Antes, todos lo conocíamos por el toro de Osborne, estaba ligado a una marca de brandy y sin duda formaba parte de su éxito de ventas. Cuando las normas cambiaron y la publicidad tuvo que desaparecer de las carreteras hubo un pequeño debate sobre el toro sí o toro no.

No se si el toro ha sido asumido por la marca España pero si veo en algunos de los frecuentes viajes por el país que diversos colectivos y particulares los utilizan como soporte de sus proclamas y hasta sus declaraciones de amor. Hay alguno especialmente querido de los iconoclastas, como el que está situado en la autovía de Madrid a Alicante, en la cota que cierra el valle del Vinalopó y atisbas la bruma del mar de Alicante; cuando no le falta la cabeza es el rabo o algún otro miembro. Este solo toro necesita un presupuesto de mantenimiento notable para no perder la compostura.



Según diversas fuentes hay distribuidos por nuestra geografía más de 100 toros. Cádiz es la provincia que más acapara con diez ejemplares, no es de extrañar ya que la casa matriz del producto que anunciaba el toro estaba en esa provincia. Murcia, el País Vasco y Cataluña son las únicas autonomías en las que no se ve un toro en su paisaje.

¿Hay razones que aconsejan la permanencia del símbolo? Naturalmente que sí: el toro es casi el único animal salvaje que crece en nuestras dehesas, es el protagonista de la fiesta nacional –aunque en los últimos tiempos es cada vez menos fiesta y menos nacional-, rompe el paisaje monótono de la meseta al igual que los molinos de viento en la Mancha –a ambos les han salido unos competidores muy productivos, los aerogeneradores, que son como grandes molinos que forman parques eólicos-.



¿Las razones para que el toro no forme parte de nuestro paisaje? No cumple con exactitud la ley de la publicidad porque todo el mundo sigue asociándolo al producto, pero eso ha quedado solventado cuando se indultó al toro y fue considerado como elemento del paisaje más que como soporte publicitario. ¿Quizá es un símbolo muy machista? Puede, pero en esto casi siempre aparece la historia: los hombres son los que han ejercido el poder durante siglos y el poder siempre se ha asociado con el macho. En la fachada de las cortes, donde se ejerce el poder del pueblo, hay dos leones, no una pareja. ¿Qué se da una imagen poco moderna de España? Tal vez pero la modernidad está en las personas y en las leyes y ahí es donde tenemos que mejorar. De todas formas, creo que el toro se irá cayendo por su propio peso con los gustos y formas de las nuevas generaciones. Pongamos el acento en lo importante y lo esencial y eso, es la gente.

JT