El periodismo no es una profesión libre. Muchas veces las decisiones que tomas te convierten en esclavo de tus palabras, perdiendo algo de tu libertad por el camino. Yo mismo, por las opiniones vertidas en esta columna, estoy vetado para realizar entrevistas a los rostros de Mediaset en mi sección de entrevistas dominicales. No pasa nada, asumo que el que se mueve no sale en la foto, pero eso no me hace cambiar lo que opino sobre la realidad de lo que veo. El problema llega cuando esas decisiones, esos vetos, se producen para de alguna manera tratar de doblegar la libertad del que escribe, del que opina o del que entrevista. No digo que sea el caso, no me doy tanta importancia.
También existe otra modalidad de esa retorcida relación: la de intentar ganarse favores de según que empresa publicando medias verdades, rumores o directamente mentiras. Esta semana hemos asistido a un clarísimo ejemplo de mala praxis con la publicación de un artículo basado en rumores, suposiciones y conspiranoias propias de Cuarto Milenio. El articulo en cuestión asegura que el éxito de audiencias de las mañanas de La 1 de se debe a que el Gobierno (así, como un ente oscuro y maquiavélico) se habría hecho con el control de la empresa de medición de audiencias. Esta parece la única explicación para según qué mentes para asumir que más gente conecte por las mañanas con la pública que con las privadas.
La teoría de la compra de las voluntades, del maquillaje del dato, del pucherazo audimetril, es la única que encaja en las seseras de los que no entienden que los relatos sesgados, partidistas y asustaviejas no dominen el tiempo de visionado de televisión de las mañanas de este país. El hecho de que el programa más visto siga siendo El Hormiguero, o que el febril Horizonte de Iker Jiménez siga arrasando supongo que se deberá a que el gobierno (como ente) es más tonto que malo y se le ha pasado cocinar también ese dato. Quizás esta barbaridad de conspiración sin pruebas ni fundamento sea más fácil de asumir que el hecho de que la gente ya no se cree según que relatos según de quién vengan.
En esta línea, más que acertada la reflexión de los compañeros de Poco Pasa, “señalar a algo o a alguien sin ninguna prueba y enfangar nunca será periodismo”. Amén. También os confieso que a veces enciendo la tele buscando contenido para esta columna y me entran ganas de hacer de todo menos periodismo… Claro que viendo las críticas del arranque de De lunes a viernes, creo que no soy el único con pocas ganas de hacer periodismo. Algunas de ellas parecen darse la mano con lo que os comentaba antes de “dame cariño, que habrá premio”. Lo que en vida de Sálvame era una “chabacanería”, ahora es “revolucionario y divertido” si sucede en la nueva Telecinco.
En uno de los programas de esta semana pasaron una hora cebando unas imágenes que iban a poner el país boca abajo. Cuando se emitieron resultaron ser unas de Iñaki Urdangarin orinando en la vía pública. Al día siguiente el programa anunció que tenía “otras imágenes del ex duque comprometidas”. Al ser preguntada Karmele Marchante por Beatriz Archidona sobre qué pensaba que podrían contener esas imágenes, la Marchante respondió “no sé ¿una paja?” señalando sin querer donde estaba el rasero del nuevo formato de las tardes de Telecinco. Resultaron ser unas imágenes donde Urdangarin se sacaba un moco. De lunes a viernes ha resultado ser la copia de peor calidad de todo aquello que condenaban a los infiernos: Sálvame.
Y lo gracioso es que este “nuevo” formato se está moviendo en una audiencia del 8%. En esa misma franja El diario de Jorge hacía un 10% sin despeinarse y para algunos periodistas de este país ese 8% resulta ser una proeza digna de la mejor de las programaciones de nuestra televisión. Un éxito, un acierto sin precedentes, un auténtico revulsivo… ver para creer. Lo fuerte es que el formato cuesta bastante más que su antecesor y aun así tiene un peor rendimiento. Los colaboradores del programa se embolsan por tarde entre los 400€ y los 800€. Entre esta agonía y el mínimo histórico de audiencia de Rocío Flores den ¡De Viernes! pienso mucho en el titular que ha dado esta semana Belén Ro después de sufrir un atropello “no es tan fácil morirse como la gente cree”. En fin, como veis, todo manga por hombro…
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