Las relaciones entre el Gobierno y sus socios minoritarios se encuentran en stand-by, con todo lo que ello conlleva. Guiños desde la oposición, acercamientos, discrepancias y promesas se suceden en un momento muy complicado de la legislatura, que partidos como el PNV o Junts per Catalunya han dado por amortizada, mientras el PSOE se aferra a la idea de concluirla en 2027 pese a las dificultades motivadas por los recientes casos de corrupción que han aflorado en el seno socialista.
A estas dos formaciones nacionalistas se está intentando acercar, precisamente, el Partido Popular. Las relaciones de los de Alberto Núñez Feijóo con jeltzales y neoconvergentes no son las mejores del mundo, pero la debilidad de la legislatura y el momento complejo que atraviesa el Partido Socialista hace que los 'populares' se vean en la obligación de buscar apoyos hasta debajo de las piedras. Una actitud que la ministra portavoz del Gobierno, Elma Saiz, calificaba esta semana de "cínica y desesperada". En este sentido recordaba la ministra que tanto en Euskadi como en Catalunya las políticas relacionadas con la diversidad cultural están en el eje de todas las actuaciones, y que los 'populares' son acostumbrados opositores a tales medidas. La respuesta de la portavoz del Gobierno de Pedro Sánchez llegaba, precisamente, después de que el líder del PP propusiera al PNV y Junts una "moción de censura instrumental" a la que los nacionalistas vascos ya se han opuesto, mientras que en una entrevista en Catalunya Ràdio, el secretario general de Junts, Jordi Turull, puso como condición negociarla con Carles Puigdemont en Waterloo.
La ministra socialista, en el mismo sentido, criticaba la "hipocresía" de los 'populares' en relación a los acuerdos de autogobierno, siempre denostados por Génova y bien valorados por los partidos a los que busca acercarse ahora. "El PP siempre los ha criticado y son demandados por PNV y Junts. A los gobiernos se llega con votos, y esta oposición marrullera está vacía", agregaba. Por su parte, desde Moncloa argumentan que la relación con los socios y grupos es "de diálogo y contacto constante" y no temen en estos momentos que una moción de censura pueda prosperar. "Este Gobierno alcanza constantemente acuerdos, medidas y leyes que se materializan cada martes fruto de un diálogo responsable, siempre desde el respeto a todas las fuerzas políticas", reivindicaba la ministra.
Compromiso pese a las discrepancias
Esta semana, el presidente del EBB del PNV, Aitor Esteban, y el líder del PSE-PSOE, Eneko Andueza, convocaban a los medios de comunicación para dar una rueda de prensa conjunta en la que presentaban una proposición de ley de impulso a la competitividad en Euskadi, pero el trasfondo político era mucho mayor. La imagen puede leerse en clave nacional y extrapolar: la tensión derivada de la situación del Gobierno de Sánchez no pone en riesgo la estabilidad en Euskadi, y puede ser un precedente para remar hacia aguas menos bravas en el Congreso de los Diputados, donde los jeltzales dan por terminada la legislatura tras los casos de corrupción que afectan al entorno socialista.
Somos dos partidos diferentes.
— Eneko Andueza (@enekoandueza) June 4, 2026
Por eso discrepamos.
Y lo seguiremos haciendo.
Y, sobre todo, nos ponemos de acuerdo, porque estamos comprometidos con la sociedad vasca.
El ruido suele subir demasiado en el primer caso.
Y quizá resulte menos atractivo un pacto en materia de… pic.twitter.com/rL1Ur6q0K5
El PP, por su parte, continúa elevando el tono: la vicesecretaria de coordinación territorial, Alma Ezcurra, hablaba de "delincuencia de Estado" diseñada por el PSOE, mientras que Génova aboga por la dimisión de la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, y del titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska. La 'popular' se cuestionaba si la "línea roja" de los socios para retirarle el apoyo a Sánchez es la "organización criminal", el cohecho o la prevaricación. "¿Alguien todavía cree que por sostener este Gobierno se va a librar de las garras de la mafia?", se preguntaba Ezcurra, que llamaba a una "reconstrucción nacional". Desde Génova se dirigían expresamente al PNV, a quien le interpelaban que "tendría que elegir". "O está con la corrupción o en contra", añadía, a pesar de que los nacionalistas vascos han rechazado en reiteradas ocasiones los conatos de acercamiento de los de Feijóo.
Precisamente, Aitor Esteban dejaba clara y rotunda su opinión sobre los 'populares. Recordaba el exparlamentario que el partido de Feijóo ha dicho "barbaridades y burradas" sobre el PNV, que ha rechazado medidas de autogobierno para Euskadi y que se opone al reconocimiento del euskera en Europa, además de apuntar que no había hablado con el gallego del tema.
Optimismo sobre los Presupuestos
Por su parte, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, apelaba este viernes a la "responsabilidad" de todos los socios parlamentarios para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2027 y afirmó que con el PNV "se ha abierto la puerta al diálogo", mientras que están trabajando para "reconstruir" la relación con Junts. A Esteban se le preguntó por esta afirmación de Sánchez, y señaló: "Vamos a ver qué sucede. No tiene muchas posibilidades. Yo no soy muy optimista, pero lo tiene que intentar. Entiendo su postura". "Llevamos tres años esperando unos presupuestos y cada año nos dicen que los van a presentar. De momento no hay nada distinto a lo que han dicho cada año", expresaban desde las filas jeltzales.
"A mí me gustaría apelar a la responsabilidad de todos los socios parlamentarios que de una u otra manera han contribuido a que esta legislatura avanzara", continuaba el jefe del Ejecutivo en declaraciones a los medios de comunicación. Sánchez ha asegurado en los días previosque el Gobierno cumplirá con la "obligación constitucional" de presentar unas nuevas cuentas públicas para el próximo ejercicio. "Nosotros queremos unos Presupuestos que sean más sociales, que cumplan con el rigor fiscal que caracteriza al Gobierno y que continúe la agenda de transformación económica y social que estamos implementando de ocho años a esta parte", remarcaba.
Pero para que las nuevas cuentas vean la luz, el Ejecutivo necesita el apoyo de sus socios parlamentarios, por lo que Sánchez ha apelado a su "responsabilidad". "Son más de 60 leyes las que hemos aprobado en esta legislatura y múltiples acuerdos que estamos impulsando", recordaba el presidente del Gobierno.En paralelo, Sánchez explicaba que también está pendiente "una de las demandas de todos los territorios y las formaciones políticas", que es un nuevo sistema de financiación autonómica.
En cuanto a las relaciones con sus socios, Sánchez manifestaba que, en el caso del Partido Nacionalista Vasco, se ha abierto la puerta al diálogo en relación con la propuesta de los Presupuestos Generales del Estado, pese a sus "dudas y escepticismo". En el mismo sentido, el presidente reconoce que con Junts per Catalunya la interlocución "está rota", aunque trabajan para reconstruirla. "Estamos trabajando precisamente para reconstruir esa relación de diálogo con el partido de Junts per Catalunya", sentenciaba.
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