Pelayos de la Presa, localidad madrileña que se hizo famosa por su defensa a capa y espada de las calles con nomenclatura franquista, finalmente cambiará el nombre de la calle José Antonio, plaza del Generalísimo y calle Calvo Sotelo. Todo ello se produce después de que el Partido Popular (que gobierna con mayoría absoluta este municipio), se haya negado en reiteradas ocasiones a cumplir la ley de la Memoria Histórica.

Negativas continuadas
De hecho, hasta en cinco ocasiones el PP tumbó diferentes mociones presentadas por los grupos de la oposición para sustituir el nombre de las calles anteriormente citadas. La última ocasión tuvo lugar el pasado mes de abril, cuando el Partido Popular se opuso a que la calle José Antonio Primo de Rivera pasase a denominarse calle de Adolfo Suárez. 

Presión vecinal
A raíz de estas negativas, el 18 de junio el Juzgado Contencioso Administrativo admitía a trámite un recurso y requería al Ayuntamiento de Pelayos de la Presa el expediente administrativo en un plazo de 20 días. Todo ello, sumado a la presión vecinal -acudiendo incluso al Defensor del Pueblo- ha ocasionado que finalmente el Partido Popular acepte cumplir la ley de Memoria Histórica en un municipio que había hecho gala de su negativa a cambiar el nombre de las calles que exaltaban la sublevación que dio origen a la Guerra Civil y la represión franquista.

Así lo explica el PP
Así lo explica el exconcejal de Pelayos de la Presa, Mario Cuella, en su blog. “El Ayuntamiento ha remitido un escrito al Defensor del Pueblo con el siguiente texto: ‘Es intención de la Alcaldía y de su Equipo de Gobierno iniciar el expediente para el cambio de denominación de la calle José Antonio por calle Adolfo Suárez, así como los nombres de la Plaza del Generalísimo y Calle Calvo Sotelo, para su aprobación en el Pleno ordinario a celebrar en el mes de septiembre y así cumplir con el deber que impone el artículo 15.1 de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, de la Memoria Histórica’”.

Una victoria de la democracia
En opinión de Mario Cuellar, “no se trata de una victoria particular de nadie. Se trata de una victoria de la democracia y la legalidad. No es de recibo que en un país moderno y democrático haya lugar en nuestras calles o plazas para personajes que han violado los derechos humanos y las libertades más fundamentales ya sean dictadores o terroristas, mediante la guerra, el asesinato, la represión, la tortura, la desaparición o los trabajos forzados”.