En una declaración conjunta remitida al Gobierno central, Esquerra Republicana (ERC), EH Bildu y el BNG han reclamado un Salario Mínimo Interprofesional (SMI) propio para Cataluña, Euskadi y Galicia para que resulten “acordes y adaptados” al entorno socioeconómico y laboral de cada territorio.

“Una reivindicación justa y necesaria para que la clase trabajadora de nuestras naciones puedan contar con salarios mínimos adaptados a las diferentes realidades”, han defendido este lunes, cuyo objetivo de propuesta radica en “lograr parámetros de dignidad y suficiencia en las condiciones laborales básicas”.

Los partidos también han recordado que los sindicatos ELA, LAB, CIG, Intersindical Catalana, Intersindical Valenciana, IAC y STEI han defendido y exigido esta petición. “Ha llegado el momento de avanzar y abrir conjuntamente las vías políticas y legislativas que permitan modificar el actual modelo de establecimiento del SMI para responder satisfactoriamente” a las reclamaciones de las distintas comunidades autónomas.

Bajo esta vía, las tres formaciones se han comprometido a “iniciar conversaciones y negociaciones necesarias” para materializar próximamente este cambio y lograr “umbrales de suficiencia y dignidad para los millones de personas trabajadoras que dependen de estos salarios”.

“Trabajaremos para poder contar con esta competencia y capacidad propia que nos permita mejorar las condiciones vitales de miles y miles de ciudadanos y ciudadanas de nuestras naciones que es, y será, nuestro objetivo último”, han ahondado ERC, EH Bildu y el BNG en el comunicado conjunto.

Estado actual del SMI

Actualmente, y atendiendo a la última subida aplicada por el Gobierno central, el SMI se encuentra en 1.221 euros brutos mensuales fraccionados en 14 pagas, situándose en esta cuantía para todo el conjunto del país. No obstante, las formaciones nacionalistas sostienen que esta metódica “ignora las sustanciales diferencias que se producen en cuanto a las necesidades laboral y socioeconómicas y especificidades de los diferentes territorios, creándose una situación asimétrica y desigual en cuanto a la suficiencia que el salario mínimo debería alcanzar”.

Fue el pasado mes de febrero cuando el Gobierno central, de la mano del Ministerio de Trabajo de Yolanda Díaz, y los sindicatos UGT y CCOO, pactaron, sin el consenso de la patronal, la subida del 3,1% del SMI hasta los 17.094 euros anuales brutos, lo que se traduce en los 1.221 euros mensuales brutos en 14 pagar -o lo que es igual, 1.424,59 euros en 12 pagas-.

Un incremento que ha sido de 518 euros anuales y 37 euros al mes, convirtiéndose en la octava subida desde que comenzó el mandato de Pedro Sánchez al frente del Ejecutivo central. En este último impulso del SMI, además, se establece una referencia diaria de 40,70 euros brutos con carácter general y condiciones específicas para determinados colectivos como el de los trabajadores eventuales y temporeros, cuyo salario mínimo por jornada legal se sitúa en 57,82 euros, o las empleadas del hogar, que deberán percibir al menos 9,55 euros por cada hora efectivamente de trabajo, garantizando de esta manera un umbral mínimo de retribución en estos sectores.

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