El obispado de Segovia se ha dirigido al abogado Eduardo Ranz quien denunció al prelado César Augusto Franco al igual que a otros catorce dignatarios eclesiásticos de otras tantas diócesis, solicitando su colaboración para elaborar un mapa de vestigios sobre la simbología franquista presente en los recintos y edificios de sus iglesias “siempre y cuando estos vestigios como son escudos, insignias, placas y otros objetos y menciones conmemorativas sean de exaltación personal o colectiva a la sublevación militar de la guerra civil y de la represión de la dictadura”. Ranz pedirá al Papa el traslado de los prelados que no han dado respuesta a sus alegaciones.

Excluye el obispado símbolos que sean “de estricto recuerdo privado, sin exaltación de los enfrentados o concurran razones artísticas, arquitectónicas o artístico religiosas protegidas”. Finaliza el escrito dirigido a Ranz afirmando: “Nos gustaría contar con la información que obre en su poder, por si conoce algún vestigio de la Guerra Civil y la Dictadura en inmuebles propiedad del Obispado de Segovia que incumplan la Ley".

Delito penal
Ranz presentó su denuncia el 14 de abril ante los juzgados por un delito penal contra la independencia del Estado que se castiga con la pena de prisión de uno a tres años por la no retirada de dichos símbolos. Paralelamente remitió una serie de alegaciones eclesiástica ante las sedes episcopales requiriendo a sus titulares a cumplir la ley.

El caso de Zaragoza se verá en Madrid
Desde el punto de vista judicial, el letrado ha manifestado a ELPLURAL.COM que el juzgado de instrucción de Zaragoza ha remitido la denuncia contra el Arzobispo monseñor Vicente Jiménez Zamora a los juzgados de Madrid para celebrar el acto de ratificación. Significa esto que, por el momento, el proceso en el caso de Zaragoza continúa su curso, situación que no se está dando en otros casos.

La única respuesta judicial
En Zaragoza se reclamaba la retirada de un Rosario de Cristal con el escudo anticonstitucional, perteneciente a la Iglesia Católica. “De todas las denuncias contra arzobispos u obispos, es la única que se ha procedido a dar traslado para cumplir con los trámites habituales”, explicó Eduardo Ranz. Por contra, otros Juzgados, han procedido directamente al archivo.

Casos archivados
Así ha ocurrido con el Juzgado de Instrucción nº 3 de Guadalajara, respecto de su obispo Atilano Rodríguez Martínez; el Juzgado de Instrucción nº 4 de Cáceres, respecto del prelado Francisco Cerro Chaves; Juzgado de Instrucción nº 1 de Ciudad Rodrigo, hacia su obispo Raúl Berzosa Martínez; o el Juzgado de Instrucción nº 3 de Córdoba, dirigida a su obispo Demetrio Fernández González.

Lo normal es la ratificación
“En una denuncia penal sobre delito público, la práctica habitual es la ratificación en un momento posterior a la presentación, y anterior al archivo, y a dictar exhorto al domicilio del denunciante, como ha procedido el Juzgado de Instrucción de Zaragoza, exhortando al Juzgado de Instrucción nº47 de Madrid, dando traslado al denunciante”, continúa el abogado. “Espero se contagie el sentido de Justicia y trabajo al resto de juzgados con idénticas situaciones legales”.

Franco a la espera
Los procesos de Madrid y Sevilla están por el momento abiertos, aún no ha tenido lugar ninguna acción. En Madrid, las denuncias principales apuntan a la Basílica de El Valle de los Caídos, “monumento que alberga la tumba del Fundador de la Falange Española, José Antonio Primo de Rivera; y la tumba del General Francisco Franco, ambos sepulcros presidiendo la basílica, donde se celebra la Eucaristía”.

El retablo de Sevilla
En cuanto a Sevilla, la denuncia de Eduardo Ranz se dirige hacia la fachada del Convento de la Encarnación, en la Plaza Virgen de los Reyes de Sevilla, donde se encuentra un retablo cerámico de Nuestra Señora de los Reyes con el texto ‛Sevilla agradecida a su madre reina y abogada. Sábado 18 de julio de 1936’.

La tumba de Queipo de Llano
El otro punto álgido se sitúa en el interior de la basílica de La Macarena, en Sevilla. “Allí se encuentra la tumba de Gonzalo Queipo de Llano y Sierra”, reseña el abogado quien remacha: “Todo ello en manifiesto incumplimiento de la comúnmente denominada Ley de Memoria Histórica”.

Segovia la respuesta positiva
En ninguno de estos dos casos –Madrid y Sevilla- se ha recibido respuesta alguna de las prelaturas a las alegaciones eclesiásticas presentadas por el abogado. Por el momento, el caso más llamativo ha sido el del obispado de Segovia que ha solicitado la ayuda de Ranz para elaborar su catálogo de símbolos franquistas (consulte la respuesta del Obispado de Segovia).

En Ciudad Rodrigo no saben nada de José Antonio
También la diócesis de Ciudad Rodrigo le ha escrito aclarando que no se oponen a eliminar la placa de homenaje a José Antonio de la puerta de la iglesia, pero alegan que no es suya y plantean que sea la administración pública quien lo haga. “Voy ahora a dirigirme para ello al Ayuntamiento”, aclara Ranz.

La Cruz de Castro no es del obispado de Vigo
Otras prelaturas que han dado señales de vida sobre este tema han sido las de Córdoba y Vigo con una respuesta similar en ambos casos: que no tienen nada que ver con los símbolos que la denuncia refiere. En el caso de Vigo y la polémica cruz de Castro el canciller secretario explica que no se instaló a petición ni con licencia de la jurisdicción eclesiástica, que tampoco fue donada a la Iglesia y que el terreno donde está instalada tampoco es del Obispado.

La placa de los sacerdotes de Córdoba
Por su parte, el ecónomo diocesano de la Diócesis de Córdoba responde la alegación del abogado en los términos de que “es cierta la existencia de dos placas conmemorativas situadas en el trascoro de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba; en dichas placas constan los nombres de los sacerdotes de la Diócesis de Córdoba fallecidos durante la Guerra Civil por sus creencias religiosas constando en su parte inferior: ‛sacerdotes diocesanos que dieron su vida por Cristo en la persecución religiosa 1936-1939’.

Que antes murieron por la revolución comunista
Añade el ecónomo que las placas solo sirven de recuerdo a dichos sacerdotes y en ningún caso suponen exaltación o conmemoración de la sublevación militar y no hacen alusión alguna a las circunstancias de sus muertes violentas. Añade que las placas actuales sustituyeron a otras cuya foto adjunta y en las que se podía contemplar la leyenda: ‛sacerdotes diocesanos asesinados en la revolución comunista del año 1936’

Al Papa los obispos que no respondan
¿Qué hará ahora el abogado? Según ha manifestado a ELPLURAL.COM, “el próximo 18 de julio coincidiendo con los tres meses desde la presentación de denuncias y alegaciones procederé a presentar un escrito ante la Nunciatura aportando las respuestas de todos los obispados, y dando traslado a la siguiente instancia que es el Romano Pontífice, solicitando a su vez, la remoción (traslado) de los obispos y arzobispos que no han dado respuesta legal”.