públicos coincidan familiares.

Una concuñada y un sobrino del presidente del Tribunal, Álvarez de Miranda, trabajan allí; lo mismo que la mujer, dos hermanos y una pariente de la esposa del vicepresidente del organismo y presidente de la Sección de Fiscalización, Javier Medina. No son los únicos casos, como ya se destapó. El exsecretario general tiene a su hija y a su yerno, y los dos últimos presidentes del comité de empresa tienen a una quincena de familiares y conocidos, entre esposas, sobrinos, sobrinas, cuñados y amigos de la infancia.