El cierre del nucleo de Vox en torno a la figura del líder, Santiago Abascal, se ha consumado esta semana con el cese de uno de los nombres más importantes en la historia del partido ultra. Javier Ortega Smith, que participó en la fundación de Vox y ha sido una de las personas más cercanas a Abascal, fue primero despojado de todos sus cargos en la Ejecutiva nacional, para ser después expulsado definitivamente del partido este miércoles. El cese, amparado por Vox en un "desacato" del hasta entonces portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, consuma una dinámica de limpia de cualquier voz mínimamente discordante con Abascal, que se ha ido cobrando víctimas con el paso de los años.

Ortega Smith es el último de los pesos pesados de Vox en caer. De aquel grupo que encumbró a Santiago Abascal como esperanza de la ultraderecha ya solo queda el propio líder, que ha purgado hasta a sus más cercanos en el ámbito personal. No era un secreto que la relación entre ambos se había roto con el paso de los años. Los tiempos en los que Ortega Smith -según El Confidencial- apadrinó a las hijas de Abascal pasaron a la historia cuando el ahora cesado empezó a criticar ciertas dinámicas de la directiva del partido.

Aquello de que Vox no puede convertirse en "una agencia de colocación de amigos", sus elogios a otros purgados como Macarena Olona o Iván Espinosa de los Monteros, o críticas a la gestión económica del partido. El que fuera vicepresidente y secretario general de los ultras no ha ocultado su disconformidad con las decisiones de Abascal. Otros nombres que abandonaron Vox por el mismo motivo apuntan a ElPlural.com que las "tiranteces" entre Ortega Smith y la cúpula de Vox fueron lo que le llevó a ser sustituido por Ignacio Garriga, que ocupa ahora sendos cargos.

"Javier era bastante crítico internamente", cuentan. Ortega Smith ha ido cayendo en el ostracismo gradualmente en los últimos años, desde que empezó a ir a contracorriente de la cúpula de Vox: "Entiendo que lo fueron apartando de tal forma que llegara un momento que pudieran echarlo si era necesario, o esperando que se marchase él más bien", explica esta fuente.

Abascal saca pecho: "No temo a nada ni nadie"

El partido de Abascal ha visto llegar esta oportunidad con la negativa de Ortega Smith a ceder la portavocía en el Ayuntamiento de Madrid. La dirección del partido ultraderechista decidió este miércoles apartarle de forma cautelar, al considerar que “desacató" las órdenes que el alto mando aprobó el pasado 12 de febrero. Este jueves, Santiago Abascal valoraba su movimiento como una forma de reafirmar su liderazgo: "No temo a nada ni nadie", dijo el presidente de Vox, que añadió que la cúpula del partido es la que "manda".

Y no es, ni mucho menos, la primera vez que lo deja claro. Ortega Smith solo es el último de una lista de nombres que han ido cayendo en los últimos años por discutir a Abascal. La fuente consultada por este medio sitúa el inicio de la ruptura de relaciones entre ambos en "la época de Macarena Olona", otra de los pesos pesados purgados por discutir su hegemonía como líder. Olona, que llegó a ser candidata de Vox en Andalucía y secretaria general de su grupo parlamentario en el Congreso, pero abandonó el partido en 2022.

La ruptura de Olona con Vox se fraguó a partir de las elecciones andaluzas de ese año, en las que la mayoría del PP de Juanma Moreno Bonilla impidió al partido ultra ser decisivo para formar Gobierno. Unos días después, Olona se retiró de la vida política por "motivos de salud", y cuando trató de regresar a los meses, ya no se lo permitieron. Fue entonces cuando Olona empezó a renegar de Vox, asegurando que sus posiciones sobre temas como la homosexualidad son "demasiado ultras", y criticando "la autocracia de Abascal".

Olona inició en 2022 la desbandada del núcleo de Vox

El movimiento de Olona, que contó a ElPlural.com el que llegó a ser acosada y amenazada en redes sociales por un sector del partido, fue el detonante de la desbandada de miembros del núcleo duro de Vox. Figuras del búnker de Abascal que, por criticar decisiones del partido, terminaban cayendo en desgracia, como les ocurrió a Iván Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio.

Ambos formaban parte del bando más liberal del partido, que inició una guerra de poder con el sector más ultra. En el caso del primero, llegó a ser secretario general de Vox, mano derecha de Abascal, y su portavoz en el Congreso. Espinosa de los Monteros alegó motivos personales para abandonar la política, pero sus choques con el bunker de Abascal, que encabezaba el entonces vicepresidente Jorge Buxadé.

Rocío Monasterio fue la presidenta de Vox en Madrid hasta octubre de 2024, cuando fue cesada, en teoría, porque su mandato había expirado. La realidad es que la dirección del partido llevaba tiempo buscando la manera de apartarla. En las elecciones autonómicas del año anterior, Abascal apenas la apoyó en su campaña, y desde Bambú le impusieron varios nombres en las listas.

A la salida en cascada de miembros del nucleo duro de Abascal en la fundación de Vox hay que sumar las de Carla Toscano, que abandonó su escaño en 2024; Víctor Sánchez del Real, muy próximo a Espinosa de los Monteros y Monasterio y que se fue tras las elecciones de 2023; o José Luis Ruiz Bartolomé, también del entorno de Monasterio y que renunció en enero de 2024.

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