El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, ha cerrado filas con el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, y ha elevado el tono de sus reproches al Gobierno de Pedro Sánchez, al que acusa de haber abandonado a Ceuta, de no garantizar suficientemente la seguridad nacional y de ofrecer una respuesta diplomática insuficiente ante Rabat.
Feijóo ha situado el eje de su discurso en una idea: el Estado debe hacerse presente allí donde la soberanía, la seguridad y la tranquilidad de los ciudadanos están sometidas a presión.
“Los ceutíes no estáis solos”, ha proclamado en un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum, antes de reivindicar el derecho y el deber de España de defender Ceuta como parte de la nación y de la Unión Europea. El presidente del Partido Popular vaticina que la invasión fue “tolerada y auspiciada por Marruecos” y acusa al Gobierno central de haber sometido a la ciudad a un “abandono” incompatible, a su juicio, con las obligaciones de un Ejecutivo nacional.
El dirigente popular ha reclamado, además, conocer qué trasladó exactamente España a Marruecos y qué respuesta recibió. Para Feijóo, una crisis de esta magnitud no puede gestionarse mediante "silencio, ambigüedad o subordinación", sino a través de una posición diplomática inequívoca tanto ante Rabat como ante las instituciones europeas.
El Ejecutivo, sin embargo, niega que exista un informe del CNI que alertara de la magnitud que alcanzaría la crisis y ha rechazado presentar como acreditada una responsabilidad institucional de Rabat.
Vivas: una ciudad que ha perdido la normalidad
Juan Jesús Vivas ha descrito la situación desde una perspectiva igualmente grave, aunque con un lenguaje más vinculado a la experiencia cotidiana de los ciudadanos.
“Ceuta ha dejado de ser lo que era”, sostiene el presidente autonómico, que habla de un “trauma enorme” para una población que, en su relato, ha perdido parte de la tranquilidad y de la alegría que caracterizaban la vida cotidiana de la ciudad.
Vivas ha alertado de alteraciones continuas del orden y ha definido Ceuta como una “olla a presión que en cualquier momento puede estallar”. En su intervención por el Día de Ceuta reclamó conocer “toda la verdad” sobre lo sucedido y sostuvo que los acontecimientos del 30 y 31 de julio deben marcar un antes y un después en la política española hacia la ciudad.
Vivas sostiene que Rabat ha recurrido al control fronterizo y a la presión migratoria como instrumentos de presión política y considera que el país vecino pretende “asfixiar, ahogar, derribar y arrinconar” a Ceuta y Melilla.
Ya el 31 de julio, en plena crisis, el presidente ceutí atribuyó la llegada masiva a una “manipulación de Marruecos de su población con fines partidistas” y reclamó una respuesta contundente del Estado.
Defender sin incendiar
En medio de una crisis donde el lenguaje puede contribuir tanto a ordenar la realidad como a exacerbarla, Feijóo ha introducido una advertencia de particular significado: “Defender Ceuta no consiste en incendiarla, sino en protegerla”.
Feijóo ha elogiado expresamente a Vivas como “un hombre de Estado” que, según ha dicho, “no se divorcia del pueblo nunca y no se entrega por 30 monedas”. También ha presentado al presidente ceutí como símbolo de una política basada en la serenidad frente a la crispación.
La batalla por la información del CNI
Feijóo considera “inasumible” que la Comisión de Secretos Oficiales no haya recibido todavía las explicaciones que reclama y exige la comparecencia de la directora del Centro Nacional de Inteligencia. También ha cuestionado que la ministra de Defensa, Margarita Robles, pueda ejercer de portavoz del CNI: “No es ni puede ser la portavoz del CNI”, ha sostenido.
El Gobierno ha mantenido que el CNI no alertó de la dimensión que alcanzaría la crisis. Posteriormente, las informaciones aparecidas sobre documentación policial y posibles indicios relativos a la actuación de agentes marroquíes han alimentado una nueva controversia política, aunque el Ejecutivo ha insistido en que esos elementos no permiten concluir que las autoridades marroquíes planificaran institucionalmente la operación.
De ahí que la exigencia de transparencia deba conjugarse con una premisa elemental deontológica: explicar lo que se sabe, reconocer lo que se desconoce y no convertir una hipótesis en una certeza antes de que las pruebas permitan hacerlo.
El puerto, otro frente de conflicto
La utilización de instalaciones portuarias para alojar a alrededor de un millar de migrantes ha abierto otro capítulo de confrontación entre las administraciones.
Vivas ha considerado un "grave error" emplear terrenos del puerto para este propósito, al tratarse de una infraestructura que considera estratégica para la ciudad. El Gobierno central ha defendido la medida como parte de la respuesta a una situación extraordinaria.
El desacuerdo ilustra una de las tensiones más complejas de la crisis: la necesidad de atender una emergencia humanitaria inmediata frente a la obligación de preservar infraestructuras críticas, garantizar la seguridad y mantener
La singularidad de Ceuta ayuda a comprender la dimensión de la disputa.
Ceuta en Europa
La ciudad forma parte de España y su frontera con Marruecos constituye una frontera exterior de Schengen. La Comisión Europea ha señalado expresamente que el acervo Schengen se aplica al territorio español, incluidas Ceuta y Melilla, aunque ambas ciudades están sometidas a un régimen específico derivado de sus circunstancias particulares.
La propia Unión Europea ha reaccionado ante la crisis. En la reunión extraordinaria de ministros de Interior celebrada el 4 de agosto, las instituciones comunitarias analizaron los acontecimientos y reiteraron que las fronteras exteriores europeas constituyen una responsabilidad compartida y que la migración exige una respuesta europea coordinada.
En esa línea, este martes, el barón ceutí viajará a Bruselas, donde será recibido por los comisarios europeos de Interior y Migraciones, Magnus Brunner, y la titular para el Mediterráneo, Dubravka Suica, con el objetivo de abordar la situación de la ciudad autónoma tras la crisis migratoria, calificada por el Partido Popular de "invasión sin precedentes". Vivas también mantendrá reuniones con el presidente del Partido Popular Europeo, Manfred Weber, y con la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola.
Ceuta es, en último término, una frontera física, política y simbólica. Allí convergen España, Europa, Marruecos, la migración, la seguridad nacional y la diplomacia. Pero también algo más sencillo y más decisivo: el derecho de sus habitantes a vivir sin miedo.
La respuesta que reclama la ciudad no debería medirse por el volumen de las declaraciones, sino por su capacidad para transformar la incertidumbre en información, la vulnerabilidad en protección y la crisis en una arquitectura duradera de seguridad, cooperación y respeto.
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