La guerra iniciada por Estados Unidos e Israel en Oriente Próximo tiene en España un impacto especial en lo político. El "No a la guerra" que mantiene el Gobierno pone al Partido Popular en una encrucijada, entre apoyar a los que asesinan niños en Irán y Gaza o estar del lado del derecho internacional.
Una decisión que para algunos de sus nombres más destacados, como Isabel Díaz Ayuso, no es complicada, ya que la presidenta de la Comunidad de Madrid nunca ha escondido sus lazos con el trumpismo y el sionismo. Sin embargo, la confrontación con el Gobierno que mantiene Génova sí está encontrando oposición entre algunos de sus barones autonómicos, que en los últimos días están asomando la pata en contra de la guerra.
En un lado está la postura oficial de la cúpula de Alberto Núñez Feijóo, que como siempre es el 'no' por sistema a todo lo que diga el Gobierno de Pedro Sánchez. El PP nacional lleva desde el pasado 28 de febrero confrontando con cualquier condena a los ataques ilegales de Estados Unidos e Israel contra Irán. Una postura que aprovechan algunos de sus miembros más pro-sionistas, como Ayuso o el expresidente José María Aznar, para impulsar su discurso a favor del Estado genocida.
Sin embargo, la unidad que pretende aparentar Génova, incómoda para algunos de sus miembros más moderados, se está resquebrajando. El opositor más destacado es el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, que a pocos días de las elecciones regionales trató de desmarcarse de las directrices de Feijóo diciendo alto y claro que los ataques sobre Irán son ilegales. En la misma dirección han ido otros líderes, cada vez más, como el gallego Alfonso Rueda o el valenciano Juanfran Pérez Llorca.
Los lazos de Ayuso y Aznar, la 'alianza Algemeiner', con el sionismo
No hacía falta que el Gobierno se opusiera a la guerra para que populares como Isabel Díaz Ayuso o José María Aznar se posicionaran a favor de la intervención ilegal de Donald Trump y Benjamin Netanyahu. Aún así, en el caso de la baronesa madrileña, el "No a la guerra" ha servido para desatar toda su retórica a favor del trumpismo. Al día siguiente del discurso de Sánchez, Ayuso retó a las portavoces de la izquierda en la Asamblea de Madrid a "irse solas y borrachas por Teherán", y en el último Pleno, este jueves reiteró que mantendrá sus negocios con Estados Unidos y los lazos que le unen a Israel: "No me avergüenzo, sino que lo reafirmo", dijo.
La cercanía de Ayuso a Trump y Netanyahu es más evidente que nunca por sus últimos viajes a Estados Unidos -cada vez más frecuentes-. Esta misma semana, en Nueva York, la presidenta regional asistió a la entrega de un galardón que el periódico sionista The Algemeiner concedió al presidente argentino, Javier Milei. Este mismo medio ha incluido a Ayuso entre los 100 líderes más influyentes para el pueblo judío, una lista que la popular comparte con algunos de los dirigentes hebreos que comandan el genocidio en la Franja de Gaza, como el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, algunos de sus ministros más ultras, o el propio Donald Trump.
Ayuso tiene el dudoso honor de recoger de esta manera el testigo de José María Aznar. El expresidente del Gobierno, que no ha aprendido las lecciones de su participación en la guerra de Irak a principios de siglo, es otro ilustre benefactor del sionismo. The Algemeiner también ha incluido a Aznar en su lista de los 100 en dos ocasiones. En 2013 le calificaron como "uno de los pocos líderes europeos recientes que han apoyado públicamente a Israel", y repitieron el mismo reconocimiento dos años más tarde.
En el caso de Aznar, los méritos que premia el sionismo se entienden, además de su servilismo con Bush, por Friends of Israel Initiative, la organización de apoyo al ente genocida que fundó el expresidente en 2010, y que mencionaba el artículo que le premiaba en el citado medio. Entre sus miembros fundadores hay figuras de peso en el ámbito político occidental, lo que ha convertido a la plataforma en una red internacional de influencia centrada en la defensa del Estado israelí. En el momento de su lanzamiento, Aznar resumía el espíritu de la iniciativa con una frase que también fue recogida por The Algemeiner: "Si Israel cae, todos caemos".
Los barones del PP empiezan a adoptar el "No a la guerra"
En un plano más discreto están otros líderes del PP. La dirección nacional de Feijóo ha demostrado su apoyo tácito a Trump y Netanyahu mediante la confrontación con el "No a la guerra" del Gobierno, y centrando su condena en el régimen de los ayatolás de Irán, y no en la intervención ilegal y los asesinatos de civiles. Fuera de Génova, algunos barones también han adoptado esta estrategia. Es el caso del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, que dijo en el Parlamento regional que "el PSOE mueve el esperpento del 'No a la Guerra' para arañar votos".
Sin embargo, hay cada vez más barones a los que el discurso del PP no les convence. El más destacado, el castellanoleonés Alfonso Fernández Mañueco, que trata de dejar claro su rechazo a que le tutelen desde Génova, tanto en las negociaciones que vendrán después de las elecciones de este domingo, como en la postura sobre la guerra: "Nadie está a favor de la guerra", afirmó esta semana. "Está claro que esta intervención parece que no ha tenido el respaldo de la legalidad internacional".
A este carro se ha subido también el presidente de Galicia, Alfonso Rueda. El que fuera la mano derecha de Feijóo en la Xunta celebra ahora que el Gobierno "se empiece a mover", como dijo este jueves tras el anuncio de las primeras medidas para paliar los efectos de la guerra. Rueda ha apostado también por oponerse a la guerra, con un discurso, eso sí, muy matizado en contra de las "conveniencias personales de Sánchez".
En esa misma dualidad se mueve el president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, que este miércoles apostó por una "vía diplomática" para resolver la guerra, aunque también dijo que el presidente del Gobierno y Donald Trump "se parecen mucho". La cercanía de Ayuso o Aznar con Israel también es incómoda para barones como la presidenta de Extremadura, María Guardiola, que en el pasado se ha pronunciado en contra de "la barbarie y el horror" del genocidio en la Franja de Gaza.