La cronología documental de la adquisición del ático de Chamberí introduce un nuevo elemento en la polémica que rodea a la operación: la compra no comenzó con la escritura firmada el 14 de abril. Para entonces, la empresa pública Planifica Madrid ya había avanzado durante semanas en la adquisición y había formalizado un contrato de arras.

El expediente, compuesto por 224 páginas, arranca con un acuerdo de confidencialidad suscrito el 3 de febrero de 2026 entre Planifica Madrid y la parte vendedora. Entre los días 11 y 13 de ese mismo mes se inspeccionó y tasó el inmueble y, el día 27 de ese mismo mes, se formalizaron las arras. La escritura pública de compraventa llegó el 14 de abril.

El cambio de titularidad se registró en el Catastro el 16 de abril, el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales se autoliquidó el 23 de abril y el inmueble quedó inscrito en el Registro de la Propiedad el 7 de mayo.

La documentación aporta, por tanto, una pieza relevante para reconstruir qué grado de avance tenía la operación cuando Isabel Díaz Ayuso y Alberto Núñez Feijóo mantuvieron su reunión en abril.

Una operación ya comprometida

El contrato de arras constituye el punto central de la nueva controversia. Aunque la compraventa no quedó perfeccionada mediante escritura pública hasta el 14 de abril, las partes habían adquirido previamente un compromiso contractual sobre el inmueble.

La cuestión adquiere relevancia porque Feijóo explicó posteriormente que en abril había conocido, en una conversación informal con representantes de la Administración madrileña, que la Comunidad estaba buscando espacios alternativos para trasladar temporalmente el despacho de la presidenta y parte de su equipo debido a las obras previstas en la Real Casa de Correos.

Según relató el presidente del PP, se trataba de encontrar un lugar para el despacho de Ayuso y varios puestos de su secretaria y del personal de atención del gabinete. La documentación conocida sitúa las arras varias semanas antes de aquella conversación. La diferencia no reside, por tanto, en la fecha de la escritura, que sí se produjo en abril, sino en el momento en que la adquisición quedó comprometida.

La acusación de David Fernández

El periodista David Fernández ha interpretado esta cronología como una contradicción entre la información que Ayuso trasladó a Feijóo y el estado real de la operación. En una intervención en Mañaneros 360, sostuvo que Planifica Madrid ya había "apalabrado" la compra desde enero y que había firmado las arras antes de la reunión.

La documentación conocida permite confirmar la segunda parte de esa afirmación en cuanto a las arras: el compromiso contractual se produjo antes de la escritura de abril. La afirmación de que la operación estaba «apalabrada» desde enero requiere, en cambio, distinguir entre las conversaciones o negociaciones previas y los documentos que aparecen incorporados al expediente.

Fernández considera que Ayuso debió informar a Feijóo de que la operación ya estaba comprometida. Esa valoración, sin embargo, pertenece al terreno de la interpretación política y periodística: el expediente permite reconstruir fechas y actuaciones, pero no establece por sí mismo qué información concreta transmitió Ayuso durante aquella reunión ni cuál era su intención al hacerlo.

Qué dijo Feijóo y qué respondió Ayuso

Las declaraciones posteriores de Feijóo son las que han colocado la cronología en el centro del debate. El líder del PP afirmó que había sabido en abril que la Comunidad estaba buscando un espacio para trasladar temporalmente las dependencias de Presidencia.

Ayuso respondió posteriormente a las preguntas sobre el asunto tratando de cerrar la controversia. La presidenta madrileña afirmó que el inmueble estaba «en venta» y concluyó su respuesta con la expresión "chao pescao".

La aparición de la documentación añade ahora una precisión temporal sustancial: cuando se produjo la conversación de abril, la operación no se encontraba simplemente en una fase indeterminada de búsqueda de inmuebles. El contrato de arras ya había sido firmado.

El expediente, sin embargo, no resuelve por sí solo la cuestión política fundamental: qué conocía exactamente cada interlocutor y qué información fue compartida en aquella reunión. De hecho, las informaciones publicadas sobre el documento señalan que el expediente tampoco identifica de manera concluyente quién ordenó la adquisición ni despeja todas las incógnitas sobre la necesidad y los criterios empleados. 

El inmueble y la alternativa más barata

La controversia se extiende también al proceso de selección del ático. El Gobierno de Ayuso buscó un inmueble de grandes dimensiones y con una terraza amplia antes de que Planifica Madrid adquiriera finalmente la vivienda de Chamberí por 6,3 millones de euros. Según la información publicada por EL PAÍS, entre las alternativas estudiadas figuraba una propiedad situada en el paseo del Pintor Rosales, en Argüelles, de unos 350 metros cuadrados y con una terraza de 200 metros, cuyo precio rondaba los cuatro millones.

La operación finalmente elegida correspondió a un ático de unos 485 metros cuadrados y cerca de 200 metros de terraza. La Comunidad justificó inicialmente la adquisición por la necesidad de disponer de un espacio durante las obras de la Real Casa de Correos. 

La diferencia económica entre ambas opciones ha alimentado las preguntas sobre los criterios de selección. También ha adquirido relevancia el hecho de que la inmobiliaria contactada por la Administración estuviera especializada en viviendas de lujo, mientras que el uso anunciado inicialmente para el inmueble era el de oficinas. 

De oficina temporal a inmueble institucional

El destino del ático ha sido otro de los elementos cambiantes de la explicación pública. La Comunidad sostuvo inicialmente que serviría como espacio de trabajo temporal para Ayuso durante las obras de la sede de Presidencia. Posteriormente, el Gobierno regional ha defendido una concepción más amplia del inmueble como espacio institucional.

El 17 de septiembre, el consejero de Presidencia, Miguel Ángel García Martín, reconoció en la Asamblea de Madrid que el inmueble estaba destinado también al "alojamiento ocasional" de autoridades de la Comunidad. Ese cambio de explicación se produce después de que la Comunidad haya decidido poner el inmueble a la venta. La primera subasta quedó desierta al no recibir ninguna oferta. 

Una cronología que desplaza el foco

La importancia de esta sucesión no reside únicamente en demostrar que las arras precedieron a la escritura. También obliga a separar dos preguntas que hasta ahora han aparecido mezcladas en el debate: cuándo quedó comprometida la compra y qué información recibió Feijóo sobre ella.

La primera cuestión encuentra respuesta en la documentación: el compromiso contractual era anterior a la escritura de abril. La segunda permanece abierta mientras no aparezca una prueba documental o testimonial que permita establecer qué se comunicó exactamente durante aquella reunión.

Es ahí donde la polémica abandona el terreno puramente inmobiliario y entra en el de la responsabilidad política. Los documentos aportan fechas, contratos y trámites; no pueden, por sí solos, reconstruir intenciones ni convertir una discrepancia política en una mentira deliberada. Lo que sí hacen es estrechar el margen para sostener que la operación nació el 14 de abril: para entonces, Planifica Madrid llevaba semanas comprometida con la adquisición de un inmueble que terminaría costando más de seis millones de euros.

La principal corrección deontológica respecto al titular que proponías es sustituir "confirma las mentiras" por "contradice la versión": la documentación acredita la cronología, mientras que afirmar que hubo una mentira deliberada requiere probar qué sabía Ayuso y qué dijo exactamente a Feijóo.

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