Se presenta esta legislatura como la de la renovación del Congreso, la de la llegada de nuevos aires, por razones tan importantes como la aparición de nuevos partidos, a las más anecdóticas incluso de unos modos más relajados y de la calle… Y esa renovación es cierta en gran medida ¿Pero para todos? No… si se mira a la ‘nueva’ mesa del Congreso, se verá que esos aires para el PP no se han quedado ni en una brisa.

Celia, la reina del Frozen Free Fall
Y es que los populares, incapaces de imponer al presidente de la Cámara (su idea original era proponer como les contamos a Jorge Fernández Díaz... tampoco un gran cambio hubiera sido) han insistido en colocar como máxima autoridad de sus filas a Celia Villalobos. Celia ocupa la primera Vicepresidencia del Congreso, como hacía en la anterior legislatura.



Y esto a pesar de las repetidas muestras de sectarismo que dejó en la conducción de la mesa cuando era ella quien presidía la cámara mientras se ausentaba Jesús Posada. Actuaciones que incluyeron amenazas y expulsiones de la Cámara de diputados. Pero, sobre todo, esto a pesar de que su imagen quedó tocada cuando se descubrió que mientras presidía una sesión, se dedicaba a jugar en su tableta al Frozen Free Fall.

Rosa Romero, una sancionada del Banco de España
Para ocupar otra de las vicepresidencias que le han correspondido, el PP ha propuesto a otra mujer, también con su peculiar historia… Nos referimos a Rosa Romero, mujer de Castilla-La Mancha, aunque no muy de María Dolores de Cospedal. Pero no nos referimos a eso como su peculiariedad, sino a que el PP no ha tenido reparo en ponerla tan en la foto pese a que Rosa Romero es uno de los españoles, no son tantos, sancionados por el Banco de España.

Y no por cualquier cosa. El Banco central condenó a la que fue presidenta del PP de Ciudad Real a una multa de 15.000 euros (quedó la huella en el BOE) por “falta muy grave” durante su gestión en el Consejo de Caja Castilla-La Mancha. Romero calificó su sanción de injusta; el Banco de España le acusó de “deficiencias en la estructura organizativa” por un lado y de permitir que la Caja tuviera “insuficiente cobertura de los requerimientos de recursos propios mínimos”.

Sánchez Camacho... recompensada por su peso (político) a precio de oro
Y la tercera del trío de mujeres que el PP sitúa en la mesa del Congreso, en este caso como secretaria, es Alicia Sánchez-Camacho, a la que premia a lo que se ve por su gestión de los intereses del partido en una comunidad tan territorio comanche para el PP como es Cataluña. En realidad esta es la otra forma de pagarle a Sánchez Camacho por su esfuerzo… Porque antes se lo pagaron, y muy bien, con los sobresueldos habituales de Génova para sus dirigentes. La existencia de estos sobresueldos, que desveló ELPLURAL.COM, y fue después reconocida por el PP, aunque puntualizó que “no se pagan en sobres: son transferencias bancarias”, como toda explicación.

Y no era cualquier extra. En 2011, por ejemplo, a su suelo de senadora, por el que percibió 78.358 euros, añadió 113.633,28 euros que le transfirió (como sobre sueldo) su partido, por lo que superó los 190.000 euros de sueldo total ese año… Hay que recordar, quizás el año más duro de la crisis.