Nacida en 1974 en Sevilla, Susana Díaz no deja indiferente a nadie. Católica, amante del Rocío y de la Semana Santa, orgullosa de su barrio de Triana y bética hasta la médula, hay quien ve en esta dirigente socialista la viva reencarnación de Evita Perón en su versión andaluza. Desde luego, sorprende que en un momento en que la desafección política marca la estrategia y la agenda de todos los partidos, Díaz mantenga una alta estima entre los votantes de su Comunidad Autónoma (prueba de ello es que ha conseguido que pese a la irrupción de Podemos y Ciudadanos en el parlamento andaluz, el PSOE haya mantenido intactos sus apoyos electorales).

“Lo bien que va a estar ella en verano”
Una relación peculiar que se evidenció cuando una mujer llamó a Canal Sur radio a primeros de febrero para expresar sus mejores deseos a la líder del PSOE andaluz. “Creo que Susana Díaz ha hecho muy bien en adelantar las elecciones. Lo bien que va a estar ella en verano cuando sea presidenta y tenga a su bebé. Y no creo que se vaya a Madrid. Me la encontré en el Rocío el año pasado y me dijo que no se iba. Me decepcionaría mucho si lo hiciera”, dijo esta oyente resumiendo en pocas palabras los principales mensajes que Díaz recibiría de sus conciudadanos a lo largo de la campaña electoral.

Conversación vs. mítines
En el último mes, la presidenta ha recorrido más de 12.000 kilómetros en campaña. Sin admitir tutelajes por parte de su partido en Madrid, Díaz ha cambiado los grandes mítines del pasado por visitas a cientos de municipios andaluces, primando así la conversación directa con sus votantes en detrimento de los mensajes enlatados que los políticos suelen ofrecer en sus actos.

La cercanía de Susana
A Díaz se le ha notado en su salsa. Disfruta del trato con la gente, es amable, sonríe y se deja tocar. De hecho, sus colaboradores más cercanos aseguran que fue su conexión con el mundo real (por ejemplo, y a diferencia de la mayoría de los políticos nacionales, cuando Díaz acude al médico lo hace en la sanidad pública y guarda turno como los demás) lo que le llevó a adelantar las elecciones autonómicas.

A pie cambiado
Aunque es cierto que existen otras visiones menos románticas sobre el órdago que lanzó por la presidenta al romper el acuerdo con IU y convocar elecciones anticipadas. Hay quien sostiene que fue su olfato político lo que la llevó a someter su liderazgo en las urnas. Lo hizo pillando desprevenidos a los dirigente andaluces de Podemos, al Partido Popular con un candidato aún desconocido, a Izquierda Unida con una grave crisis interna y a Ciudadanos intentando consolidarse como alternativa al centro derecha.

Una apparatchik
Una versión que acrecienta el mito que presenta a Susana Díaz como un animal político que trabaja 24 horas los 365 días del año. Dicen que es una apparatchik capaz de superar todas las crisis internas, implacable con sus adversarios y que  distingue a la perfección entre las amistades y los intereses. Sus adversarios aseguran que nada en ella es casual. Directa con cualquier interlocutor por muy poderoso que sea, forja a diario su perfil de mujer de Estado.

En San Telmo y no en Moncloa
Sin embargo, tiene decidido no cruzar Despeñaperros y seguir en Andalucía. Al menos a corto plazo. Por ahora, esta hija procedente de una humilde familia de fontaneros parece tener claro que su lugar está en San Telmo y no en Moncloa,  aunque sólo el tiempo dirá si Díaz continúa o no su carrera siempre ascendente en política.