En pleno otoño, las primeras lluvias amenazan con convertirse en constantes en la Comunidad de Madrid. Son muchos los que no reniegan de este tiempo oscuro y frío, camuflándose en sus mantas y optando por planes más caseros acompañados de una bebida caliente, pero, para los amantes del campo, además de por los colores rojizos y la caída de las hojas, se abre una temporada que esperan durante buena parte del año: la recogida de la seta.

Cuando llueve, crecen. En los campos, en los bosques y hasta en los jardines. Un plan que se puede convertir en familiar si el lugar de recogida es tan espectacular como los que ElPlural.com ha querido recomendar.

Así que, al menor atisbo de rayo de sol, prepara tu cesta, infórmate un poco (evitarás alguna intoxicación) y pasea por el campo retando a tus acompañantes a ver quién se alza con el mayor botín de la jornada. Seguro que, gane quien gane, todos disfrutaréis con el primer revuelto que caiga sobre la mesa al atardecer.

Pero, ¿por dónde empezar? Sin lugar a dudas hay que escoger bien el lugar. Por ello, aquí os dejamos una selección realizada por este medio para ocio y disfrute de nuestros lectores que quieran alejarse del ruido de la ciudad y el estrés de la capital:

Recogida de setas. Pixabay


Alameda del Valle

En pleno Parque Nacional del Guadarrama, se encuentran pueblos tan idílicos como Alameda del Valle. Las setas proliferan en sus pinares y bosques y, pese a su altitud y estar enclavada en un relieve montañoso, está muy bien comunicada y llegar no es nada complicado tanto por carretera como en transporte público.

En el segundo caso, lo más sencillo para llegar desde Madrid es coger la línea 194 de autobuses desde el intercambiador de Plaza Castilla. Aquí puedes ver los horarios de ida y vuelta: Madrid – Rascafría, Rascafría – Madrid.

Alameda del Valle. Youtube

Puerto de Canencia

Cada fin de semana son muchos los amantes de la recogida que se dan cita en este enclave del Valle del Lozoya. Robledales y pinares en los que abundan las setas. Un auténtico paraíso para la micología por las abundantes especies que podremos encontrar.

El trayecto señalizado y más sencillo de seguir se inicia desde el área recreativa que se encuentra ya en el puerto, a 1.524 metros de altitud. Subidas y bajadas donde atravesaremos el arroyo del Sestil entre pinos, robles y abedules.

Se trata de una ruta lineal, que se puede hacer con niños ya que no implica dificultad. La distancia de la ruta completa es de 6,5 kilómetros, con una duración aproximada de 2 horas.

Valle de El Paular

El Valle de El Paular es otro de los lugares donde encontramos diversas rutas para encontrar níscalos y setas de champiñones silvestres. Cerca de Rascafría, El Paular es conocido por sus accesibles y vistosas rutas de senderismo, con su monasterio y su molino de papel, aunque también es sinónimo de setas, pero, cuidado, entre su abundante oferta, hay algunas peligrosas, e incluso mortales.

Las rutas que se abren camino en este Parque Nacional son abundantes. Algunas se pueden hacer con niños, ya que no tienen desniveles y no presentan grandes desafíos. Así, la búsqueda de níscalos será mucho más entretenida, pudiendo ser una divertida aventura en familia.  

Valle de El Paular

Alto de Navahonda

Otra preciosa zona lleva de bellos rincones y muy valorada por los aficionados que aprovechan sus fines de semana para salir en busca de las setas.

Esta ruta, que se iniciará desde la Ermita, tampoco es complicada. El camino está perfectamente señalizado y delimitado y se puede hacer en cualquier época del año. Su longitud es de 6,5 kilómetros y tiene un desnivel de entre 860 y 1039 metros. Su duración aproximada es de dos horas de ida y otras dos de vuelta.

Cercedilla

Delimitando Segovia con Madrid, en su elevada altitud la vegetación prolifera y, por tanto, junto a la humedad, hacen de este punto uno de los preferidos para los recolectores.

Además, anualmente se celebran las Jornadas Micológicas. Una guía pwerfecta para los más novatos, a los que se enseña a recoger setas de una forma sostenible, diferenciar las comestibles de las peligrosas y disfrutar de una jornada inigualable.

Además, si la cita no es muy productiva y tu cesto no acaba tan repleta como habías pensado, los restaurantes de la zona serán un punto para comerlas de una forma inigualable.

Cercedilla

Monte Abantos

Perteneciente a Guadarrama, este monte en el término de San Lorenzo del Escorial se llena de amantes de la micología en otoño. Algunas de las especies que se pueden encontrar son boletus, senderuelas, setas de cardo o setas pie azul.

Esta ruta es una de las más conocidas por los amantes del senderismo en Madrid. El pico Abantos es accesible para los más noveles, y su nombre recoge la gran proliferación del ave rapaz abanto, muy frecuentado en esta zona.