Los profesionales de la televisión fueron los protagonistas de la última edición de la temporada 2014 – 2015 de ‘Havana 7. Historias que cuentan’, el proyecto de homenaje al Periodismo por antonomasia, que impulsa el ron Havana Club 7 Años y ya ha contado, en ediciones previas, con la colaboración de periodistas como Javier Bauluz, Diego Manrique, Carlos Boyero, Enric González, Javier Gallego o Darío Adanti.

Cuatro conocidos rostros de la televisión, Guillermo Summers, Javier Capitán, Toni Garrido y Antonio Castelo, se subieron al escenario del Nuevo Teatro Alcalá para repasar, moderados por Marta Robles, sus mejores experiencias profesionales, y debatir cuestiones de actualidad relacionadas con la pequeña pantalla.



Así, Guillermo Summers, a quien Toni Garrido destacó como uno de sus referentes “por haber roto moldes inventando un nuevo lenguaje, una nueva forma de hacer televisión”, y Javier Capitán, recordaron cómo surgieron los programas a cuyo frente estuvieron, Y sin embargo, te quiero y El Informal, respectivamente, y que que han hecho historia por haber supuesto un hito en la parrilla española. “El éxiito del programa se debió a Ignacio Salas, que pensó en un tipo como yo, feo, calvo y con una dicción pésima, creyendo que funcionaría (y funcionó), este espacio donde la clave era transmitir lo bien que nos lo pasábamos jugando, experimentando ante la cámara”, comentó Summers. “Era, eso sí, un programa que requería una gran inversión en montajes, que hoy ninguna cadena querría asumir”. Por su parte, Capitán valoró El Informal diciendo que “fue el primer programa de humor sobre la actualidad diaria. Encontramos un código que enganchó muy bien con la gente joven. Fuimos muy honestos, porque jamás dijimos a la gente lo que tenía que pensar, solo deformábamos lo que pasaba y atacábamos a todos los partidos por igual. Hablábamos de política sin hacer política”. También reveló que fue él quien apostó por Patricia Conde, “el resto del equipo no la veía. Le hice una prueba en la que me tenía que entrevistar a mí, que imitaba a Aznar, y aunque hizo un chiste pésimo, vi algo en ella que podía funcionar. A veces, para entrar en televisión solo necesitas a alguien que apueste por ti”, observó.

Por su parte, Toni Garrido recordó que comenzó en televisión como hombre del tiempo, sustituyendo a Jaime Bores, y también su experiencia en Caiga quien Caiga: “era duro, tenías que esperar durante mucho tiempo a los políticos, te dolían los pies, tenías que improvisar…”.  Antonio Castelo, que también figuró en la nómina de este programa, ahondó en el tema del humor en telñevisión, asegurando que “en tiempos de crisis como los actuales, se pide más comedia, está estudiado”, y no obstante, “es la radio la salvación de la comedia. Es mucho más fácil para los humoristas acceder aun programa de radio que de televisión”, afirmó.

Al margen de anécdotas, en el escenario se trataron temas vinculados a la actualidad televisiva como la proliferación de tertulias, sobre las que Capitán resaltó que “llama la atención que son unos veinte tertulianos los que conforman la opinión pública de España, pues van rotando por todas las televisiones”; la telebasura, sobre la que Toni Garrido opinó que “no se puede infravalorar este tipo de  programas de un plumazo, todos los vemos porque están muy bien hechos y son muy entretenidos”; o la competición de la televisión tradicional con la digital y las plataformas de vídeo, en torno a lo que Castelo comentó que “donde la gente quiere aparecer es en youtube, no en televisión. He trabajado en algunos de los grandes programas de este país, como alguno de Buenafuente o el Caiga quien caiga, y a menudo no he llegado a fin de mes. Y eso, no le ocurre a un youtuber de éxito”.

En el acto, también se dedicaron unos instantes a homenajear a Jesús Hermida, recientemente fallecido, y hubo proyecciones audiovisuales y música en directo. La velada estuvo regada con cócteles de ron Havana 7 pensados según el carácter y trayectoria de los ponentes: uno más contundente inspirado en los pioneros, Sumers y Capitán, y otro spicey inspirado en Toni Garrido y Antonio Castelo, los innovadores. Marta Robles tuvo su propio cóctel personalizado, más suave