1. Taxonomía del miedo

Tres semanas después de la súbita, inesperada, aterradora, enigmática, ininteligible… entrada en tromba de 80.000 inmigrantes africanos en la ciudad el pasado 30 de julio, en Ceuta casi todo el mundo tiene miedo. Los inmigrantes, miedo a que los echen; los vecinos de la ciudad, miedo a que no los echen; el Gobierno español, miedo a no poder echarlos; el Gobierno de Ceuta, miedo a que los vecinos dejen de tener miedo y reemplacen el miedo por la ira; el Gobierno de Marruecos, miedo a los marroquíes; los marroquíes, miedo a su Gobierno y más miedo todavía a la pobreza; la Unión Europea, miedo al miedo de sus ciudadanos. Ceuta, Principado del Miedo.

2. El boquete

Los únicos que no parecen tener miedo son el Partido Popular y Vox. Ambos se sienten bien acompañados por sus correligionarios europeos y por bastantes millones de ciudadanos de España y de otros países de la Unión cuyo miedo, pese a ser en gran parte inducido, no por ello deja de ser real. El miedo siempre es real aunque, como todos sabemos, muchas veces no lo sea la causa lo provoca. Mientras la derecha agita en el continente el fantasma de que mañana toda Europa puede ser lo que hoy es Ceuta, un boquete en el muro que protege la fortaleza, la extrema derecha proclama que muchas partes de Europa ya son Ceuta, y lo serán mucho más si no hacemos algo.

3. La fábrica

Vox no tiene miedo porque él mismo es una sofisticada factoría especializada en su fabricación, un miedo con denominación de origen, un miedo que luego el partido de Abascal empaqueta, almacena y distribuye eficientemente por todo el país.

4. Quién dijo miedo

El PP tampoco tiene miedo, pero sus motivos para no tenerlo son distintos a los de Vox. Lo primero de todo, no tiene miedo porque está en la oposición: un PP gobernando en solitario, y puede que incluso gobernando con Vox, actuaría de modo bastante parecido a como lo está haciendo la izquierda.

5. Más bien mal

¿Y cómo lo está haciendo la izquierda? Pues más bien mal, mal -no solo pero sobre todo- porque es prácticamente imposible hacerlo bien, ya que para hacerlo bien España tendría que contar con la colaboración incondicional de Marruecos, que a su vez quizá no quiere pero sobre todo no puede dársela porque ello equivaldría a cobijar de nuevo en su suelo a gente que de ninguna manera quiere volver a él, y que si vuelve lo más probable es que sea para dar problemas, y problemas es lo último que quieren regímenes como el de Marruecos.

6. La espada y la pared

¿Que cómo lo está haciendo el Gobierno? Como buenamente puede, a trancas y barrancas, dando palos de ciego, como suele hacerlo todo aquel que se encuentra atrapado entre la espada y la pared, con un suelo de piedra bajo sus pies y un techo de cristal blindado sobre sobre su cabeza. Marruecos es la espada y la derecha -española pero también europea- es la pared; entre el uno y la otra se encuentra aprisionado no solo el Gobierno sino también esos varios miles de marroquíes y subsaharianos decididos a pegarse todo cuanto puedan a la pared europea para escapar de los rigores del alfanje africano.

7. Pasión diabólica

Por su parte, el PP está poseído por una diabólica pasión llamada antisanchismo con la que se siente bastante a gusto, pues hasta ahora ha demostrado tener solo ventajas: lo sucedido en Ceuta es objetivamente un problema serio para España, pero eso es precisamente lo que da renovadas esperanzas al Partido Popular, pues todo problema serio para un país lo es sobre todo para su Gobierno, y si ese Gobierno está presidido por un Perro, no hay más que decir. Solo cuando muera el Perro, se acabará la rabia que desde hace tres largos e impacientes ciega al PP.

8. Que vaya el Rey ¡ya!

Lo último que se les ha ocurrido en Génova 13 es proclamar que el Rey está deseando viajar a Ceuta, aunque nunca se les ocurrió pedírselo cuando ellos gobernaban y aunque no pueden no ser conscientes de que Marruecos se tomaría esa visita tan mal como cuando Juan Carlos fue por allí en 2007, durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero. ¿Por qué piden ahora que vaya? No porque quieran que vaya, sino porque están en la oposición. Si mañana gobernaran, dejarían de pedirlo, primero porque su pasión anti Perro habría remitido y segundo porque enfadar a quien vigila el boquete de la muralla es un mal negocio para los vecinos de Troya.

9. Echarlos a todos ¡ya!

Se diría que el Gobierno está haciendo cuanto puede, pero lo que puede es más bien poco. El PP dice que hay que echarlos a todos, ya mismo, a niños y adultos, pero, de nuevo, lo dice porque está en la oposición, y desde la oposición es gratis decir disparates o incluso proponer acciones tan flagrantemente ilegales que el Gobierno que las decretara estaría cometiendo un delito de prevaricación: naturalmente, si el Gobierno cometiera la ilegalidad de la expulsión masiva que el PP le viene exigiendo, los letrados de Génova se apresurarían a denunciarlo por prevaricación. En ocasiones, el PP es la espada pero también la pared.

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