La Comunidad de Madrid ha dejado ya firmados decenas de convenios con ayuntamientos de la región que, según denuncian las educadoras infantiles y el sindicato CGT, blindan las condiciones actuales del primer ciclo de Educación Infantil y dificultan la incorporación de algunas de las principales reivindicaciones del sector. Mientras tanto, las profesionales de las escuelas infantiles han alcanzado esta semana su segundo mes de huelga indefinida sin que exista todavía un acuerdo que permita poner fin al conflicto laboral.

Las movilizaciones comenzaron el pasado 7 de abril, cuando las trabajadoras de las escuelas infantiles madrileñas iniciaron una huelga para reclamar mejoras laborales y educativas. Desde entonces, las educadoras han mantenido servicios mínimos en los centros mientras organizan concentraciones y protestas periódicas a través de la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles (PLEI). Sus principales demandas pasan por una reducción de las ratios de alumnado por aula, mejoras salariales (su remuneración queda reducida al SMI o apenas la supera), la implantación de la figura de la pareja educativa y un mayor reconocimiento profesional para un colectivo que considera infravalorada su labor.

La protesta, que comenzaran impulsando los educadores infantiles de la Comunidad de Madrid, acabó extendiéndose al conjunto del país. El 6 de mayo comenzó una huelga general del sector de 0 a 3 años en toda España impulsada por la PLEI junto a CGT y con el apoyo de CCOO. Semanas después, el 23 de mayo, una manifestación estatal reunió en Madrid a unas 15.000 personas para exigir la dignificación de la Educación Infantil y denunciar las condiciones laborales de las profesionales del sector.

En paralelo a las movilizaciones, las educadoras han intensificado sus críticas hacia las administraciones gobernadas por el Partido Popular en la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid. Las trabajadoras denuncian la falta de avances en las negociaciones y acusan a ambas instituciones de mantener una actitud pasiva frente a un conflicto que afecta a cientos de centros y miles de familias.

Uno de los principales focos de tensión ha sido la política de prórrogas de los contratos de gestión de las escuelas infantiles municipales. Las educadoras sostienen que estas renovaciones perpetúan un modelo que dificulta la mejora de las condiciones laborales y salariales. Según denuncian, el Ayuntamiento de Madrid aprobó cerca de 40 prórrogas que impiden que las trabajadoras puedan beneficiarse de incrementos salariales previstos en nuevos pliegos de contratación.

La Plataforma llegó incluso a presentar recursos administrativos contra estas decisiones. Algunas de las firmantes denunciaron posteriormente haber sufrido presiones por parte de las empresas gestoras después de que sus datos personales (nombre, apellidos y DNI) fueran filtrados a estas entidades durante la tramitación de dichos recursos, acusando al Ayuntamiento madrileño de ofrecer esta información. Las educadoras consideran que estas situaciones constituyen una forma de represalia por denunciar las condiciones laborales del sector.

A la controversia por las prórrogas se suma ahora la denuncia realizada por CGT sobre la firma de hasta 87 convenios entre la Consejería de Educación y distintos municipios madrileños. Según el sindicato, estos acuerdos fueron acelerados durante las primeras semanas de huelga y consolidan las condiciones económicas vigentes para el próximo curso, reduciendo el margen de negociación del comité de huelga en cuestiones como las ratios, la implantación de la pareja educativa o las mejoras salariales.

Pese al bloqueo, las movilizaciones han logrado algunos avances. El pasado 21 de mayo una representación de las educadoras mantuvo una reunión con la consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo. Tras el encuentro, la responsable autonómica se comprometió a implantar progresivamente la figura de la pareja educativa en las escuelas infantiles de gestión directa e indirecta de la Comunidad de Madrid y a estudiar la situación de las prórrogas. Sin embargo, las trabajadoras lamentan que dichos compromisos no hayan quedado formalizados por escrito.

Además, las declaraciones posteriores de Zarzalejo tampoco contribuyeron a rebajar la tensión. La consejera calificó de "incomprensibles" las movilizaciones y aseguró que las protestas pretendían "desviar la atención de otras cosas muy graves que están sucediendo" en España, unas palabras que fueron duramente criticadas por las representantes del sector.

Durante estas once semanas de conflicto, las educadoras han sumado además el respaldo de las familias y de diversas organizaciones sindicales. Los padres y madres han protagonizado concentraciones ante la Consejería de Educación para reclamar soluciones y denunciar una situación que consideran "insostenible". Mientras tanto, sindicatos como USO, CCOO, UGT y FSIE se han incorporado a las reivindicaciones de las trabajadoras. Sin acuerdo a la vista y con el curso acercándose a su fin, desde la PLEI advierten de que la huelga podría os.prolongarse después del verano. 

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