La escenificación política forma parte de la estrategia de los partidos, especialmente en periodos de alta confrontación. Desde el Gobierno y desde la oposición. Sin embargo, en los últimos años el Partido Popular ha protagonizado varios episodios en los que ha proyectado una imagen de inminente llegada al poder que, finalmente, no se tradujo en un relevo efectivo en La Moncloa. 

Desde el simbólico "Consejo de Ministros" organizado por Pablo Casado siendo líder de la oposición hasta la reciente recreación de un escenario con estética presidencial utilizada por Alberto Núñez Feijóo, ambos episodios reflejan una estrategia de anticipación del poder que ha generado un intenso debate político.

La imagen más recordada de esta tendencia se produjo en enero de 2022, cuando Pablo Casado reunió a la dirección nacional del Partido Popular en una cita bautizada por la propia formación como un "Consejo de Ministros" alternativo. El encuentro, celebrado en la sede nacional del partido en la calle Génova, distribuyó entre los principales dirigentes populares responsabilidades equivalentes a las de un futuro Ejecutivo.

La intención era presentar al PP como un Gobierno preparado para asumir el poder de manera inmediata frente al Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez. Casado asignó áreas políticas a dirigentes como Cuca Gamarra, Ana Pastor, Esteban González Pons, Elías Bendodo o Isabel Rodríguez García Tejerina, entre otros, reproduciendo la estructura de un gabinete ministerial. La iniciativa pretendía trasladar una imagen de solvencia y alternativa de gobierno, en un momento en el que las encuestas otorgaban al Partido Popular una clara recuperación electoral tras varios años de desgaste.

Sin embargo, apenas unas semanas después, aquella escenificación quedó completamente desbordada por la crisis interna que estalló entre Casado e Isabel Díaz Ayuso. La ‘cuita’ personal por el supuesto espionaje a la presidenta madrileña desencadenó una de las mayores crisis orgánicas de la historia reciente del Partido Popular y terminó con la dimisión de Casado como presidente nacional en abril de 2022. El hipotético Consejo de Ministros nunca llegó a tener recorrido político y quedó como una imagen simbólica de un liderazgo que terminó abruptamente.

Cuatro años después, la estrategia visual ha vuelto a situar al PP en el centro del debate político. Feijóo eligió un edificio institucional con una estética muy similar a la del Palacio de La Moncloa para pronunciar un discurso de balance y presentarse como alternativa de gobierno. La puesta en escena con sus barones territoriales emulando a ministros, ampliamente difundida en redes sociales y objeto de críticas por parte de sus adversarios políticos, llevó a numerosos usuarios a referirse al escenario como una "Moncloa fake", al considerar que reproducía deliberadamente la imagen del complejo presidencial pese a tratarse de otro emplazamiento.

La elección del escenario coincidió con un discurso en el que Feijóo insistió en que España necesita un cambio político y volvió a reclamar un adelanto electoral. Desde el Partido Popular defendieron que el acto pretendía reforzar la imagen institucional del líder popular y transmitir preparación para gobernar, mientras que el PSOE acusó a los populares de intentar proyectar una victoria que todavía no se ha producido.

No es la primera vez que el Partido Popular diseña una estrategia basada en anticipar visualmente un cambio de Gobierno. Desde la llegada de Feijóo a la presidencia del partido en 2022, la dirección popular ha insistido de forma recurrente en presentarse como un Ejecutivo "preparado desde el primer día", una narrativa que ha acompañado la constitución de equipos sectoriales, convenciones políticas y reuniones con formato similar al de un gabinete ministerial.

La diferencia entre ambos episodios reside en el contexto político. Mientras el experimento de Casado se desarrolló en un momento de fuerte crecimiento demoscópico que terminó truncado por una crisis interna sin precedentes, la estrategia de Feijóo se produce después de haber ganado las elecciones generales de 2023 en votos y escaños, aunque sin conseguir los apoyos parlamentarios necesarios para ser investido presidente del Gobierno.

En ambos casos, el denominador común ha sido la construcción de una imagen de poder antes de alcanzarlo efectivamente. Tanto el denominado Consejo de Ministros impulsado por Casado como la reciente escenografía empleada por Feijóo buscaban trasladar la percepción de un relevo político inminente. Sin embargo, la realidad parlamentaria terminó imponiéndose en ambos momentos: primero con la salida de Casado de la política nacional y, posteriormente, con la continuidad del Ejecutivo de Pedro Sánchez tras la investidura de la XV Legislatura.

El lugar elegido fue el Palacio Gilhou o también llamado Palacio de los Duques de Pastrana (aunque nunca fue de su propiedad), que se compone de varios edificios, plazas y jardines que le convierten en un espacio único en Madrid. Es propiedad de la ONCE y forma parte del llamado Complejo Duques de Pastrana, donde la entidad cuenta con unas amplias instalaciones con salas de formación, un polideportivo y un auditorio, entre otros servicios

La utilización de símbolos institucionales, escenarios de apariencia gubernamental y estructuras organizativas similares a un Ejecutivo constituye una herramienta habitual de comunicación política utilizada por distintos partidos para reforzar su imagen como alternativa de gobierno. No obstante, cuando esas escenificaciones preceden a una llegada efectiva al poder, suelen convertirse también en objeto de crítica por parte de los adversarios políticos y de análisis sobre los riesgos de transmitir una sensación de victoria anticipada.

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