Asistimos a un panorama político poco alentador por parte de quienes pretenden presentarse como alternativa ofreciendo solamente ruido en vez de soluciones que puedan resultar de interés para la ciudadanía.

El debate político actual aleja a la ciudadanía de a pie por culpa del ruido que pasa del parlamento a las tertulias en vez de escuchar argumentos que sirvan como soluciones reales a los problemas de la gente sobre todo a lo que a la Oposición se refiere. Sin embargo, la realidad más honesta no se encuentra en los platós de televisión, sino en el diario de sesiones del Congreso. Allí, los discursos mediáticos se apagan y los votos se convierten en datos objetivos.

Claramente se ve cómo hay un gobierno que ofrece propuestas y soluciones y una parte contraria cuyo programa e ideas se desconocen. No sabemos qué proyecto de país tienen y eso debería preocuparnos a todos los españoles. No entenderé nunca que haya gente que vote a un partido haga lo que haga y diga lo que diga aunque sea la más absoluta nada. El PP y Vox repiten constantemente que representan a los “españoles de bien”. Pero la realidad demuestra lo contrario. Como denuncian Pedro Sánchez y Patxi López, las derechas legislan siempre para las élites. El Partido Popular demuestra ser, una vez más, un instrumento político al servicio de los de arriba.  

Para este bloque, el poder sólo sirve cuando son ellos quienes gobiernan; cuando la izquierda asume el Ejecutivo, las reglas democráticas les parecen un estorbo. Su meta no es mejorar la vida de la gente, sino recuperar sus antiguos privilegios de clase.  

La mejora de las condiciones materiales de la ciudadanía sólo ocurre con gobiernos progresistas. Muchos se preguntan qué votó la derecha sobre el escudo social y la protección a las familias. Los datos son tozudos: el PP y VOX votaron en contra de prohibir el corte de suministros básicos a hogares vulnerables. Por el contrario, partidos que apoyaron la investidura como EH-Bildu votaron a favor de mantener activas esas coberturas esenciales.  

Lo mismo ocurre con el bolsillo de nuestros mayores. Otro dato oculto es lo que votaron PP y VOX sobre las pensiones en las Cortes Generales: la reforma Progresista blindó por Ley la revalorización automática de las pensiones según el IPC que aunque el señor Núñez Feijoó dijo en una entrevista concedida en ‘La Hora de La 1’ que el PP siempre lo había hecho, la periodista Silvia Intxaurrondo no dudó en corregirle diciéndole que no era verdad eso que estaba diciendo. De hecho, ese 'no' de PP y Vox pretendía revertir la indexación con la inflación y recortar el poder adquisitivo de los mayores. Frente a este rechazo, EH-Bildu votó “sí”, garantizando la viabilidad económica de más de nueve millones de pensionistas.  

La crisis de la Vivienda es otra línea roja donde se ve claramente a quién defiende cada partido. La Ley de Vivienda introdujo topes a los precios del alquiler en las zonas tensionadas. PP y Vox votaron en contra y la recurrieron ante el Tribunal Constitucional. Su prioridad prioridad parlamentaria fue defender los intereses de los grandes tenedores e inmobiliarias. En el bloque opuesto, EH-Bildu votó a favor tras negociar activamente mejoras en el texto final de dicha norma.  

La traición a los servicios públicos se consumó también en la votación de la Ley de Dependencia. La propuesta obliga a la Estado a financiar el 50% de la inversión total en dependencia de las autonomías. Sorprendentemente, el PP votó en contra de recibir este dinero estatal, a pesar de gestionar la Sanidad y los servicios sociales en sus comunidades autónomas.

Paralelamente, EH-Bildu votó “sí” para asegurar la llegada de estos recursos públicos a las personas dependientes.

 Los datos macroeconómicos actuales respaldan el éxito de la gestión del Gobierno de coalición y sus socios: el SMI acumula una subida histórica del 66% desde 2018, alcanzando los 1.221 euros. Además, España supera ya los 22 millones de afiliados a la Seguridad Social, el paro cae por debajo del 10% y la OCDE constata que España lidera el crecimiento de las grandes economías avanzadas.

La utilidad de un partido se mide por el impacto de sus dedos sobre el botón del escaño. El bloque de la derecha practica un sabotaje social para forzar la caída del Gobierno, bloqueándolo todo. Mientras tanto, las fuerzas nacionalistas demuestran que se puede hacer oposición priorizando los avances materiales de la gente trabajadora.  

La ciudadanía debe reflexionar sobre qué bando ofrece soluciones y cuál sólo ofrece tierra quemada y fango.  

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