El pasado 19 de febrero, Francisco José Alcaraz tomó posesión como como senador autonómico por Andalucía. Un día después, el político de Vox se estrenó en la Cámara Alta vetando una declaración institucional, que había sido consensuada por todos los grupos políticos, incluidos PP y Ciudadanos, contra la homofobia y la discriminación por razón sexual en el deporte.

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Un estreno que fue tachado de “vergonzoso" y que dejó entrever el papel que intentará jugar el político de la formación ultraderechista. Actividad que se verá interrumpida debido al adelanto de las elecciones generales.

Paga de 8.822,52 euros a razón de 163,38 por día 

Al igual que el resto de senadores que no forman parte de la Diputación Permanente de la Cámara, Francisco José Alcaraz cobrará una retribución de 8.822,52 euros por la paga prevista por la disolución de las Cortes.

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Esa retribución estará sujeta a tributación y se calcula multiplicando 163,38 euros al día por los 54 días que van del 5 de marzo, fecha de disolución, al 28 de abril, día de las elecciones.

Aunque eso sí, si desde el día de la disolución de las Cortes Alcaraz se incorpora a otro puesto de trabajo, el político de Vox deberá devolver dicha indemnización.

Como el resto de parlamentarios autonómicos, Alcaraz seguirá en su cargo el día 29 de abril y volverá a cobrar su sueldo habitual.

Polémico perfil 

Tal y como explicó ElPlural.com, en poco más de una década Alcaraz ha pasado del anonimato más absoluto a convertirse en uno de los rostros más conocidos del partido de extrema derecha que, debido a su ascenso en las encuestas, amenaza con condicionar la gobernabilidad del país.

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Un destino por el que muy pocos de sus paisanos de Torredelcampo -la pequeña localidad de la que es natural el senador de Vox-, hubiesen apostado cuando Alcaraz era el peluquero del pueblo.

Y es que antes de convertirse en parlamentario nacional y ariete de la derecha mediática gracias a las movilizaciones que protagonizó contra  el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero desde la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), el ahora senador de la extrema derecha ejerció oficios muy diversos y abrazó varias confesiones que a priori no comulgan en exceso con los ideales de Vox.

Testigo de Jehová y de la Iglesia Evangélica

“Aunque soñó con ser veterinario, pronto se decidió por la peluquería y la estética (…) Se hizo testigo de Jehová. Sus padres eran católicos, trabajadores y más bien de izquierdas, pero él abrazó su nueva fe con tanto ahínco -un rasgo de su carácter que conserva intacto- que se dedicó a vender biblias y a hacer apostolado entre sus vecinos, quienes, no obstante, pronto advirtieron que Francisco José se alejaba de los Testigos de Jehová para pasarse a la iglesia Evangélica. No tardó en darse cuenta de que tampoco allí estaba el camino”, explica el periodista Pablo Ordaz.

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