La Real Academia Española no pasa, precisamente, por un momento en el que los miembros de su Pleno se encuentren en gran consonancia y de agradable convivencia. Aunque no ha sido en esta ocasión el único que ha protagonizado una controversia en el seno de esta institución, pues otros escritores también apuntan a que se están quedando "fuera de juego", el autor de El Capitán Alatriste ha vuelto a ser foco de atención tras el choque que mantuvo con Luis García Montero en lo referido a la renovación del puesto de director de la RAE que deberá llevarse a cabo este año. Aquello fue otro capítulo de tensiones al que se suma ahora otro centrado el desacuerdo mostrado por algunos literarios ante las nuevas palabras incluidas en el diccionario

No se ha andado con titubeos a la hora de expresar su disconformidad con la dirección de la Academia. Arturo Pérez-Reverte escribía a principios de esta semana en una tribuna de opinión publicada en El Mundo que la RAE ha renunciado a "su papel normativo y cultural con la claridad, coherencia y autoridad que el antiguo lema sugería". Unas palabras que expresaba para reprochar el visto bueno que se ha dado para incluir algunas de las nuevas palabras del diccionario, de las que asegura que se tratan de "construcciones que hace años se habrían considerado erróneas". Así, siendo muy crítico con esta institución a la que pertenece, cargaba contra el Pleno afirmando que hay miedo en la Real Academia Española de ser acusada de elitismo y que, por ello, se ha cedido ante un "uso cada vez más vulgar" del lenguaje, el cual expone se ha "adaptado a las redes sociales".

En esta tribuna de opinión, Pérez-Reverte se ha mostrado rotundo con los técnicos y lexicográficos del Salón de Plenos de la RAE, a los que ha acusado de ejercer una "marginación" de los escritores, algo que, según añade, ha roto el "respeto entre creación literaria y técnica lingüística". 

La RAE evoluciona con los cambios en el lenguaje

El mismo periódico en el que Pérez-Reverte publicaba la tribuna de opinión en la que mostraba sus críticas a la RAE ha contactado con distintos miembros del Pleno de esta institución. De esta manera, ante los reproches del autor de obras como Falcó, que apunta a ser uno de los más reticentes a introducir algunos cambios, pareciendo estar posicionado como defensor de una perspectiva más rígida o, al menos, menos cambiante de la Academia, muchos de los miembros de la Academia entienden que hay una evolución en el idioma a la que hay que prestar atención. 

En conjunto, Pérez-Reverte entiende que nuevos términos introducidos en el diccionario como 'groupie', 'referenciar', 'valemadrismo', 'finde'. 'chip' o 'cuarentañero', no son sino una cesión usos erróneos, bromas privadas o expresiones de youtubers o influencers.

Así, atendiendo a otras circunstancias que también despertaron algunas fricciones, como el uso de la tilde o no en la palabra 'solo', apuntan a que la adaptación del lenguaje a los usos de los ciudadanos es algo que, al igual que otros asuntos, se aborda con diálogo y debate, como se ha venido haciendo a lo largo de los años. En este sentido, en relación a las críticas de Pérez-Reverte a los nuevos cambios, señalan a El Mundo que "hubiera sido deseable que ese debate se planteara dentro de la Academia antes de hacerlo en la esfera pública".

De esta manera, director desde el año 2008 del Departamento de Español al día, Salvador Gutiérrez, quien argumenta que "la Academia no es la Inquisición, no tiene la llave de todo lo que es correcto", a lo que añade que "nuestra labor no es prohibir ni reñir, esa es una mirada muy antigua, lo que debemos hacer es orientar". Por su parte, Guillermo Rojo, académico desde el año 2000, señala que "las lenguas cambian continuamente", algo que entiende debe ser tenido en cuenta. Además, Rojo dice que no ve "cambios importantes en los procedimientos de la organización".

Entre otros académicos que han ofrecido su valoración al periódico, Víctor García de la Concha,  director de la Academia entre 1998 y 2010 y miembro de la misma desde 1991, entiende que el lenguaje español es muy amplio y que ello no resta sino que "es un enriquecimiento", además de subrayar que se trata de un "instrumento vivo"

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