"Si puedo ayudar siendo el cabeza de lista, pa'lante". Así daba este miércoles Gabriel Rufián el paso definitivo en su sendero hacia articular a la izquierda de cara a las próximas elecciones generales. El portavoz de ERC en el Congreso reaccióno en mitad del último ciclo electoral a la debacle de los partidos nacionales a la izquierda del PSOE, que terminó el pasado domingo en Andalucía, abriendo en febrero un melón incómodo para los que lideran ahora el espacio: la fórmula no está funcionando.
El diagnóstico es claro. Desde diciembre no ha habido ninguna cita con las urnas —Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía— en la que las distintas coaliciones integradas por los partidos de Sumar, con o sin Podemos, no se hayan quedado atrás. Los votantes de izquierdas sentencian a las fuerzas nacionales, mientras aquellos partidos ligados al territorio prevalecen. Adelante Andalucía este domingo, la Unión del Pueblo Leonés en marzo y la Chunta Aragonesista en febrero, son los ejemplos del tipo de políticas por las que está dispuesto a apostar el electorado progresista, que no son otras que las propias, las identitarias.
Ni siquiera los malos resultados del PSOE, que ha perdido en porcentaje de voto en todas las elecciones menos en las de Castilla y León, en las que el candidato era el más ligado al territorio, ha servido a las izquierdas nacionales para mantener el tipo. Esto ha agudizado la cuestión principal por la que este debate es urgente, el auge de la ultraderecha, a la que no son capaces de frenar y que es precisamente lo que motivó a Gabriel Rufián a dar un paso al frente.
En Sumar asumen cada vez más que el tiempo para actuar se agota, a apenas un año de un nuevo ciclo electoral que afrontarán sin el liderazgo de Yolanda Díaz, que ya anunció que no seguirá pasada esta legislatura. Por ello, la noticia de que, finalmente, Rufián se abre a ser el candidato de lo que sea que termine naciendo de las negociaciones entre partidos, deja todos los ojos sobre ellos.
Sumar elogia el paso al frente de Rufián, pero reivindica el suyo
De momento, las cosas siguen igual. Las palabras que siguen llegando de los partidos de Sumar —Izquierda Unida, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar— sobre los pasos de Rufián son buenas. Desde que dio el primero, con el acto junto a Emilio Delgado en febrero, la cuestión ha sido incómoda. El republicano propone romper con la fórmula de Sumar, y dar prioridad al partido más potente de cada circunscripción para maximizar los resultados.
Aún no está claro si esto se podría conseguir mediante unas siglas que aglutinen a los partidos por toda la geografía española, pactando listas en cada provincia o manteniendo el dibujo actual, pero en cualquier caso la creciente popularidad de Rufián es un dolor de cabeza para Sumar. La coalición trató de contraprogramar su acto con el portavoz adjunto de Más Madrid presentando su propio 'Un paso al frente', la firma del compromiso de estas cuatro formaciones de concurrir juntas a las elecciones bajo un nombre y unas siglas que se conocerán en las próximas semanas.
Las palabras amables sobre Rufián no tapaban un temor a perder territorio frente a él. Por ello, la reacción al anuncio del portavoz catalán durante este jueves no es sorpresiva. Enrique Santiago recogía la noticia como positiva, y aseguraba que "por supuestísimo" que negociarían con Rufián. El secretario general del Partido Comunista, parte de Izquierda Unida, no tardaba aún así en matizar que la fórmula de apostar por el territorio tiene que asentarse aún en sus filas: "Nosotros defendemos un proyecto federal con un proyecto de país integral, que satisfaga a todas las personas que viven en cualquier parte del Estado, y que no anteponga la prioridad regional", dijo en una entrevista en La Hora de La 1.
Durante todo el día ha habido coordinación entre los partidos que integran la coalición para elogiar cualquier paso al frente, pero pedir más detalles a Rufián incidiendo en la realidad de que tendrá que decidir qué sucederá con su puesto en ERC si decide liderar un proyecto nacional. "No sobra nadie, tenemos la obligación de construir frentes amplios, todos los pasos adelante son bienvenidos", era la fórmula, que dejaba clara Movimiento Sumar —el partido de Yolanda Díaz dentro de la coalición de los cuatro— en sus redes sociales. Preguntados por esta cuestión se remitían al mismo mensaje.
La líder de los Comunes en el Parlament catalán, Jéssica Albiach, le pedía al republicano una reunión "urgente" para conocer la fórmula exacta que propone, y aseguró desconocer si el dirigente "se ha emancipado de ERC". La catalana celebraba la posibilidad de armar un frente amplio, y aseguraba que "estar todos, cuantos más mejor", es la mejor solución.
Más Madrid digiere la vía Rufián y su guerra interna
Mismo esquema en Más Madrid, partido que parte con la ventaja de ser el más territorial de los cuatro, el único que supera al PSOE en un parlamento regional, y al que la 'vía Rufián' le ha causado sus propios dolores de cabeza. La elección de Emilio Delgado como tótem del proyecto en la capital le dio alas a la aspiración del portavoz adjunto en la Asamblea de disputar el liderazgo de la formación a Mónica García.
