El camino que tienen por delante los partidos a la izquierda del PSOE para las elecciones generales es, ahora mismo, una encrucijada de proyectos, coaliciones y alianzas que aún están por aclarar. Las urnas apremian, con unos resultados en Extremadura y Aragón que invitan a apresurarse. Gabriel Rufián abrió la veda de una posible candidatura común hace unos días, pero su proyecto ha recibido como respuesta la negativa de la mayoría de fuerzas. Este martes, la coalición Sumar ha cortado en medio de las expectativas de este proyecto, contraprogramando al portavoz de Esquerra con una nueva alianza de sus partidos, que se presentará solo tres días después de la primera charla de Rufián, que dará junto al coportavoz de Más Madrid en la Asamblea de Madrid, Emilio Delgado.

Como de costumbre la pelea en el seno de la izquierda está más en los nombres que en las siglas. Sumar ha querido publicitar su 'nuevo' proyecto, dando turno de palabra en el Congreso a todas las fuerzas de su coalición justo el día de su anuncio. Los portavoces han evitado confrontar su alianza con la que propone Rufián, asegurando que la dirección que quiere tomar el republicano es positiva. En ese sentido han ido las respuestas de las portavoces de Movimiento Sumar, Verónica Martínez, y de los comunes, Aina Vidal, quien señala que ayudará a revertir la "falta de movilización del electorado de izquierdas".

"Todas las fuerzas políticas de la izquierda están invitadas", asegura Vidal, al acto fundacional del próximo 21. Aspiran a articular una coalición, "lo más amplia posible", apunta Martínez. El asunto que plantea una posible pugna con Rufián es la cuestión de la plurinacionalidad, si las fuerzas nacionalistas pueden unirse a nivel nacional. "El hecho plurinacional no depende de unas siglas, depende de la forma de estructurar el país", señala la portavoz de los Comunes.

Su objetivo, señalan, es el mismo que antes: "Plantar cara a la ultraderecha". No son muy claras, eso sí, con qué va a diferenciar a la nueva versión de Sumar de la anterior. "Se diferencia en cómo se construye, aprendiendo de los errores del pasado", asegura Vidal. No aclaran tampoco el nombre bajo el que se van a reestructurar, dejan esas cuestiones para más adelante, aunque la portavoz del PP, Ester Muñoz, les propone "Supervivientes".

Sumar despeja las dudas sobre Yolanda Díaz

Poco antes de que arrancara la ronda de comparecencias, una de las cuatro fuerzas invitadas al renacer de Sumar ha querido agitar el avispero del eterno debate de qué nombre y apellidos encabezarán la lista electoral. No es ningún secreto que la figura de Yolanda Díaz es una cuestión incómoda para partidos como Izquierda Unida. Su coordinador federal, Antonio Maíllo, ha dicho esta mañana en la Cadena SER que la nueva alianza de las izquierdas, "sin lugar a dudas", debe replantearse su liderazgo.

Sobre esto, las portavoces han sido claras: "Aspiramos a que Yolanda Díaz sea cabeza de cartel", ha sentenciado Martínez, quien la ensalza como referente electoral "natural" de la izquierda. Defienden, tanto ella como Vidal, el papel de la vicepresidenta en el Gobierno los últimos ocho años. La portavoz de los Comunes ha sido, eso si, más cauta, reclamando que no es el momento de hablar de candidatos, pero que sería irresponsable renunciar a un activo tan importante para la izquierda como es Yolanda Díaz. 

En el resto de fuerzas evitan el debate sobre la figura de Díaz, o si convienen nuevos líderes como Rufián. El portavoz del sector de Compromís que sigue en el Grupo Parlamentario Plurinacional, Alberto Ibañez, despejaba la pregunta con un "no se trata de lo que yo prefiera", y asegura que "no es relevante la figura" que encabece un proyecto sino qué ofrece para parar el ascenso de la ultraderecha. Muy parecida la reflexión de la diputada de Compromís en el Grupo Mixto, Àgueda Micó, que asegura no se mete a valorar candidatos de otros partidos.

