El Partido Popular rechaza la "prioridad nacional", el punto central del acuerdo que ha permitido que María Guardiola sea investida presidenta de Extremadura, en el Congreso de los Diputados. Vox proponía transponer este principio al ámbito estatal, con una moción a la que el PP ha votado en contra este miércoles. Los de Alberto Núñez Feijóo han hecho valer el matiz del arraigo, que defienden para no comprar del todo las tesis de la ultraderecha, basando en él la exclusión de los migrantes de ayudas sociales y dar prioridad a los españoles en el acceso a vivienda pública.

Había mucha especulación con qué iba a pasar en la votación de esta moción, en la que finalmente solo los 33 diputados de Vox han votado a favor de aplicar la prioridad nacional a nivel estatal. El resto, incluidos los 137 del PP, han votado en contra.

La estrategia del PP ha consistido en presentar una enmienda al texto de Vox, que instaba a extender a toda España el principio de que "el acceso a todas las ayudas, subvenciones y prestaciones públicas" debe seguir "el principio de prioridad nacional". Este es el punto central que la ultraderecha ha hecho asumir a los populares para desbloquear el Gobierno de Extremadura, que se ha debatido y votado en paralelo a esta moción en el Congreso.

Los de Feijóo han defendido al mismo tiempo, en dos puntos distintos de la geografía española, dos cosas opuestas. Por un lado, han aceptado los votos de Vox en la Asamblea extremeña, que llegan tras comprometerse a dos cosas. Primero, que el acceso a la vivienda pública, subvenciones y ayudas se rijan por ese concepto de prioridad nacional. Y segundo, trabajar a nivel nacional para eliminar las barreras que convierten esos puntos en ilegales. En el acuerdo se mencionaba la Ley de Extranjería, aunque la igualdad de los ciudadanos españoles ante la ley es un principio que nace de la propia Constitución Española.

Pero mientras PP y Vox votaban a favor de investir presidenta a Guardiola, los de Feijóo han votado en contra del mismo principio en el Congreso. Su enmienda introducía un punto -que también aparece en el acuerdo de Extremadura- que ligaba las restricciones al acceso a prestaciones públicas al "arraigo" al territorio, esquivando así una parte de las tesis racistas de Vox y evitando que el criterio discriminatorio sea la nacionalidad. La negativa de los ultras a apoyar esta enmienda, les ha llevado a votar en la Cámara Baja en contra de una de las mociones a la que Vox ha condicionado su apoyo a Guardiola.

Vox defiende que el arraigo del PP es "un coladero" para la inmigración

En los últimos días, desde el PP trataban de justificar esta tesis de Vox, asegurando que el concepto de prioridad nacional no era un rechazo frontal a la inmigración. A pesar de esto, los populares sí han comprado algunos mantras a la ultraderecha, por ejemplo vinculando inmigración con delincuencia, culpando a los migrantes de la saturación de los servicios públicos y aprovechando el debate para criticar la regularización extraordinaria del Gobierno. Todo ello condicionado porque este miércoles necesitaban contentar a los ultras para asegurarse de que María Guardiola era investida presidenta en Extremadura, a horas de que se anunciara el mismo pacto en Aragón, y a las puertas de otras elecciones en Andalucía.

Y sin embargo, desde Vox no han podido ser más claros. Su diputado Ignacio de Hoces ha pulverizado cualquier intento de Génova de abrir el debate más allá de la inmigración, y ha protagonizado un discurso en el que todas las explicaciones sobre su moción han girado en torno a ella. "Bienvenidos a la España al revés", ha comenzado su turno, "la España donde incumplir las leyes de entrada tiene recompensa". El diputado ultra ha pedido cambiar la Ley de Extranjería para "eliminar la figura del arraigo, que es un coladero e impide la expulsión del delincuente".

Por si había alguna duda, De las Hoces ha convertido la moción en un contrapeso a la regularización de migrantes: "El español trabaja para el que acaba de llegar", ha criticado. Vox deja claro que el lema de la "prioridad nacional" es una extensión de la "invasión migratoria", el nombre que habían dado hasta ahora a sus tesis racistas: "Millones de españoles se sienten extraños en sus propios barrios", asegura. Algo llamativo es que el diputado ha dirigido todo su discurso contra el Gobierno, al que acusa de promover la "anarquía migratoria" y de sufrir un "odio a lo propio".

La moción de Vox ahonda en su idea de excluir a los migrantes de la Sanidad universal. También de priorizar al nacido en España en el acceso a la vivienda pública y las ayudas sociales. El diputado ultra también ha vinculado cánticos como el "musulmán el que no bote", escuchado hace unas semanas en el estadio del Espanyol, a "jóvenes patriotas", mientras en la izquierda "respetan que unos sinverguenzas canten 'español el que no vote' o piten el himno nacional".

El PP desvía el debate que ha hecho a Guardiola presidenta y complica el pacto en Aragón

En el PP, sin embargo, se han amparado en el título de la moción de Vox, que pedía al Gobierno aclarar "cuáles van a ser las prioridades" el resto de la legislatura, para dividir su turno entre ataques al Ejecutivo y matices a la postura de Vox. La diputada Carmen Navarro ha tratado en primer lugar de mezclar el asunto con la corrupción, acusando al Gobierno de que su prioridades son "robar y tapar a los que robaban". Pero luego se ha metido en la cuestión, y ha hablado del "famoso muro sanchista" para dividir.

La popular ha acusado a los socialistas de "agitar la bandera de la inmigración" durante el debate de una moción sobre inmigración presentada por Vox, y a la que ellos habían presentado una enmienda que hacía suya la prioridad nacional, pero matizada con el arraigo. Y ahí es cuando Navarro se ha dirigido a la bancada de los ultras, para dejarles claras sus 'líneas rojas': "Prioridad al arraigo", ha asegurado. Eso sí, Navarro no se ha olvidado de dejar una frase que podrían firmar los de Abascal, y ha vuelto a dirigirse al Gobierno para criticar que la "regularización premia la ilegalidad".

Pero mientras todo esto ocurría, y la diputada del PP acusaba al Gobierno de meter los pactos "en la coctelera del relato", el pacto que contenía lo mismo a lo que han votado en contra unas horas después en el Congreso les permitía triunfar en Extremadura. El acuerdo con Vox para que María Guardiola haya sido reelegida presidenta lo tiene todo. Tiene la "prioridad nacional" de Vox y el matiz del "arraigo" del PP. Y esto es lo mismo que los ultras exigían para investir a Jorge Azcón como presidente de Aragón, un acuerdo que estaba previsto que se anunciara este mismo miércoles. Ahora, el pacto está pendiente de cómo se hayan tomado en Bambú el voto en contra de los de Feijóo. 

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