Pese a los esfuerzos por trasladar una imagen de normalidad dentro del caos, el Partido Socialista vive uno de sus momentos más complicados desde que Pedro Sánchez es presidente del Gobierno. El estallido de casos judiciales de las últimas semanas han sacudido Ferraz y la Moncloa, desde donde se intenta aparentar calma. Esto no quita que el debate interno está más encendido que nunca, con el fin de la legislatura como principal asunto a tratar.

Lo que llega desde la mayoría de federaciones socialistas es la idea de resistir, pese a que las voces críticas con Sánchez son cada vez mayores. En el núcleo del partido asumen que esto es normal, habida cuenta de la gravedad de lo que se está investigando sobre el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y, sobre todo, en el caso de las cloacas del PSOE, que apunta directamente al corazón de Ferraz. Es por ello, por lo que en la sede socialista asumen cierto nivel de ruido interno, especialmente desde algunas de sus baronías y delegaciones más críticas, pero la posición oficial es la de minimizarlo y la del patadón hacia adelante.

Pero tampoco llegará muy lejos, pues la fecha clave en la que el partido realizará su diagnóstico interno ya está fijada. Será el próximo sábado 27 de junio, cuando está convocado un Comité Federal del PSOE, que es el máximo órgano entre congresos. La fecha es importante, pues llega justo en medio de varias citas importantes en lo judicial. El partido celebrará su debate justo al día siguiente de que comiencen a desfilar testigos por la Audiencia Nacional por el caso Leire, en una semana en la que la cita más importante será el miércoles 24, cuando Pedro Sánchez comparecerá ante el Congreso de los Diputados para dar explicaciones por este caso y por el de Zapatero. La cita está fijada también para la semana siguiente a que el expresidente declare como imputado, los días 17 y 18.

Al Comité Federal están llamados todos los miembros de la Comisión Ejecutiva, es decir, la dirección del PSOE, y los coordinadores de las organizaciones sectoriales más importantes. Aunque estos últimos no pueden participar en la elección de los órganos ejecutivos, según el Reglamento socialista, sí que podrían votar en una hipotética moción de censura que presente algún miembro de la dirección para exigir la responsabilidad de Sánchez como secretario general. En cualquier caso, este escenario se prevé altamente improbable.

Los más críticos asoman la pata

Aunque el liderazgo de Sánchez, ahora mismo, no está en jaque, en Ferraz asumen que será uno de sus Comités federales más tensos de los últimos años. El PSOE aún se recupera de los malos resultados cosechados en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía; y el nerviosismo en el resto de las delegaciones es mayúsculo. Hay miedo a llegar al nuevo ciclo electoral, que será en 2027, como mínimo, con las elecciones municipales y el resto de autonómicas, lastrados por los casos judiciales.

Por ello, aunque la posición mayoritaria es el cierre de filas, cada vez son más las voces que llaman a Sánchez a convocar elecciones y evitar un daño mayor al partido. A nivel orgánico, el más crítico sigue siendo el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, el barón socialista más poderoso. Desde que se conoció la imputación a Zapatero, ha sido el principal dolor de cabeza en el seno de Ferraz, junto al expresidente del Gobierno Felipe González. Ambos piden que se adelanten las generales, y en la dirección socialista ya cuentan con las críticas de ambos.

Page está entre los que temen que la deriva del PSOE a nivel nacional les haga perder su Gobierno territorial, bando en el que están también alcaldes como el de León, José Antonio Díez, o la de Palencia, Miriam Andrés, que junto a Page puso la nota discordante en el último Comité Federal de julio de 2025. A ellos se suman antinguos barones, como el expresidente andaluz Rafael Escuredo, o el otrora candidato en la Comunidad de Madrid Juan Lobato, ahora diputado en la Asamblea regional y senador.

Sus ruegos, entre los que están un Congreso extraordinario para despojar a Sánchez de la secretaría general, se vieron reflejados en la carta "Reactiva + Socialdemocracia", un manifiesto firmado por un centenar de militantes socialistas, en el que piden elecciones anticipadas "como acto de higiene democrática". Un grupo de los firmantes se reunió la semana pasada en Madrid, acto que en Ferraz relativizan: "Una reunión de 100 personas en un partido que creo que tiene en torno a 150.000 militantes tiene la importancia que tiene", valoró el pasado viernes el ministro Félix Bolaños. "No obstante, cuando llegue el momento habrá procesos democráticos y por supuesto que cualquier compañera o compañero podría optar a lo que desee", concluyó.

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