La guerra civil abierta —y más pública de lo que les habría gustado, según reconocen— terminó este miércoles con una paz negociada: la ministra disputará las autonómicas a Ayuso y Delgado irá al Congreso. Ahora solo les queda articular una lista para las generales en la que se tendrá que equilibrar de nuevo el poder de los dos bandos, con la ya diputada nacional Tesh Sidi y el concejal en el Ayuntamiento madrileño Eduardo Rubiño —ambos leales a García— también en cuestión.
Pero de vuelta a Rufián, la portavoz de Más Madrid en la Asamblea, Manuela Bergerot, aseguraba este jueves que "es innegable" que el republicano "es un activo electoral", y que "todo lo que contribuya a ganarle escaños a la derecha es bienvenido". El mensaje positivo venía seguida de una cuestión incómoda.
Rufián se ha abierto a ser el número uno de una lista electoral, y a su vez defiende que en cada provincia solo haya una papeleta a la izquierda del PSOE. Si la lista de izquierdas que el republicano quiere liderar es la de Madrid, solo tendría una vía para hacerlo: que su nombre vaya por encima de los de Delgado, Sidi o Rubiño. Más Madrid descarta por completo esta posibilidad, según sus fuentes, por lo que su entendimiento con Rufián todavía tiene camino por delante.
Podemos se abre al tándem Rufián-Montero
En todo este puzle queda encajar la pieza por la que empezó todo. El espacio a la izquierda del PSOE ha avanzado hasta el dilema actual, partiendo desde Podemos, que tras marcharse de Sumar en 2023 ha caído en picado, llegando a ser superada por Se Acabó la Fiesta, el partido del agitador de ultraderecha Alvise Pérez, en varios comicios.
Es por ello por lo que asumen que tendrán que seguir la corriente que marcan los votantes, después de que ir con Izquierda Unida y Sumar en Por Andalucía les haya salido rana, al no conseguir ocupar ninguno de los cinco escaños en los que se mantiene la coalición tras los comicios del domingo. En cierta medida, la reivindicación de Rufián al mayor activo electoral de Podemos, la exministra Irene Montero, a la que elogia y con la que también compartió un evento en Barcelona, les ha venido bien para tener una pieza con la que jugar la partida de las negociaciones.
En este sentido ha ido este jueves su secretario de Organización, Pablo Fernández, que ha insistido en que "es necesaria una izquierda fuerte y transformadora, que dé soluciones a la gente", y ha reivindicado el tándem Rufián-Montero como opción: "Conectan muy bien con ese electorado de izquierdas, y podrían hacer buen equipo", aseguraba. El portavoz pedía, eso sí, ser "muy respetuosos" con los tiempos de ERC, idea en la que ha insistido la secretaria general, Ione Belarra, que ha dicho también que la unión de todas las izquierdas es "lo que la gente está esperando".
Los nacionalistas aprovechan su auge
Quienes tienen la sartén por el mango en todo este proceso son los partidos de izquierda nacionalistas y regionalistas, que a tenor de las últimas elecciones tienen la fórmula ganadora. Rufián defiende que precisamente sean ellas las que lideren en sus territorios, para lo que las izquierdas nacionales como Sumar y Podemos deberán negociar cómo se articula una sola lista.
Un ejemplo está en Compromís, el partido de ámbito valenciano que a nivel nacional, ahora mismo, se divide entre los que siguen bajo el paraguas de Sumar —liderados por Alberto Ibáñez—, y los del ala mayoritaria en Valencia, Mès, encarnados en Madrid en Àgueda Micó, que se fue al Grupo Mixto el pasado mes de julio. La formación es de las más proclives a la vía Rufián, conscientes de su poder territorial, y también la que más reivindica que Podemos debe tener presencia en la fórmula que se elija.
Fuentes del partido cuentan a ElPlural.com que "ya han habido conversaciones e incluso algún café para abordar el tema" de la concurrencia conjunta con la delegación de ERC en el País Valenciano. La idea de su candidata a la alcaldía de Valencia, Mónica Oltra, es que tanto Esquerra como las izquierdas nacionales "estén incluidos" en su candidatura.
Y luego están los partidos nacionalistas, que aún tienen dudas de si seguir a Rufián es lo más conveniente para ellas, ya que sus programas giran en torno a sus propios territorios y se ven fuertes en ellos. El primer escollo para Rufián es su propio partido, que no ha comprado su idea en ningún momento desde febrero, pero también las reticencias de sus fuerzas homólogas en Galicia o Euskadi, por ejemplo. Preguntados por la cuestión, fuentes del BNG despejan la duda: "Nos movemos en otra clave". Los gallegos aseguran que seguirán bajo sus siglas, y que su intención es "reforzar al BNG en Madrid". En el caso de EH Bildu evitan pronunciarse.
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