Vistos, leídos y analizados los WhatsApp que el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, le envió al entonces presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, el día de la DANA solo se puede sacar una conclusión: Feijóo se ha destapado a él mismo como el ser tan miserable que realmente parece ser: el rey del vertedero político, el gerifalte de las cloacas, el caudillo de la indecencia política, el emir de la inmoralidad y la deshonestidad.
Puede parecer duro lo que he escrito, pero es que esos mensajes evidencian que aquel día, pese a que Mazón le avisó de la gravedad de lo que estaba pasando, Feijóo prefirió irse a un acto; que aunque sabía que había víctimas mortales a él solo le interesaba controlar el relato, y lo que es más repugnante si cabe, solo se ofreció a ir a Valencia cuando supo que el Gobierno de España había respondido desde el minuto cero. Lo dicho, el gurú de la obscenidad.
Esto por no hablar lo que ya les hemos ido contando estos días de Navidad, que el líder del PP era plenamente conocedor de que el relato de Carlos Mazón se sustentaba en mentiras y no solo lo ha permitido, sino que él mismo ha llegado a utilizar esas mentiras para atacar al Gobierno. Las víctimas no importan, los valencianos, tampoco. Solo importa el relato político.
Pero menos mal que existe una mujer, una juez, llamada Nuria Ruiz Tobarra, que en su investigación sobre la posible implicación de Mazón, por acción u omisión, en lo sucedido aquel 29 de octubre de 2024 ha pedido los mensajes que se cruzaron ambos líderes populares.
Las víctimas, más víctimas si cabe gracias a Feijóo
Mientras escribía los temas informativos derivados de los mensajes el cabreo me iba subiendo por momentos. Y es que solo podía pensar en Rosa, Dolores, Toñi, Fran, Ilosva, el tío de Elisabeth, los padres de Hui, los de Izan y Rubén y el resto de las familias de las 230 víctimas mortales. Esas víctimas que murieron con los pulmones llenos de barro por la inacción de aquellos que debían haberlos protegido. Mientras escribía sobre lo vergonzosos que son los mensajes, mi corazón se encogía pensando en Scarlett, esa bebé que jamás llegó a reír o llorar, pues murió junto a su madre a menos de un mes de nacer.
Estos mensajes son la evidencia de que a los líderes del Partido Popular los ciudadanos no les importamos un carajo. Son la muestra de que no les ha importa sostener las mentiras que sean necesarias si creen que eso les va a beneficiar electoralmente. Son la prueba de la indecencia que lidera al principal partido de la oposición. Son la ignominia hecha representante del pueblo. De ese mismo pueblo que ignoran, vilipendian y agreden sistemáticamente por un miserable puñado de votos.