Alberto Ruíz Gallardón está "profundamente triste" y "hasta deprimido" según ha podido saber ELPLURAL.COM de fuentes muy próximas al ex ministro de Justicia. Desde que el pasado 23 de septiembre presentara su dimisión y anunciara que dejaba la política, Gallardón sabía que el teléfono no sonaría como antes, pero lo que no se esperaba es que su partido -que él ayudó a fundar- le condenara al ostracismo. "Es como si le hubiesen borrado, como si no existiera", y después de toda una vida dedicada a la política y a Alianza Popular (PP) el 'shock' es más duro de lo que se esperaba.

La familia y unos pocos amigos
Acostumbrado a estar bajo los focos, a ser considerado uno de los políticos más importantes y brillantes de este país, a figurar como eterno aspirante en las quinielas de liderazgos del PP, Gallardón ha pasado del todo a la nada. Es sabido que mientras eres importante te sobran amigos, pero otra cosa es cuando no eres nadie. En su caso, Gallardón se refugia en su familia y ha descubierto que amigos de verdad tiene "unos pocos", entre los que se encuentran algunos empresarios madrileños como Fernando Fernández Tapias (Fefé) con quien comparte amistad desde hace décadas y con quien ha compartido muchas vacaciones en el yate del empresario.



Fuera de foco
El propio Gallardón ha decidido no conceder entrevistas y no aparecer, al menos de momento, en los medios de comunicación. Pero una cosa es eso, y otra muy distinta que el teléfono deje de sonar abruptamente. O lo que es peor, que llames y no te contesten o te den largas..., y que tu partido te haya borrado del mapa. Él siempre recuerda que con tan solo 18 años fue con los estatutos de la recién nacida Alianza Popular a registrar el nuevo partido. En 1983 ocupa su primer cargo público como concejal de AP en el Ayuntamiento de Madrid y a partir de ese momento inició una fulgurante carrera política que terminó de forma fulminante el pasado 23 de septiembre.

Dolido, muy dolido con Rajoy
Concejal, miembro casi permanente de la ejecutiva de AP y luego del PP, Presidente de la Comunidad de Madrid, alcalde de Madrid y finalmente consigue su 'sueño' de dar el salto a la política nacional. Su eterna enemiga, Esperanza Aguirre, bloqueó que en 2008 fuera en las listas a las generales para ser diputado por Madrid, pero si lo consiguió en 2011 y además Rajoy le hizo Ministro de Justicia. Ser Ministro era su sueño anhelado, aunque su gran objetivo siempre fue ser Presidente del Gobierno.

Lo que no se esperaba era que la cartera de Justicia fuera su 'tumba política'. Empeñado en ser el ministro más reformista, consiguió el triste récord de ser el primer ministro en Democracia criticado unánimemente por todas las asociaciones de jueces, fiscales y abogados -independientemente de su color político- por sus reformas judiciales, por las polémicas tasas, por no hablar de la privatización del Registro Civil. Pero sería la Ley del aborto y la reforma prometida por Rajoy en campaña electoral, la puntilla de su breve carrera como ministro.

No era su ley, sino la del Presidente
Él siempre dijo a sus cercanos que no era su Ley, sino la de Rajoy. La reforma que propuso el Gobierno fue tan ultraconservadora que solo gustó a los ultraconservadores católicos. Defendió la Ley con tanta vehemencia que algunas de sus intervenciones en el Congreso acabaron con su imagen de político moderado y hasta 'progre' y le colocaron como el segundo peor valorado en las encuestas del CIS. Los dos ministros peor valorados eran José Ignacio Wert y él. Pero lo peor de todo es que Rajoy "le dejó tirado".

Después de asumir el desgaste personal por la controvertida reforma, Rajoy decide retirar la Ley porque las encuestas reflejan que la mayoría de la sociedad la rechaza y porque se acercan las elecciones. Se podría decir que Rajoy lo usó y lo tiró como un kleenex, a conveniencia. O lo que también puede ser, Rajoy consiguió ‘cargarse’ al eterno aspirante a liderar el PP dándole lo que más ansiaba: una cartera de Ministro de España.