Comentaba este pasado domingo el presidente del Gobierno entre 2004 y 2011, José Luis Rodríguez Zapatero, que el final de ETA oficializado hace hoy diez años “justificó toda su vida política”.  También recordaba los riesgos que se corrieron para que “la inteligencia de la política y la grandeza de la democracia española” permitieran superar el problema del terrorismo “sin pagar ningún precio político”.

El ex presidente socialista tuvo como un objetivo positivamente obsesivo desde el primer momento de su llegada a La Moncloa, el logro de la paz en el País Vasco, que ETA se disolviera y que la mayor lacra que sufría España desde hacía décadas, el terrorismo, concluyese.

La aprobación por el Congreso de los Diputados de una resolución el 17 de mayo de 2005 en la que se abría a un final dialogado de la violencia, sin pagar ningún “precio político”, fue la primera muestra. Previamente los socialistas vascos, autorizados por el PSOE nacional del que Zapatero era su secretario General, se reunían con dirigentes abertzales en lo que fue el inicio de ese “proceso de paz”. El hombre clave del PSE y fundamental en el resultado final fue Jesús Eguiguren, ex presidente del Partido Socialista de Euskadi entre 2002 y 2014.

Las posiciones más frescas y tolerantes que desde el inicio en materia territorial mantuvo el gobierno de Zapatero, abrieron espacios para declarar la primera tregua y lograr avanzar en los contactos que él, con la esencial labor de su ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, hicieron que se concluyese con la claudicación final de ETA. “Alfredo vivió todo esto con una intensidad enorme. Con su destreza, con su inteligencia, fue decisivo y fundamental”. Así ha definido el ex presidente la labor de el ex ministro ya fallecido y que le informaba al minuto, de noche, de día o de madrugada, del desarrollo del proceso, de las rupturas de las negociaciones o de los pormenores de estas.

Un hito importante en este largo y a veces tortuoso camino hacia la paz se logró el 22 de marzo de 2006. ETA declaró un “alto el fuego permanente”. Es a partir de ahí cuando se diseña y se emprende desde el Ejecutivo socialista el proceso de paz para lograr erradicar la violencia etarra. La comunidad internacional acogió con esperanza este hecho y desde el papa Benedicto XVI hasta el secretario general de la ONU, Kofi Annan apoyaron en público el proceso de pacificación que se había emprendido. El 29 de junio, Zapatero anunció en el Congreso el inicio del diálogo con ETA.

Camino de curvas y derrapes

Pero fue un camino de curvas y frenazos jalonados incluso de derrapes y graves accidentes. El 25 de octubre de ese mismo año, ETA rompió su compromiso de no rearmarse robando 350 pistolas en Francia. Dos meses después, el 30 de diciembre, ETA atentó en el Aeropuerto de Madrid-Barajas con una furgoneta bomba que provocó la muerte de dos personas que se encontraban durmiendo en un coche y no oyeron la orden de desalojo. Además 20 personas resultaron heridas y provocó importantes destrozos en las infraestructuras del aeropuerto. Fue uno de los momentos más graves y donde el camino trazado pareció irremediablemente sepultado. Ese mismo día Zapatero compareció en La Moncloa para anunciar que suspendía el diálogo con ETA.

Detención del número uno de ETA

Más adelante, el deseo de no renunciar a la paz tan ansiada y necesaria como deseada, volvieron a abrirse canales de comunicación entre el Gobierno y dirigentes de la banda. Pero es de destacar que a pesar de ello, la acción policial y judicial no se detuvo. El 20 de mayo de 2008, en una operación conjunta entre la Gendarmería francesa y la Guardia Civil fue detenido en Burdeos el “número uno” de ETA en aquel momento, Francisco Javier López Peña “Thierry, en busca y captura desde 1983 y que fue quien ordenó romper la tregua de 2006 con el atentado de Barajas. 

Pero la claudicación de la banda terrorista se acercaba. El 5 de septiembre de 2010, ETA, por medio de un vídeo emitido por la BBC, anuncia su decisión de no cometer “acciones armadas ofensivas” con la intención de abrir un proceso democrático en la resolución del “conflicto vasco”. Las negociaciones se intensificaron al mismo tiempo que la propia sociedad cada vez daba más la espalda a los terroristas. La acción policial y judicial, que jamás se detuvo a lo largo del largo proceso, seguía dando sus frutos.

Conferencia Internacional de Paz y el ansiado comunicado de ETA

Y llega el momento final hacia los diez años sin ETA que hoy se conmemoran. El 17 de octubre de 2011 se organizó en San Sebastián una Conferencia Internacional de Paz finalizada con un documento firmado por todos los asistentes en el que se exigía a la organización terrorista el cese definitivo de la lucha armada, y a los gobiernos español y francés (una vez producido el fin de la violencia) negociar las consecuencias de este final. Tan solo tres días después, el 20 de octubre, la banda terrorista anunció en un comunicado el “cese definitivo de su actividad armada”. ETA ponía fin a 43 años de muerte, extorsiones, sufrimientos y miedos.

El PP no apoyó el proceso

En ocasiones, esta osada pero valiente y al final exitosa senda, fue duramente criticada por el Partido Popular. Actitud hipócrita si se tiene en cuenta que el 3 de noviembre de 1998, el presidente José María Aznar revelaba: "He autorizado personalmente contactos" con el entorno de ETA para abrir un proceso de paz. Posteriormente, en una rueda de prensa en Madrid junto a Yasir Arafat, a preguntas de la prensa dijo: "El Gobierno, y yo personalmente, ha autorizado contactos con el entorno del Movimiento Vasco de Liberación. Lo he autorizado personalmente…”. Eso lo dijo, obviamente, con ETA en activo.

En cambio los Gobiernos de Zapatero, en las fechas en que se producían contactos y diálogo con ETA, continuaba con las detenciones de sus miembros y no acercó presos de ETA a cárceles próximas al País Vasco.  

Pero a pesar de ello el presidente socialista no fue respaldado por el PP en su “proceso de paz” ni apoyaron las conversaciones que tuvieron lugar en Ginebra entre 2006 y 2007.  Hay quien ven detrás de esa política obstruccionista del PP la no asunción de la inesperada derrota en las elecciones de 2004. También la persistencia hasta ahora de Aznar en atribuir falsamente a ETA los atentados yihadistas del 11-M.

Paz sin pago de peaje político

Con Rajoy tampoco fue mucho mejor. Su situación era compleja por el lastre que le suponía su oposición anterior al proceso de diálogo. La de Rajoy fue una estrategia plagada de altibajos con relación a este tema aunque el gallego terminó reconociendo el final de ETA y que los Gobiernos de Zapatero no habían pegado peaje político a cambio.  El PP de ahora, a los mandos de Pablo Casado, retrocede a la etapa de Aznar a pesar de la evidencia de los 10 años sin ETA.

Ayer analizábamos las diez claves y causas para la derrota del terrorismo. Todas fueron necesarias y sin el conjunto de ellas no se hubiera alcanzado la desaparición de ETA, Pero sin duda el coraje, la valentía, la tenacidad y la inteligencia trufada incluso de osadía, de José Luis Rodríguez Zapatero fueron la fuerza tractora de este logro histórico que conmemoramos hoy, un largo camino hacia la paz.