Qué calor haría (se repartieron 2.000 botellas de agua fría y un millar de abanicos), que el propio presidente del Gobierno de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, tuvo que pedir perdón a los 500 asistentes a su toma de posesión en el toledano Palacio de Fuensalida por las altas temperaturas reinantes durante todo el acto, llegando a alcanzarse los 40 grados. Una toma de posesión tan calurosa como emocionante, comenzando por las declaraciones de cuatro ciudadanos representantes de la sociedad castellano-manchega, que antes de que Page tomara la palabra le precedieron para pedir al sucesor de Cospedal  apoyo, atención y  nunca olvido para esos colectivos que por razones obvias son más vulnerables.

Constitución y más Constitución…y de regalo el himno
García-Page, que tuvo palabras de aliento para “los hermanos griegos”, reivindicó la Constitución del 78, “el periodo más prospero de la historia de España”, dijo, al mismo tiempo que pedía su posible reforma desde la “serenidad”, para seguidamente asegurar que no será él “el primero que lo empuje”, insistiendo en una revisión desde el mismo “consenso” que protagonizó su redacción en 1978. Constitución que sirvió al nuevo presidente de Castilla-La Mancha para asumir ante sus tres antecesores (Cospedal, Barreda y Bono), el ministro de Defensa, Pedro Morenés, y el líder del PSOE nacional, Pedro Sánchez,   los ineludibles retos de  la cohesión social, antes que la territorial, trabajar por la sostenibilidad del medio ambiente, dando gran importancia en esta tarea al Tajo; y mejorar la educación y la cultura, unas tareas que quiere emprender de la mano de la “gente más necesitada”, comentó. El acto finalizó con la audición del himno nacional, con la bancada de PP formada y “preparada para revista”, comentó irónicamente un destacado invitado.

Gobierno de caras nuevas y paritario
El presidente no ha tardado ni 24 horas en dar a conocer su nuevo Gobierno, paritario, y con sorpresa incluida: la creación de una potente vicepresidencia que ostentará el que fuera el último consejero de Agricultura del Gobierno de José María Barreda y hasta ayer portavoz del Grupo Socialista en la Cortes de Castilla-La Mancha, el conquense José Luis Martínez Guijarro. El resto del Gabinete está formado por especialistas y profesionales, de escaso o nulo peso político, por lo que queda claro que Emiliano García-Page ha ido buscando profesionales cualificados en vez de “popes” y “barones” provinciales. O lo que es lo mismo, establecer un equipo que aporte “oxígeno diferente, distinto, con dedicación exclusiva, conocedor de las áreas que tendrá a su cargo y que contribuya con nuevas ideas y tenga una gran capacidad de trabajo”, en palabras del propio jefe del nuevo Ejecutivo castellano-manchego, que este lunes tomará posesión.

Stripteasse” en el Parlamento
Y nada más jurar o prometer sus cargos tendrán que buscar día y hora para dar la cara ante los diputados en el Parlamento Regional, donde tendrán que hacer un “stripteasse” ante sus señorías y explicar su situación económica y patrimonial. Los nuevos consejeros tendrán que presentar el día antes de su comparecencia sus declaraciones de la renta de los últimos cinco años, salvo que las mismas ya consten en los archivos de la Cámara, y sus currículos vitae, así como tributar en Castilla-La Mancha y no en Madrid, como lo hacía la mayor parte del  anterior Gobierno de Cospedal. Compromiso tributario al que también están obligados todos los altos cargos del Ejecutivo de Emiliano García-Page.