Continúa la escalada rampante de violencia verbal y activa desde la derecha y la extrema derecha hacia perfiles progresistas. La última en sufrir este fenómeno ha sido la analista política Sarah Santaolalla, que ha tenido que sufrir que su nombre aparezca escrito en la tumba de las Trece Rosas junto a la inscripción 'RIP' (Rest in Peace en inglés, descanse en paz), deseándole la muerte. Pero no ha sido la única: el historial es ya demasiado largo, desde la 'facha borroka' hasta los cientos de ataques sufridos por las sedes del PSOE pasando por el acoso, en plena calle, de comunicadores de ultraderecha como Vito Quiles o Bertrand Ndongo. Desde el entorno de Alberto Núñez Feijóo se observa la situación a caballo entre el silencio y la connivencia, de hecho, más cerca de la segunda cuando este medio se ha interesado por su valoración sobre lo ocurrido.
"Ha sido vandalizada la tumba de las 13 Rosas con amenazas de muerte hacia mí. No es casualidad: mujeres asesinadas por enfrentarse al fascismo y no doblegarse. Siento auténtico terror", escribía este sábado Sarah Santaolalla en su perfil de X, haciéndose eco de la amenaza y mostrando su preocupación. Un mensaje que ha recibido diferentes muestras de apoyo, desde la eurodiputada de Podemos y exministra de Igualdad, Irene Montero, hasta la líder del PSOE en la ciudad de Madrid, Reyes Maroto, pasando por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. "Primero se normaliza el fascismo, hacen que te lo tomes a broma o te parezca “una opción más” y al día siguiente les tienes haciendo listas negras y queriendo matar gente. El fascismo se para con más feminismo y derechos. Si no es ahora, ¿cuándo? No estás sola, Sarah", ha escrito Montero, mientras que Maroto ha trasladado su apoyo a la analista política reivindicando que "las amenazas y el vandalismo no son protesta: son violencia. Los espacios de memoria se respetan. La democracia se defiende sin odio".
Ha sido vandalizada la tumba de las 13 rosas con amenazas de muerte hacia mí.
— Sarah Santaolalla. ♀ (@SarahPerezSanta) January 17, 2026
No es casualidad: mujeres asesinadas por enfrentarse al fascismo y no doblegarse.
Siento auténtico terror pic.twitter.com/nEjHZxHkDM
Primero se normaliza el fascismo, hacen que te lo tomes a broma o te parezca “una opción más” y al día siguiente les tienes haciendo listas negras y queriendo matar gente
— Irene Montero (@IreneMontero) January 17, 2026
El fascismo se para con más feminismo y derechos. Si no es ahora, ¿cuándo? @SarahPerezSanta no estás sola https://t.co/bRT5q8BzHA
Todo mi apoyo, @SarahPerezSanta.
— Reyes Maroto (@MarotoReyes) January 17, 2026
Las amenazas y el vandalismo no son protesta: son violencia.
Los espacios de memoria se respetan. La democracia se defiende sin odio. https://t.co/imv4V20ohi
"Las Trece Rosas representan la dignidad frente al fanatismo. Profanar su memoria y amenazar de muerte a una periodista es cruzar una línea intolerable. El odio, el machismo y el miedo no van a imponerse en nuestra democracia", ha escrito, por su parte, Pedro Sánchez.
Las Trece Rosas representan la dignidad frente al fanatismo. Profanar su memoria y amenazar de muerte a una periodista es cruzar una línea intolerable.
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) January 17, 2026
El odio, el machismo y el miedo no van a imponerse en nuestra democracia.
Mi solidaridad con @SarahPerezSanta. No estás sola. https://t.co/QVTqfMsQT9
El PP no condena estos ataques y hasta los alimenta
Este es el último caso de ataques políticos hacia personas de marcado perfil progresista y de izquierdas, pero el historial es larguísimo. Desde 2023 hasta la actualidad, las Casas del Pueblo del PSOE han sufrido más de 200 ataques de lo que ellos mismos denominaron como 'facha borroka'. Aproximadamente, un acto vandálico cada tres días y medio desde entonces. La Casa del Pueblo del PSOE en Vera, Almería, fue una de las últimas que sufrió vandalismo en 2025, amaneciendo un día cualquiera cubierta de pintadas con insultos: “corruptos”, “puteros”, “cocainómanos”, “traidores”. Un lenguaje de odio con una virulencia que ya no sorprende por repetición, ya que todas las anteriores agresiones han sido de índole similar. "El PP no puede seguir mirando para otro lado", aseguraban fuentes de la dirección socialista en un momento en el que los ataques no paraban de sucederse con el contexto judicial especialmente candente, reclamando a Alberto Núñez Feijóo "una condena clara, expresa y sin matices". Nunca ha llegado tal cosa: el líder 'popular' no se ha pronunciado en ningún momento ni sobre las más de 200 agresiones a las sedes socialistas, ni más recientemente con el caso de Sarah Santaolalla.
Es más, la respuesta del entorno de Feijóo a este medio al ser preguntados por el asunto es ambigua y tiene, incluso, matices que llevan a pensar que justifican las pintadas: "La persona a la que os referís es la que insultó sistemáticamente a un grupo musical de los que criticó su falta de talento y que se gana la vida atacando, criticando e insultando a los dirigentes del Partido Popular?".
Volviendo a la analista política y a Vito Quiles, mencionado en líneas anteriores en este artículo, Santaolalla denunció este viernes que el comunicador ultra le persiguió desde los accesos del centro de RTVE de Prado del Rey, lugar en el que trabaja habitualmente, hasta la puerta de su propio domicilio, y que la Policía lo había identificado. Santaolalla lo denunció a través de las redes sociales con un video publicado en su cuenta de X en el que aparece el agitador ultra en los accesos de las mencionadas instalaciones de la cadena pública. "Vito Quiles intentando entrar en televisión española para acosarme. Está en las instalaciones de Prado del Rey preguntando mi horario de entrada y de salida y ahora mismo persiguiéndome desde un Mercedes negro. Policía, debéis hacer algo", aseguraba la colaboradora antes de ir a comisaría a denunciarle.
"Más tarde han sido identificados él y otras dos personas que le acompañaban, yo he estado en comisaría hasta ahora. Hace cinco minutos que estoy entrando con vosotros, denunciándole, porque ya está bien de la impunidad de estos miserables, de estos machistas, que creo que incluso venía a preguntar por lo que les mandan sus jefes del Partido Popular. Unos te señalan, otros atacan y, sobre todo, todos te acosan, de una forma u otra", sentenciaba en Malas Lenguas.