La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha vuelto a situarse en el centro de la polémica tras presumir públicamente de manejar supuesta información sensible sobre el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. “Os adelanto que vienen curvas. Uy, uy, uy”, ha deslizado Ayuso en un tono entre la amenaza y la insinuación. Una frase que ha encendido las alarmas en la oposición y ha reavivado el debate sobre el acceso a información privilegiada por parte del Partido Popular.
Las palabras de la presidenta madrileña se han producido este lunes durante un desayuno informativo de Nueva Economía Fórum. Un cónclave en el que la dirigente madrileña no ha dejado desaprovechar la oportunidad para cargar contra todos. Para ser más precisos, Ayuso ha señalado que "no espera nada" del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ni de Zapatero por su apoyo al Gobierno venezolano de Maduro pese a haber provocado "el mayor éxodo en el continente americano, el encarcelamiento, la tortura de presos políticos, el hambre, la pobreza y el robo de las urnas".
"No vieron nada, solo vieron su propio beneficio. Y ahora quieren contarnos que son ellos los mediadores", ha criticado Ayuso, quien ha subrayado que ahora a Zapatero le está investigando un juez en Nueva York por su ación en el rescate de aerolíneas cuyo dinero "ha ido a parar al petróleo chavista".
Así, ha reprochado que cada vez que hay cualquier tipo de negociación por parte del Gobierno con el líder de Junts, Carles Puigdemont, o con China para los intereses de España, "aunque sea en contra del criterio de la Unión Europea", Zapatero "está ahí".
El dossier que huele a guerra sucia
Horas después de esas declaraciones, el periodista Javier Ruiz desveló en el matinal de TVE la existencia de un dossier de más de 40 páginas centrado en Zapatero. Según ha explicado, se trata de un informe supuestamente atribuido a un think tank alemán, aunque con errores tan evidentes como gráficos sin traducir del castellano, lo que pone en duda su origen y rigor. El documento, siempre según Ruiz, no recoge irregularidades concretas, pero dedica decenas de folios a trazar una supuesta red de contactos del expresidente. “Estamos en algo que nos huele y nos recuerda tanto a Villarejo”, ha afirmado el presentador, en alusión a prácticas de espionaje y fabricación de informes con fines políticos.
El contexto en el que aparece este dossier resulta clave. Minutos antes de revelar su existencia, Ruiz había subrayado el “nivel de profetismo y adivinación” de Ayuso, que no solo habló de Zapatero, sino que vaticinó nuevas causas judiciales contra “altos responsables del PSOE”. Una vez más, la presidenta madrileña apuntó a una supuesta corrupción sistémica del Ejecutivo y sugirió que los tribunales acabarán dando la razón al Partido Popular.
Este tipo de “vaticinios” no es nuevo. En el propio programa, la analista Sarah Santaolalla ha recordado que, cada vez que desde Génova se anticipan detenciones o escándalos, “casualmente esas curvas llegan”. Un ejemplo reciente fue el caso de Leire Díez, cuya detención se produjo pocas horas después de que dirigentes del PP anunciaran que se harían públicas “determinadas informaciones”.
Ya en diciembre, Mañaneros 360 había mostrado indicios de posibles filtraciones desde el ámbito judicial hacia el PP. En aquel momento, un senador popular insinuó la inminente publicación de datos comprometedores sobre cargos socialistas, lo que llevó al ministro Félix Bolaños a preguntar abiertamente en sede parlamentaria quién proporciona esa información al PP y si procede de la judicatura, la Fiscalía, la Policía o la UCO.
¿Juega el PP con las cartas marcadas?
El episodio ha vuelto a poner sobre la mesa las denuncias y quejas recurrentes sobre el presunto acceso del PP a información privilegiada procedente de distintos estamentos del Estado. A lo largo de los últimos años, diferentes formaciones han acusado a los populares de beneficiarse de filtraciones judiciales, policiales o administrativas que, en teoría, deberían estar protegidas por la confidencialidad. Aunque muchas de estas acusaciones no han prosperado judicialmente, sí han contribuido a alimentar la desconfianza ciudadana en la neutralidad de las instituciones.
En el caso concreto de Ayuso, no es la primera vez que su retórica genera controversia. Su estilo directo y provocador ha sido una constante desde que asumió la presidencia de la Comunidad de Madrid, pero sus críticos sostienen que en esta ocasión se ha cruzado una línea peligrosa al insinuar la posesión de información reservada con fines políticos. “No se puede gobernar a golpe de insinuación ni de advertencias veladas”, apuntan desde la oposición en la Asamblea de Madrid.