El Ayuntamiento de Madrid se revuelve contra la comunidad liderada por Isabel Díaz Ayuso a causa de las últimas modificaciones llevadas a cabo por esta segunda en materia de legislación territorial.
El desencuentro tiene que ver con la celebración de grandes eventos, y es que con el nuevo texto los municipios de más de 20.000 habitantes pasarán a tener competencias sobre ellos. El Consistorio de Cibeles ha presentado en las últimas horas un escrito de alegaciones a la mencionada normativa; la Ley de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas (Lepar).
Uno de los principales cambios que introduce el gobierno ‘popular’ es, precisamente, el traspaso de poder a los grandes ayuntamientos de la región, que pasarán a ser quienes se encarguen de autorizar las celebraciones extraordinarias que se convoquen en su término municipal.
El regidor de la ciudad señaló haber presentado esas alegaciones, en las que él y su equipo dijeron que “esa competencia debería recaer en la condición de evento extraordinario”, con lo que “debería quedarse y mantenerse en la Comunidad de Madrid”. “Veremos a ver qué pasa”, indicaba.
En declaraciones recogidas por la agencia EFE y recogidas apenas 24 horas después de que el consejero de Medio Ambiente, Carlos Novillo, anunciara la modificación de la Lepar, el líder ‘popular’ se pronunciaba en estos términos, dejando claro su descontento con este aspecto de la normativa.
"Debería quedarse y mantenerse en la Comunidad de Madrid”
La Comunidad de Madrid defiende la modificación porque, según sostiene, favorecerá la agilización de plazos y trámites burocráticos. Asimismo, entre otros cambios que incluye la normativa se encuentra un refuerzo del régimen sancionador, con especial atención al cumplimiento de aforos en los eventos masivos. También se prohibirá el uso de llama viva, fuegos abiertos, bengalas y otros dispositivos pirotécnicos en establecimientos de hostelería y ocio, con la salvedad de los casos en lo que se disponga de la habilitación y la autorización expresa.
El ruido es otro de los puntos más destacados del documento, sobre todo teniendo en cuenta las pugnas que ha provocado entre vecinos y administraciones. Con la mirada puesta en el Gran Premio de Fórmula 1, en septiembre, el alcalde de Madrid ha asegurado que no tiene previsto modificar por el momento las ordenanzas sobre decibelios, aunque reconoció que se trata de un “debate muy amplio donde también deberían estar presentes los grupos municipales, porque es una cuestión muy sensible que afecta a la calidad y al bienestar de los vecinos”.
Desde que empezaran a rumorearse los cambios de la presente normativa, hace ya algunos meses, llegaron las discrepancias por el asunto entre Sol y Cibeles, unas diferencias que ahora se han materializado en reclamaciones por parte de la segunda hacia la primera.
Entretanto, desde la Comunidad sostienen que “quienes mejor conocen las necesidades vecinales” son sus ayuntamientos, con lo son los que podrán coordinar estos eventos con los servicios municipales de movilidad, seguridad y emergencias.
Del mismo modo, el consejero precisó que la ley no cambia la normativa sobre contaminación acústica, aunque serán los consistorios de nuevo quienes, al autorizar estos espectáculos, establezcan condiciones necesarias para compatibilizarlos con el descanso vecinal.
Frente a esa propuesta, Almeida defiende el modelo actual para este tipo de acontecimientos porque “todos aquellos eventos que son ordinarios, que van por la vía de la licencia que se concede habitualmente para los recintos de espectáculos, les corresponden a los ayuntamientos, pero -en este caso y a su juicio- esa competencia debería quedarse y mantenerse en la Comunidad de Madrid”.
“A ver qué es lo que pasa”. Pero es evidente que, a menos por el momento, la polémica está servida.
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