La historia la publicó por primera vez la revista Interviú en julio de 2001. Una historia complicada con todos los ingredientes típicos y necesarios en un caso de corrupción. Y en ella Miguel Arias Cañete, según la sentencia, jugó un papel de importancia..., y nada irrelevante. Ahora, por primera vez, la página colaboradora de ELPLURAL.COM, LosGenoveses.net, ha hecho pública esa sentencia con los nombres verdaderos de los implicados.

Amigos y abogados, residentes en Jerez
Resumir la historia, por sus características, resulta complejo. Como en su momento hizo el periodista Miguel Rico para Interviú, el primer punto básico resulta establecer el círculo de relaciones de amistad entre un grupo de abogados amigos, en el que se encuentran el propio Miguel Arias Cañete, su socio Antonio Morenés, y un tercero, José Luis Coveñas Tamayo, conocido como Pepón, que era concejal de Alianza Popular en Jerez.



Arias Cañete, aunque ya entonces era eurodiputado, y Morenés, agente en bolsa además de abogado, colaboraban con una empresa, de nombre Sogdal. Una empresa que se vio envuelta en el blanqueo de 2.000 millones de pesetas de un industrial catalán, Bertrán de Caralt, suegro de un hermano de Morenés.., también amigo de Arias Cañete.

Inversiones a nombre de personas que ni siquiera sabían lo que hacían con sus datos
El sistema que se utilizaba para realizar ese trabajo de ocultación de capitales a Hacienda consistía en realizar inversiones en Letras del Tesoro a nombre de personas que desconocían las operaciones. Para ello se utilizaban sus datos, uso de DNI's incluidos.

Una de las personas que, sin su conocimiento, se ve envuelto en la historia es un pescador de Cartaya, Huelva, de nombre Manuel Díaz Pérez. A esta persona, humilde, un día le llegó una notificación del Banc Catalá de Crédit por el rendimiento de su supuesta inversión de 30 millones de pesetas en Letras del Tesoro. El pescador acudió al banco a pedir lógicas explicaciones.

'Compensar' al pescador, y de paso taparle la boca
Ante el 'error' del Banc Catalá, desde Sogdal se intentó una estrategia que consistió en dos cosas: una hablar de error; otra, ofrecer al pescador una 'compensación económica'. Quien fue encargado de esta gestión por parte de Sogdal, la de 'tapar' el agujero con una 'compensación económica', fue Miguel Arias Cañete.

Con posterioridad a la gestión de Arias Cañete, sin embargo, volvieron a llegar al pescador nuevas notificaciones bancarias. Manuel Díaz se asustó y decidió acudir entonces a Hacienda. Lo que provocó que se abriera una instrucción a la que se le dio de nombre "caso de los DNI falsos".

Como se puede ver en la reproducción de este párrafo de la sentencia, el papel jugado por Miguel Arias Cañete intentando silenciar con dinero al testigo quedó, a opinión de los jueces, probado.

Extracto sentencia de la Audiencia de Barcelona en el llamado 'caso de los DNI's falsos'



Una gestión que no parece que se pueda considerar además circunstancial. Porque cuando sus responsables decidieron poner a la empresa Sogdal en disolución, a quien nombraron como administrador fue a Miguel Arias Cañete, un eurodiputado con intereses diversos.

Y al final... amnistía, que no se trataba más que de dinero
Como estrambote a la historia, conviene añadir que a pesar de que quedó demostrado, como se ve, la participación del actual número uno de las listas del PP al Parlamento Europeo, la fiscalía no pidió que se le condenara, y los magistrados no actuaron contra él.

A quien sí se condenó fue al millonario Bertrán de Caralt, al que se le sentenció a dos años de prisión y 246.630.086 pesetas por cada uno de los dos delitos fiscales que se encontraron contra él. Pero bueno, el gobierno de José María Aznar, aunque en él no figuraba aún el eurodiputado Arias Cañete, tuvo a bien amnistiarle. Es evidente que nunca fue lo planeado por aquellos abogados amigos de Sogdal, pero del mal.., el menos.