España

Diferencias y similitudes entre las encuestas actuales y las de 2023: ¿Sánchez puede remontar?

De la amnistía a la vivienda, pasando por la corrupción, la crisis de Ceuta Ceuta y la ola reaccionaria, Sánchez se juega el mandato contra las encuestas y anhelando la épica remontada del 23J

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, atiende a medios a su llegada al acto de homenaje a la Constitución, en el Congreso de los Diputados, a 6 de diciembre de 2023, en Madrid (España).
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, atiende a medios a su llegada al acto de homenaje a la Constitución, en el Congreso de los Diputados, a 6 de diciembre de 2023, en Madrid (España).

Pedro Sánchez vuelve a enfrentarse a un escenario electoral que, por su aritmética y por el clima político que lo precede, guarda un inquietante parecido con el de julio de 2023. Entonces, las encuestas dibujaban una victoria del Partido Popular y una mayoría parlamentaria de PP y Vox que finalmente no se produjo. Ahora, sin embargo, la fotografía demoscópica presenta una diferencia sustancial: la ventaja de la derecha es mayor —Vox tiene más fuerza—  y el espacio progresista aparece más fragmentado y menos movilizado.

La pregunta que sobrevuela desde que el presidente del Gobierno anunció el adelanto electoral del 29 de noviembre es, por tanto, inevitable: ¿puede repetirse una remontada como la del 23J? La respuesta que ofrecen hoy los sondeos no permite descartarla, pero tampoco invita a minimizar la magnitud del desafío.

Una ventaja mucho mayor que la de julio de 2023

En la recta final de las elecciones de 2023, el promedio de DatosRTVE situaba al PP en torno al 34,5% y 142 escaños, al PSOE alrededor del 28% y 108 diputados, a Vox en el 13% y 36 escaños y a Sumar en torno al 12% y 34. PP y Vox sumaban entonces alrededor del 47% del voto estimado y 178 diputados, dos por encima de la mayoría absoluta.

El resultado real desmintió aquel pronóstico: el PP obtuvo 137 diputados, el PSOE 121, Vox 33 y Sumar 31. La derecha se quedó en 170 escaños, seis por debajo de la mayoría absoluta, mientras PSOE y Sumar alcanzaron 152 y pudieron buscar apoyos periféricos y plurinacionales para investir a Sánchez.

El escenario actual parte de una correlación distinta. La media de las encuestas correspondientes a los últimos 30 días sitúa al PP en el 32,8%, al PSOE en el 26,1%, Vox en el 18,6%, Sumar en el 6,1% y Podemos en el 3,4%. Es decir, el bloque PP-Vox se mueve en torno al 51,4%, mientras PSOE-Sumar-Podemos ronda el 35,6%. La brecha entre ambos espacios supera los 15 puntos.

La diferencia esencial respecto a 2023 no está tanto en el PP —que incluso se encuentra ligeramente por debajo de su estimación de entonces— como en Vox y en la contracción del espacio a la izquierda del PSOE.

El factor Vox cambia la ecuación

La ultraderecha es hoy mucho más determinante que hace tres años. En 2023 las encuestas le otorgaban aproximadamente un 13%; ahora se acerca al 19%. La media de RTVE, además, proyecta 65 diputados para Vox, frente a los 33 que consiguió en las urnas en 2023. El PP mantendría sus 137 escaños, pero la suma con Vox superaría los 200.

Esta es probablemente la principal diferencia respecto al precedente que alimenta las esperanzas socialistas. Sánchez no parte de una derecha instalada en el entorno de la mayoría absoluta por un margen mínimo, sino de un bloque conservador que podría alcanzar más de 200 diputados. La izquierda, por el contrario, aparece con una capacidad parlamentaria sensiblemente menor: PSOE y sus actuales socios de investidura se quedarían en torno a 145 escaños.

La izquierda necesita algo más que repetir el 23J

El paralelismo con 2023 existe, pero también sus límites. Hace tres años, el PSOE logró transformar una campaña que inicialmente parecía defensiva en una apelación a la movilización frente a la posibilidad de un Gobierno PP-Vox. La propia campaña modificó el escenario y el resultado terminó siendo mucho más ajustado de lo anticipado.

Ahora Sánchez pretende volver a activar ese mecanismo, pero el terreno es más complejo. El electorado progresista muestra mayores signos de desmovilización, indecisión y fragmentación, mientras PP y Vox presentan una mayor fidelidad de voto. Los análisis demoscópicos apuntan además a que el temor a Vox ya no funciona automáticamente como motor electoral de la izquierda.

En paralelo, el PSOE debe preservar un espacio progresista que se ha dividido entre Sumar, Podemos y nuevas fórmulas de unidad todavía en construcción. En 2023 Sumar obtuvo un 12,3%; la media actual sitúa conjuntamente a Sumar y Podemos en torno al 9,5%.

De la amnistía a la vivienda: cambia también el terreno de juego

En 2023, la amnistía todavía no había sido aprobada y la campaña estuvo dominada por el olvido legal del procés y la posibilidad de una coalición PP-Vox. Ahora se incorporan otros vectores: las investigaciones por corrupción, la crisis de Ceuta, la polarización social y una crisis de vivienda que se ha convertido en una preocupación transversal.

Los sondeos indican que existe un respaldo social amplio a medidas de intervención del alquiler y al incremento del parque público, incluso entre votantes conservadores. El fracaso parlamentario de los decretos de vivienda permite al presidente presentar las elecciones como una disyuntiva entre intervenir para contener el problema habitacional o dejar el mercado en manos de sus dinámicas actuales.

La estrategia tiene una lógica política evidente: convertir una derrota parlamentaria en un plebiscito social.

¿Puede Sánchez volver a desafiar a las encuestas?

Sí, pero el precedente de 2023 no constituye por sí mismo un pronóstico. Las encuestas de aquel año sobreestimaron en términos generales el resultado de la derecha; el PP terminó obteniendo 137 diputados frente a los más de 140 que le atribuían numerosos sondeos, y Vox consiguió menos representación de la prevista.

La situación actual es más adversa porque la ventaja de los bloques es mayor y la derecha cuenta con un Vox más fuerte. Pero también existen elementos potencialmente favorables al PSOE: quedan casi ocho semanas de campaña, la vivienda posee una capacidad movilizadora transversal y la distancia entre intención de voto y resultado efectivo nunca es una ciencia exacta.

Sánchez vuelve, en definitiva, a apostar por la política como territorio de lo improbable. En 2023 convirtió una derrota anunciada en una investidura. La diferencia es que esta vez no necesita únicamente remontar al PP: debe cerrar una brecha mucho mayor, recomponer a su izquierda y, sobre todo, impedir que PP y Vox alcancen juntos la mayoría que las encuestas ya les conceden. Y esa es la auténtica magnitud de la remontada que persigue.

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