El cobre es mucho más que una tendencia en decoración. Es fundamental para mantener la higiene en los hospitales y centros de salud -tiene la propiedad natural de matar bacterias-, para dar movilidad a los coches o para facilitar el suministro de energías renovables… Hablamos con el Instituto Europeo del Cobre y el diseñador Álvaro Catalán de Ocón para conocer más de este fascinante material.

¿Está el cobre infravalorado como materia prima, e incluso infrautilizado para todas las propiedades que ofrece?

Instituto Europeo del Cobre: Más que infravalorado diría que en general no se conoce hasta qué punto usamos el cobre en nuestra vida diaria. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos usamos objetos o instalaciones que tienen cobre en su interior como las instalaciones eléctricas o las tuberías de la casa. Es un material básico para disfrutar de la calidad de vida que tenemos. Su conductividad lo hace el material de referencia para todo tipo de aplicación eléctrica, desde las centrales de generación hasta todos los equipos que enchufamos a la pared. Gracias a su excelente rendimiento y durabilidad en condiciones extremas, también es un material idóneo para sistemas de agua, gas y calefacción o el revestimiento de fachadas y cubiertas.

¿De qué manera es importante el cobre para las energías renovables y las políticas de sostenibilidad que actualmente se promueven institucionalmente? ¿Podría ser su disponibilidad determinante en los nuevos modelos energéticos?

Instituto Europeo del Cobre: Con la firma del acuerdo en la COP21 de París, no sólo la Unión Europea sino las principales economías mundiales están firmemente comprometidas a reducir las emisiones de CO2. Y esto pasa tanto por un renovado impulso a las energías renovables como por la electrificación del transporte o los equipos para calentar como las cocinas de inducción o las bombas de calor. Como muestra dos datos: los modernos aerogeneradores pueden contener hasta 30 toneladas de cobre. Un vehículo promedio de combustión contiene unos 22,5 kg de cobre. Los vehículos eléctricos utilizan entre el doble y el triple de esa cantidad.

Y en una sociedad cada vez más tecnológica, ¿qué papel juega el cobre?

Instituto Europeo del Cobre: Independientemente del grado de tecnificación hay ciertos usos que se van a mantener como la distribución de agua potable o el uso de equipos eléctricos. Pero están apareciendo otros muchos nuevos en los que el cobre va a jugar un papel importante. Un ejemplo es la mejora de eficiencia energética de los edificios. Para alcanzar los objetivos fijados por la UE, un medio importante va a ser los sistemas de automatización de edificios y hogares para reducir la energía consumida en acondicionar el aire interior o la iluminación. Estas nuevos equipos e instalaciones van a requerir de cobre para su funcionamiento.

Además, constantemente se están desarrollando nuevas aleaciones de cobre que satisfacen las crecientes necesidades que se dan en el campo de la electrónica, los superconductores, el transporte y la sanidad.

¿Por qué cree que el cobre esa hora tendencia en decoración? ¿Tiene que ver con su capacidad para reciclarse y su precio económico?

Instituto Europeo del Cobre: Ya hace 10.000 años se usaba el cobre en Asia occidental para fabricar adornos. Y hasta nuestros días. El cobre y sus aleaciones, como el latón o el bronce, tienen un color que han cautivado al hombre. Ningún otro metal cuenta con una variedad cromática tan atractiva como la del cobre y sus aleaciones: el rojo del cobre, el dorado del latón, el marrón chocolate del bronce o el verde de la pátina de cobre permiten usar el cobre de infinitas formas. Además tiene unas propiedades mecánicas para trabajar con él y de durabilidad que lo hacen atractivo para diseñadores y artistas. Otros aspectos muy valorados actualmente es que se trata de un material natural que evoluciona con el paso del tiempo y que es 100% reciclable y respetuoso con el medio ambiente. Estas características imprimen a los objetos de una cierta “vida” que se valora especialmente.

