Isabel Díaz Ayuso ha aprovechado el choque abierto entre España e Italia por los controles fronterizos para volver a cargar contra el Gobierno de Pedro Sánchez y situar la crisis de Ceuta en el centro de su ofensiva política. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha contrapuesto este sábado la entrada masiva registrada en la ciudad autónoma con la decisión española de restablecer controles a los viajeros procedentes de Italia.

“El enfrentamiento con Italia es muy inteligente. Dejamos entrar a más de 70.000 personas ilegalmente solo por Ceuta y prohibimos la entrada a los italianos, país hermano que invierte y aporta a España. Espectacular esto de dar la espalda a Occidente”, ha escrito Ayuso en sus redes sociales.

La afirmación, sin embargo, simplifica el alcance de la medida. España no ha prohibido la entrada de ciudadanos italianos, sino que ha recuperado de forma temporal los controles de identidad y documentación en determinadas conexiones aéreas y marítimas con Italia. La decisión comenzó a aplicarse a las 00.00 horas de este sábado y, en principio, estará vigente hasta el 7 de septiembre.

Ceuta entra de lleno en el pulso entre Madrid y Roma

El movimiento español llega después de que Italia adoptara controles sobre viajeros procedentes de España a raíz de la crisis migratoria de Ceuta. Roma justificó su decisión por motivos de seguridad y por el temor a desplazamientos secundarios dentro del espacio Schengen, una medida que el Gobierno español consideró discriminatoria y carente de justificación suficiente.

El Ejecutivo respondió finalmente con controles equivalentes. En la práctica, no se está sometiendo a todos los pasajeros al mismo procedimiento: durante la primera jornada, la Policía Nacional revisó de forma aleatoria la documentación de una parte de los viajeros llegados desde Italia, con especial atención a los ciudadanos de terceros países.

La reintroducción de controles internos está contemplada en las normas de Schengen de forma excepcional y temporal, siempre que exista una amenaza grave para el orden público o la seguridad. La Comisión Europea mantiene un registro de estas medidas y exige que se ajusten a los principios de necesidad y proporcionalidad.

Ruido y cortina de humo

La intervención de Ayuso convierte así una disputa entre dos gobiernos europeos en un nuevo frente de la política española. La presidenta madrileña utiliza Ceuta para acusar al Ejecutivo de incoherencia y correr un tupido velo de la polémica del ático: reprocha que se impongan controles a Italia mientras, según su planteamiento, no se evitó la entrada masiva de migrantes en la frontera sur.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha comunicado formalmente la decisión española a las principales instituciones comunitarias y la ha vinculado tanto a la evolución de la presión migratoria en el espacio Schengen como a la actividad de redes de delincuencia transfronteriza asociadas a la inmigración irregular.

Bruselas, por su parte, trata de rebajar la tensión. El comisario europeo de Interior, Magnus Brunner, ha mantenido contactos con responsables españoles e italianos y confía en que los controles puedan levantarse próximamente.

El choque entre España e Italia deja así de ser únicamente una discusión sobre movilidad dentro de Schengen. También se ha convertido en un nuevo campo de batalla interno sobre Ceuta, la inmigración y la política exterior del Gobierno, con Ayuso utilizando el conflicto para reforzar su discurso contra Sánchez.

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