El populismo de ultraderecha es una realidad política muy asentada en la sociedad mundial del recién iniciado 2026. Lo que comenzó como un fenómeno polarizante puntual ha acabado convirtiéndose en un actor antipolítico, legítimo y normalizado en la práctica totalidad de países del mundo. Esa corriente internacional favorece a todas las sucursales de extrema derecha que ganan poder y notoriedad pese a los caucus electorales y las singularidades domésticas de cada Estado.
El bipartidismo y la normalidad democrática española habían establecido -hasta ahora- un cordón sanitario para con la ultraderecha, Vox, que se encontraba en los márgenes de la institucionalidad y fuera de las plazas políticas con mayor peso. Mientras, las fuerzas hermanas de los de Santiago Abascal superaban a la derecha tradicional, cuando no ocupaban el poder, en países vecinos y grandes potencias internacionales.
Gran parte del trabajo de estas formaciones ha consistido en la presencia y el contenido en las redes sociales, el instrumento de distribución ideológica masiva que han empleado para propagar un relato identitario que interpele a todos aquellos simpatizantes de una ruptura total contra el sistema conspiranoico. La difusión del imaginario populista ha desplazado el enfoque de la opinión pública, ha marcado la agenda mediática y ha distorsionado los límites democráticos convencionales. Asimismo, ha contribuido al incremento de la desconfianza y la desconexión de la actualidad informativa que ofrecen los medios de comunicación tradicionales y a la desafección política.
🔴 Un inmigrante ilegal marroquí con más de 20 antecedentes provoca el caos en Murcia al robar un coche, huir a toda velocidad y estrellarse en un huerto.
— Bipartidismo Stream (@Bipartidismo_) December 30, 2025
Según la Guardia Civil, se dirigía a cometer otro robo con el coche sustraído
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Esta estrategia permite a Vox controlar los marcos narrativos, seleccionar los temas prioritarios y modular el tono del mensaje, al tiempo que construye una identidad política diferenciada y emocional frente al resto de formaciones. En lugar de adaptarse a los formatos tradicionales de la información política, la ultraderecha opta por canales propios en los que la frontera entre información, opinión y activismo queda deliberadamente difuminada. De este modo, la comunicación deja de ser solo un instrumento para explicar la acción política y pasa a convertirse en un eje central de la estrategia partidista.
Bipartidismo Stream, nuevo satélite
Bipartidismo Stream, el nuevo perfil/canal audiovisual con un discurso antipolítico, homófobo, racista, xenófobo, machista, veligerante y naturalmente falso, se ha convertido en el último tentáculo mediático de Vox. A través de Disenso -el think tank o laboratorio ideológico de Vox regado con dinero público-, el partido de extrema derecha posee también el periódico La Gaceta de la Iberosfera y organiza congresos con Foro Madrid, con los que difunde sus mensajes políticos. El director de la fundación presidida por Abascal es Jorge Martín Frías, quien también tiene presencia en los vídeos del canal.
El programa estrella, El bolso de Soraya, funciona como espacio de tertulia política y simbólica. Su nombre alude a un episodio ocurrido durante la moción de censura de 2018 contra Mariano Rajoy, utilizado aquí como metáfora de la supuesta decadencia del sistema político. En el espacio participan dirigentes y perfiles afines a Vox procedentes del ámbito político, empresarial y digital, reforzando una narrativa homogénea y sin apenas contraste ideológico. Su principal pretensión es esparcir desconfianza respecto a los medios tradicionales y ofrecer la doctrina ideológica de la formación radical.
Odio, racismo y noticias falsas
En Bipartidismo Stream se pueden observar mensajes políticos sencillos, directos y combativos con el Partido Popular y el Partido Socialista, especialmente contra las ideas socialdemócratas y progresistas y la aparente debilidad del centroderecha. Además, replican los mensajes de Abascal, las declaraciones de miembros de la organización del partido, el relato de personalidades asociadas al movimiento internacional y las publicaciones de medios de comunicación afines. También frecuentan noticias falsas, bulos intencionados, vídeos manipulados, y carteles propagandísticos.
Con esta fórmula, el medio de Disenso trata además de sembrar desconfianza en los medios tradicionales, a quienes denominan “medios del bipartidismo” o “del sistema”, y a cuyos periodistas se les tacha de “corruptos” y “traidores”. Ante ello, su solución son las redes sociales, donde no se “demoniza” a Vox. En otras palabras, no quieren intermediarios entre el mensaje ultra y los jóvenes.
🔴 ÚLTIMA HORA | Graves disturbios provocados por inmigrantes en varias ciudades europeas: Berlín, Amberes, Reims, Marsella...
— Bipartidismo Stream (@Bipartidismo_) January 1, 2026
Más de mil coches quemados en Francia a pesar del despliegue de 90.000 gendarmes.
En Amsterdam, varios inmigrantes provocaron el incendio de la… pic.twitter.com/C5Y8mDbNxL
Dentro de la constelación mediática a la que pertenecía el canal (actual El Toro TV, de Farnesio Ventures y encabezada por José Luis Hernández de Arce), se encuentran Radio Intereconomía y Radio Libertad, presididas por Ariza. En este grupo se encontraba La Gaceta, antes de ser adquirida por Disenso en 2020. Ariza es la “cúspide de poder” de Vox con la que tuvo contacto la exdiputada ultra Macarena Olona, según lo que publicó en su libro.
Fuera de Vox pero afín al partido, se sitúa el empresario y expolítico del PP en Catalunya Julio Ariza Irigoyen, patrón mediático de la formación liderada por Abascal. Condenado a pagar más de 11 millones de euros al ser considerado “culpable” de la quiebra de Intereconomía, actualmente sigue arrastrando al grupo en la lista de morosos de Hacienda, con más de 20 millones de deuda.
La creación de este canal no es un movimiento aislado, sino un nuevo eslabón dentro de una estrategia sostenida en el tiempo. Vox lleva años trabajando en la construcción de un ecosistema mediático propio y afín, con el objetivo explícito de reducir su dependencia de la cobertura de los grandes medios de comunicación, a los que acusa de hostilidad sistemática.