¿Por qué le llaman “guerra del agua” cuando quiere decir justicia? ¿Por qué insisten en hablar de “derivaciones de agua” cuando en realidad son expolios hídricos de la cuenca receptora?  ¿Por qué hablan de agua cuando su verdadero nombre es lodo? El caso es que el pantano cabecera del Alto Tajo, situado entre las provincias de Cuenca y Guadalajara, conocido por el sobrenombre de “El Mar de Castilla” por su capacidad de embalsar hasta 2.474 hectómetros cúbicos de agua, no es hoy ni la sombra de lo que fue hace unas décadas, donde decenas de embarcaciones surcaban sus aguas y una veintena de pueblos vivían de los ingresos dejados por los miles de turistas que buscaban estas playas serranas de interior. Una treintena de años después, “El Mar de Castilla” está a punto de secarse, como el mítico Aral en Rusia, por las incomprensibles decisiones del Gobierno de Mariano Rajoy, cuyas ansias trasvasistas para abastecer a la huerta murciana sitúan el agua embalsada en Entrepeñas y Buendía a día de hoy en menos 400 hectómetros cúbicos.

2.474 estadios del Bernabéu llenos de agua…
Embalses que estando al cien por cien de su capacidad supondrían 2.474 estadios Santiago Bernabéu llenos de agua hasta la bandera. Sin embargo, ahora apenas 398 “chamartines” se podrían llenar con el preciado líquido, por lo que no es de extrañar, entonces, que el Gobierno del socialista Emiliano García-Page exija el “cese inmediato” de los trasvases del Tajo al Segura aprobados por el Gobierno de Rajoy, después de que los pantanos de Entrepeñas y Buendía se encuentren desde el pasado 10 de agosto al 16 por ciento de su capacidad, o lo que es lo mismo, por debajo de lo establecido (400hm3) como el mínimo legal para poder trasvasar.

…Convertidos hoy en un charco…
Para el Ejecutivo de Page, que ha recurrido el último trasvase autorizado por Rajoy,  los pantanos de cabecera “son un charco y están en una situación dantesca”, ha dicho la consejera de Fomento, Elena de la Cruz,  en su visita a Talavera para presenciar el Tajo a su paso por la Ciudad de la Cerámica. “Pensamos que después de 36 años hay que revisar las condiciones del trasvase, las condiciones medioambientales del río, el estudio de sedimentación de los pantanos de cabecera y las leyes que en estos últimos cuatro años se han aprobado con la connivencia del Gobierno de María Dolores de Cospedal para llevarse el agua sin ningún criterio”, para seguidamente añadir, “en estos últimos cuatro años se ha multiplicado el agua trasvasada sin tener en cuenta a Castilla-La Mancha y su legítimo desarrollo”.



…En un lodazal que se hace pie en el centro del Tajo…
Cómo será la situación del Tajo a su paso por Toledo que el Club de Piragüismo “Talavera Talak”, que ha dado  varios deportistas olímpicos en este deporte, además de una importante cantera,  han denunciado ante la presencia de la consejera del Gobierno de Page esta situación subiéndose a sus canoas y demostrando las dificultades que tienen para entrenar debido al bajo nivel del agua y como los participantes del campamento de verano organizado por el club podían hacer pie en el centro del río, con el agua apenas a la altura de las rodillas. Pero no sólo Talavera sufre el expolio del Tajo, también la capital de la región ve como el río es un auténtico lodazal, sin que se respete el caudal ecológico, llegando a poco más de un metro por segundo, cuando el mínimo legal se establece en diez metros.

La foto de la letra pequeña del “engaño” de Cospedal
Situación que se llega después de que María Dolores Cospedal, siendo presidenta del Gobierno de Castilla-La Mancha, firmara en diciembre de 2013 el llamado “Memorándum del Tajo” con las comunidades autónomas de Madrid, Extremadura, Valencia y Murcia, junto al Gobierno central, todas las administraciones gobernadas por el PP, que permitió a la huerta murciana y valenciana aprovechar hasta el último litro de agua de Entrepeñas y Buendía, salvo 304 hectómetros cúbicos, límite para trasvasar el agua, y no los 400 que Cospedal “vendió” a la opinión pública. De ahí que el PSOE la acuse de “engañar” a los castellano-manchegos y de “ocultar” la letra pequeña de aquella foto que ha traído en la actualidad estos lodos (y nunca mejor dicho), y que permitió a la secretaria general del PP recoger los apoyos de Valencia y Murcia para afianzarse en el cargo.



Unanimidad de los pueblos ribereños
Qué el trasvase sólo gusta a Murcia, Valencia y a Cospedal, eso, a estas alturas, es un hecho contrastado, ya que alcaldes del PP de pueblos ribereños de los embalses de ·Entrepeñas y Buendía no han dudado en unir sus fuerzas y sus quejas con los del PSOE contra la decisión del Gobierno de Rajoy, al que exigen elevar los niveles mínimos hasta los 1.000 hectómetros cúbicos de agua embalsada (y no los falsos 400 que dice Cospedal), lo que supone el mantenimiento de una lámina estable y no trasvasable del 40% de la capacidad de los pantanos. Los regidores recuerdan que en los últimos años han perdido un millar de habitantes y que la caída de ingresos por el turismo ronda el 80 por ciento.

El Tajo ya no desemboca en Lisboa
Petición que el Ministerio de Agricultura ha dejado caer en saco roto, recordando a los alcaldes que se actúa según la ley y el acuerdo alcanzado por Cospedal y los presidentes valenciano y murciano. Ejecutivo este último que no tiene fondo en su voracidad hídrica, y no conforme con diezmar las aguas castellano-manchegas ha lanzado una nueva amenaza en boca de su consejera de Agricultura, Adela Martínez-Cachá, del PP, recordando a los socialistas que “el mínimo trasvasable está fijado en 304 hectómetros cúbicos, y los embalses almacenan ahora 398, por lo tanto quedan 94 hectómetros”, aunque, según la portavoz del PSOE, Cristina Maestre, para extraerlos “tendrán que retirar el fango”. Lo cierto de todo este asunto es que Castilla-La Mancha es la única comunidad que cede agua a otra región, que el Tajo es el único río que se trasvasa a otra cuenca y que, por lo tanto, el río ya no desemboca en Lisboa, como nos enseñan los libros de texto, sino en las huertas murcianas que baña el Segura.