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Seguir los pasos de Federico García Lorca es también recorrer algunos de los lugares que marcaron su vida. Granada, Madrid, Baeza o distintos puntos de Cataluña forman parte de una historia que va mucho más allá de los libros y que permite descubrir al poeta a través de los paisajes, edificios y ciudades que conoció.
El interés por la figura de Lorca vive además un momento especialmente destacado. La película La bola negra, dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi, superó los 610.000 espectadores durante su primer fin de semana en cines, mientras que las búsquedas sobre el escritor aumentaron un 3.000 % en España durante la última semana respecto al mismo periodo de 2025. Este año se conmemora, además, el 90 aniversario de su asesinato.
Por este motivo, los expertos de GuruWalk ha recopilado diferentes ciudades donde puedes realizar distintos planes turísticos en torno al poeta de Fuentevaqueros.
Granada, el lugar donde comenzó todo

Granada es probablemente el punto de partida imprescindible para conocer a Lorca. El escritor llegó a la ciudad durante su infancia y allí pasó una etapa fundamental de su formación. Estudió en la universidad, participó en tertulias literarias y publicó Impresiones y paisajes, su primer libro.
Una de las paradas obligatorias en la ciudad andaluza si quieres conocer más en profundidad la vida del poeta es pasearte por el Centro Federico García Lorca, que conserva manuscritos, fotografías y material audiovisual relacionado con el autor.
También es interesante pasar por lugares vinculados al famoso Concurso de Cante Jondo de 1922, organizado por Lorca y Manuel de Falla con la intención de recuperar las expresiones más puras del flamenco.
Fuente Vaqueros y Valderrubio: un viaje a su infancia
Para conocer al Lorca niño hay que salir de la capital granadina y adentrarse en la Vega. En Fuente Vaqueros, a unos 20 kilómetros de Granada, nació el poeta en 1898. La casa en la que vino al mundo se ha convertido actualmente en un museo abierto al público.
Años después, en torno a 1906, su familia se trasladó a Valderrubio, localidad conocida entonces como Asquerosa. Allí vivieron hasta 1909, aunque continuaron utilizando la vivienda como residencia de verano.
En este municipio se encuentra también la casa familiar situada en la calle de la Iglesia, muy cerca de la vivienda de Frasquita Alba, una figura que inspiró al escritor para crear uno de los personajes más reconocibles de La casa de Bernarda Alba.
Las visitas por la zona permiten recorrer estos espacios y conocer el contexto social y cultural en el que transcurrió parte de la infancia del poeta.
Víznar y Alfacar, tras las últimas huellas del poeta
Hay otro recorrido por Granada que tiene un significado muy diferente. Entre Víznar y Alfacar, a menos de diez kilómetros de la capital, se encuentra la Fuente Grande, conocida históricamente como Ainadamar, "la fuente de las lágrimas".
Estos parajes están vinculados a los últimos días de Lorca, que fue asesinado en agosto de 1936. Actualmente, el parque dedicado al poeta en Alfacar funciona como espacio de recuerdo y homenaje. Además, el barranco de Víznar es una de las localizaciones que aparecen en La bola negra.
Baeza, la ciudad donde conoció a Antonio Machado

La relación de Lorca con Baeza comenzó en 1916, cuando el entonces joven escritor viajó por Andalucía y Castilla junto a otros estudiantes universitarios.
Fue allí donde conoció a Antonio Machado, que por entonces impartía clases de francés en el instituto de la localidad. Aquellos viajes serían importantes para la creación de Impresiones y paisajes, su primer libro.
Actualmente, algunas rutas por Baeza recuerdan aquel encuentro. Una de ellas pasa por el Casino de Artesanos, mientras que otra visita guiada se detiene en la plaza de Santa María.
La localidad jienense ofrece además un atractivo añadido para los aficionados al cine: sus calles han servido de escenario para películas como Alatriste, La Conjura de El Escorial y Lope Enamorado.
Madrid, la ciudad que convirtió a Lorca en una figura literaria

Lorca llegó a Madrid en 1919 y la capital acabaría siendo fundamental para su trayectoria artística. Durante su estancia en la Residencia de Estudiantes entró en contacto con figuras como Luis Buñuel y Salvador Dalí.
Su primer estreno teatral, El maleficio de la mariposa, llegó en 1920 en el Teatro Eslava, aunque no obtuvo inicialmente el éxito esperado. Sin embargo, pocos años después su carrera experimentaría un importante crecimiento. En 1928 publicó Romancero gitano, mientras que en los años siguientes participó en el proyecto de La Barraca, la compañía de teatro universitario que llevó obras clásicas por diferentes localidades españolas.
Madrid también fue escenario de algunos de sus grandes éxitos teatrales, como Bodas de sangre y Yerma.
Quienes quieran seguir sus huellas por la capital pueden hacerlo a través de diferentes recorridos por el Barrio de las Letras. En la plaza de Santa Ana se encuentra la estatua dedicada al poeta, situada frente al Teatro Español, y diferentes rutas literarias incluyen este punto entre sus paradas.
Figueres y Barcelona, el rastro de su amistad con Dalí

La relación entre Lorca y Salvador Dalí dejó también una importante huella en Cataluña. El poeta pasó temporadas junto a la familia del pintor en la Costa Brava y llegó a dedicarle Oda a Salvador Dalí.
En Figueres, el Museo del Juguete de Cataluña conserva juguetes que pertenecieron a Anna Maria y Salvador Dalí y que despertaron el interés de Lorca.
La conexión con el poeta también puede encontrarse en Barcelona, donde diferentes propuestas culturales mantienen viva su obra. El Barcelona Guitar Trio interpreta piezas relacionadas con Lorca junto a composiciones de Manuel de Falla y Paco de Lucía en escenarios como el Palau de la Música y el tablao La Perla del Born.



