Este viernes, en el programa de la Cadena SER, Hoy por hoy, Pepa Bueno entrevistaba a Pablo Casado. Y en un momento determinado le ponía a escucharse a sí mismo, a raíz de las peticiones de condena del PP contra Zapata por sus torpes tuits... Se ha escuchado entonces el momento en el que Casado, al que Rajoy presenta como 'nueva imagen' del PP, cuando era presidente de Nuevas Generaciones de Madrid decía en un mítin, literalmente, esto: "La inmensa mayoría de jóvenes españoles son del PP y aún no lo saben... En pleno siglo XXI no puede estar de moda ser de izquierdas. Son unos carcas. Están todo el día con la guerra del abuelo, con las fosas de no sé quién... Con la memoria histórica".



Y después Bueno le preguntaba... "¿Las fosas de no sé quién?", y le recordaba que hay muchos españoles con un familiar enterrado en una cuneta, y le preguntaba "¿Esto no es doble vara de medir? ¿A usted no le inhabilita (como piden en el PP con Zapata) hacer bromas con las víctimas del franquismo?".

"Fíjate si no puedo hacer bromas..."
Y entonces Pablo Casado, que no podía negar lo que acababa de oírse, sacó a su abuelo y lo puso encima de la mesa, como escudo, para validarse a sí mismo e intentar tapar sus comentarios de unos años antes: "Fíjate si no puedo hacer bromas, que mi abuelo fue una víctima del franquismo -dijo el reluciente líder de la dirección nacional del PP- y lo vivimos en nuestras propias carnes, vamos. Mi absoluto respeto y admiración. Mi abuelo estuvo condenado a 30 años de cárcel, y gracias a dios lo pudo contar, pero podía no haberlo contado...".



Casado, tan reacio a 'comprender' los tuits de otros, ha intentado justificar ese "las fosas de no sé quién" con el contexto que no concede a otros: "esa intervención era precisamente sobre la reconciliación, sobre no abrir heridas... y con absoluto respeto". Es su interpretación no sólo de sus palabras, sino, tan importante como lo que se dice, su tono, en aquel mitin.

Casado y su abuelo
Y como él ha puesto a su abuelo, al usarlo como escudo, en la noticia, parece conveniente ver el caso de su abuelo, y si es comparable con esos "no sé quienes" que siguen en las cunetas.

El abuelo que Casado ha sacado del anonimato de la memoria se llamaba Herman Blanco Ramos. Y para conocer su caso, lo mejor es irse a la ficha que sobre él hay en la Fundación Pablo Iglesias. Allí se puede ver en efecto, que se hizo militante de UGT en la república y que fue detenido en Palencia, su ciudad, poco después de que las tropas sublevadas iniciaran la Guerra Civil. Condenado a 30 años, como médico que era, fue destinado a la clínica de prisión. Pero, afortunadamente, lejos de acabar en una cuneta como dijo su nieto para defenderse de sus propias palabras en un mitin, muy pronto salió de prisión, ya en 1941, cuando había cumplido dos años y medio de los 30 de condena... Muy lejos su situación de los que sí acabaron en una cuneta.

La reseña de ABC
La vida del abuelo materno de Pablo Casado no volvió a sufrir penalidades políticas, como sí siguieron pasando las familias de cientos de miles de esos otros que sí seguían en la cárcel o habían sido fusilados. Al salir de la cárcel, ya se ve, no se le opuso por parte del régimen de la Dictadura problema alguno para montar una clínica en Palencia.



En 1956 se borraron sus antecedentes. Y en 1961, en el ABC ya aparecía sin ningún problema, integrado y destacado entre la clase dirigente del régimen que asistía a bodas de las que se hacen reseñas y se publican en los periódicos. En su caso, nada menos que a una en la que los principales testigos eran dirigentes falangistas tan significados como como Raimundo Fernández Cuesta (lo seguiría siendo durante la transición), Juan Antonio Ruíz de Alda o Epifanio Ridruejo...