Háblanos, por favor, de su importancia en la alimentación y en la higiene sanitaria.

Instituto Europeo del Cobre: No sólo hay cobre en muchos de los objetos que nos rodean cada día, también lo tenemos dentro nuestro cuerpo. Para que un adulto goce de buena salud debe ingerir cada día 1,3 mg de cobre. Y éste se encuentra en gran cantidad de alimentos como alubias, garbanzos, hígado, vegetales verdes, frutos secos o chocolate. Se trata de un micronutriente esencial para el crecimiento infantil, el fortalecimiento de los huesos, el transporte de hierro, el metabolismo de la glucosa y el colesterol, el correcto funcionamiento del sistema cardiovascular y el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso. Y nos cuida frente a los microbios. El 80% de las infecciones se transmiten por contacto mayormente con objetos cotidianos como pomos de puerta o el botón del ascensor. Y las superficies de cobre tienen la propiedad natural de matar las bacterias que se dejen en su superficie. Mi estimación es que en España mueren el doble de personas por infecciones hospitalarias que por accidentes de tráfico. Imagínense cuántas vidas se podrían salvar.

¿Qué beneficios ofrece el cobre para la decoración?

Álvaro Catalán de Ocón: Desde mi perspectiva como diseñador, el cobre ofrece unas propiedades especialmente interesantes para su uso en iluminación. Siempre ha sido un material fundamental en todo lo relacionado con la electricidad, pero quedando recluido a su uso en los cables, escondido dentro de plásticos que actúan como aislantes eléctricos. Mi trabajo con el cobre se ha centrado en hacer uso de su gran conductividad eléctrica pero haciéndolo más visible y presente en el objeto resultante, favoreciendo a su vez sus reflejos cálidos y oxidación natural que le dan al material una nobleza parecida a la de la madera o el cuero.

Y, ¿nos puedes hablar un poco de cómo surgieron tus proyectos de iluminación La Flaca y los candiles que presentaste en La Casa del Cobre?

Álvaro Catalán de Ocón: En los casos de mis luminarias Cornucopia, Candil y LaFlaca presté especial atención a reducir los objetos al mínimo número de piezas y componentes. Se trataba de un ejercicio de reducción extremo donde cada pieza debía de cumplir a la vez varias funciones y así lograr desnudar el objeto a lo mínimo necesario. Pensando en luminarias busqué llevar la electricidad a las bombillas directamente a través del propio objeto. De esta manera la hembrilla de latón que sujeta la Cornucopia a la pared y coloca la bombilla con precisión en su lugar es uno de los conductores eléctricos. En el Candil, el cuenco de cobre, donde se deposita la bombilla cuando no está encendida, es también uno de los polos eléctricos que cuando está encendida se convierte en un reflector que potencia los reflejos rojos y rosas del cobre, acercándolo a la luz de una vela. En LaFlaca, la propia lámpara es de cobre que hace llegar la electricidad a la bombilla directamente sin necesidad de cableado, reduciendo enormemente la complejidad y por tanto el tiempo de montaje de la lámpara así como el número de componentes necesarios para realizar todas las conexiones eléctricas necesarias habituales en una lámpara. En todas ellas se emplea un transformador de 12V para jugar con la electricidad y garantizar su seguridad.

¿Por qué crees que es tendencia últimamente? ¿Tiene que ver con sus cualidades para el reciclaje?

Álvaro Catalán de Ocón: Principalmente se ha usado por su estética metálica pero cálida. Aunque desde un punto de vista más técnico también ofrece muchas posibilidades en cuanto a la infinidad de acabados que ofrece o por poderse trabajar con procesos tanto industriales como artesanales. Se encuentra también en el latón que se usa ampliamente en la industria o en el broce usado en la escultura siendo en ambos casos muy valorado y por tanto buscado para reciclarlo y reconvertirlo sin perder ninguna de sus características originales…