Los inquilinos del Palacio de la Moncloa, audaces y valientes, previeron la estrategia idónea para marcar perfil propio en el conflicto en Irán. El presidente del Gobierno ha conseguido conectar el tablero doméstico con la contienda internacional gracias a la exhumación del “No a la guerra”, los exabruptos del presidente de los Estados Unidos y la dejadez del canciller Merz. Tras una posición acertada en Ucrania, Palestina y Venezuela, Pedro Sánchez ha mudado la nueva piel que necesitaba para agotar la legislatura.
Sánchez se ha servido de la política exterior para dar nuevos matices a su personaje político: un referente socialdemócrata convertido en líder nacionalista que defiende a su país de lacayos abusones. Su perspectiva vanguardista y su determinación bizarra siguen la estela marcada por los líderes de Canadá, Australia y Dinamarca.
De hecho, el atrevimiento y convencimiento político de Sánchez al cuestionar la legalidad y los intereses ocultos de esta guerra han obligado a que grandes potencias europeas ―Reino Unido, Francia e Italia― se desmarquen en su favor. Asimismo, Úrsula Von der Leyen, Antonio Costa, y Emmanuel Macron quisieron trasladar “solidaridad y apoyo” a España, lo que refutó más si cabe el posicionamiento de Sánchez.
Iván Redondo reseña en La Vanguardia que esta “nueva piel” de Sánchez “desnuda técnicamente la estrategia del antisanchismo en el Madrid DF.”, permitiéndole al presidente “obtener más probabilidades para la victoria en las generales”. Mientras tanto, el resultado de los comicios en Castilla y León augurarán si, definitivamente, estamos inmersos en una nueva fase política.
“Con el choque con Trump, Sánchez ha aprovechado la ocasión para llenar el depósito de combustible para aguantar la legislatura”, resuelve el que fuera Director de Gabinete de Presidencia del Gobierno. Todavía se desconoce si este choque de efecto será suficiente para movilizar al abstencionista o acabará por “dejar en los huesos” a su izquierda.
Ganar y gobernar 🥷🏻https://t.co/wmWzWXXZII
— Iván Redondo (@thewarroomblog) March 9, 2026
Todo en #ElManual
FNAC: https://t.co/fwbiGtrO2a
AMAZON: https://t.co/exvK8MvmkY
Los caucus de la derecha despejarán el camino, “Catalunya y la España plurinacional mediante”. Redondo sostiene que, en política, la energía cinética y potencial son metáforas que describen el movimiento y la capacidad de cambio de actores, votos o ideas: la “energía potencial” representa el poder latente o apoyo almacenado durante toda la legislatura, mientas que la “energía cinética” representa la movilización activa, la velocidad de ejecución real de dicho poder en acciones concretas.
El poder del movimiento tienta a la escalada de precios, las posibles manifestaciones por el no a la Guerra, la transformación de la indignación en gente en la calle, los refugiados, etc. “La inercia de la OTAN y EE. UU. se dirige hacia más intervención”, espeta el líder del Grupo Redondo.
Sin embargo, “la cinética social española y europea empuja hacia la neutralidad y la paz”. Cuando en estrategia estas dos fuerzas chocan ―desarrolla Redondo―, la energía no desaparece, “se transforma en calor político (tensión mediática, debates encendidos en el Congreso) y en renovación del sistema (crisis de gobierno)”.
El 2027 está lejos, pero el colonialismo trumpista no cesará. El presidente Sánchez “ha vuelto a conectar con su entorno más por instinto piloto que por el coche” que, a fin de cuentas, sigue siendo el mismo. El dominio cognitivo y la comunicación política frente a Donald Trump son las claves de victoria en este rifirrafe: “Para ello, hay que entender mucho más que la nueva comunicación política consiste en generar conversación. Si quieres relevancia cultural, tienes que hablar como las redes sociales”, asume Redondo.
Por su parte, el líder de la oposición se mantiene ensimismado y desdibujado. El Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo sigue sin ver que se puede fiscalizar y criticar duramente al Gobierno y al mismo tiempo cerrar filas ante el chico de Queens. “Esto es de primero para llegar a La Moncloa: oposición de Estado”, espetó Redondo. O lo que es lo mismo, “hay momentos en los que se es oposición y otros en los que se tiene que ser España”. El “ni contigo ni sin ti” es tierra de nadie.
El Partido Popular atraviesa dificultades para definir su postura sobre la intervención en Irán. Con una opinión pública mayoritariamente contraria al conflicto —casi un 70% rechaza la ofensiva según una encuesta de 40dB. para El País—, pesan además los antecedentes de su propio pasado político, marcados por las heridas de la guerra de Irak y la figura de José María Aznar, así como por las tensiones internas del partido.
Feijóo intenta mantener el equilibrio en medio del enfrentamiento entre Sánchez y Trump, y también entre las diferentes corrientes dentro del PP. Mientras el líder popular trata de fijar una posición en un contexto complicado, la fundación FAES de Aznar ha intensificado su actividad —con hasta cinco comunicados difundidos en una semana— y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha anunciado su segundo viaje a Estados Unidos en apenas cinco meses.
El principal obstáculo para Feijóo es el escaso apoyo que recibe su respuesta ante la guerra: únicamente el 18,7% de los españoles la respalda, según el barómetro de 40dB. La situación apenas mejora entre los votantes del PP, donde también predomina el rechazo a la intervención militar de Estados Unidos. Solo un 36% del electorado popular la apoya, una cifra que asciende al 53% entre quienes votan a Vox.
Durante el fin de semana, altos cargos de la dirección popular han rechazado y criticado las decisiones del presidente del Gobierno; hasta tal punto de afear al Ejecutivo el envío de la fragata de la Armada, Cristobal Colón, parta escolar a buques franceses con destino en Chipre, país de la Unión Europea que ha sido atacado por los iraníes.
Además, el consultor político ha puntualizado que a muchos empresarios en Euskadi les gustó el líder del PP en su pasada conferencia en Bilbao en la reconoció públicamente su acercamiento al Partido Nacionalista Vasco, especialmente con Aitor Esteban, presidente del Euzkadi Buru Batzar. Quién sabe si el contacto ya se ha retomado, y lo que podría significar.