Podemos y Compromís, la incógnita

Si esta situación se convierte en un tira y afloja de partidos y coaliciones, la cuestión está en para qué lado vencerá la cuerda de Compromís y Podemos. Los de Ione Belarra fueron con Sumar en 2023, pero un año más tarde soltaron la mano de Yolanda Díaz y se fueron al Grupo Mixto. Desde Sumar les anuncian que tienen sitio en este nuevo planteamiento: "Claro que hemos hablado con ellas", asegura Vidal. Insistía también Martínez en que "todas las fuerzas son bienvenidas" a esta nueva alianza.

Sin embargo, Belarra no ha sido tan diplomática. La secretaria general de los morados rechaza, de momento, la mano tendida de Sumar y los Comunes. Si bien no ha cerrado la puerta del todo, ha sido muy dura con el papel de la formación en el Ejecutivo: "Este Gobierno solo está sirviendo para alimentar el malestar", y pierde "cada vez que se abren las urnas". Se ha dirigido también a cada una de las fuerzas que la integran. Por ejemplo, quiere saber Belarra "qué piensa Izquierda Unida" -otrora sus socios- de la subida del gasto en Defensa, que califica como "rearme criminal". Sobre Rufián, Belarra se ha limitado a reiterar que no se ha puesto en contacto con ellos, y que no piensan formar parte del proyecto.

En el caso de Compromís son más ambiguos sobre su posición, dejando claro que hay una fragmentación en su propio seno. Ya fueron a las urnas bajo las siglas de Sumar en 2023, y salvo Àgueda Micó -del sector Més, el mayoritario-, siguen en su grupo parlamentario. Micó ha sido clara: "No vamos a participar", se mantienen en que son un partido estrictamente valenciano. Se limita la portavoz a decir que, llegado el momento, decidirán posibles pactos.

Pero no terminan de aclararse. El portavoz del ala de Compromís que sí sigue en Sumar -minoritario en el seno del partido-, Alberto Ibáñez, ha sido mucho más ambiguo. Parafrasea el "más cabeza y menos pureza" de Rufián, pero dice que "no empezaría por los pies" para reformular la izquierda. Abre la puerta a estar dentro de Sumar a nivel nacional, pero dice que no se puede reconstruir la izquierda "desde la M-30" y defiende trabajar desde los territorios. En conclusión, nada en claro salvo una cosa: Ibáñez defiende que en este proyecto "también hay que contar con Podemos".

Los proyectos cruzados de Díaz y Rufián

Rufián aprovechó la derrota de la izquierda en Aragón este domingo para impulsar su idea de unir a las izquierdas en una alianza plurinacional. Con lo que no contaba el republicano es con las reticencias de la mayoría de las fuerzas nacionalistas a embarcarse en un proyecto nacional. Las horas siguientes a su mensaje fueron un goteo de aclaraciones de EH Bildu, Compromís o el BNG de que sus partidos luchan solo por los intereses de sus territorios. En el caso de Podemos o Izquierda Unida, no contaban con recibir la llamada de Rufián, pero también cierran la puerta a una gran coalición de la izquierda alternativa.

Y ahora llega el movimiento de Sumar, que nació como un proyecto muy similar al que plantea Rufián, y que ahora quiere dejar claro que son la lista más completa de partidos a la izquierda del PSOE. Las fuerzas de Gobierno de la coalición (Movimiento Sumar, Más Madrid, IU, y Comunes) han anunciado este martes que presentarán la nueva alianza de "izquierdas transformadoras", de la que se desconoce de momento el nombre, el próximo 21 de febrero en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Las fechas, tanto del anuncio como del acto, no son casualidad. Los de Yolanda Díaz se han apresurado a interrumpir la conversación sobre el proyecto de Rufián. Los malos resultados en Aragón, y la mala previsión en las próximas citas también han podido apresurarlo todo. Pero es que tres días antes, el 18 de febrero, es cuando está prevista la primera de las charlas que anunció Rufián, en la que debatirá sobre el estado de la izquierda con el diputado de Más Madrid, Emilio Delgado y la analista política Sarah Santaolalla.

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