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Opinión

Maricarmen y la prioridad nacional

Ningún ser humano es capaz de hacer daño a otro, de manera voluntaria, sin sentir remordimiento si no se es alguien que carece de empatía y de conciencia

Coral Bravo
Varias personas dejan velas y mensajes en la vivienda de Maricarmen. EP.

Varias personas dejan velas y mensajes en la vivienda de Maricarmen. EP.

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Llevamos meses, quizás años oyendo uno de esos palabros o expresiones falaces, que se suelen construir para manipular la conciencia colectiva (cuando esa conciencia colectiva es acrítica y convierte en verdades bulos y mamarrachadas varias): “prioridad nacional”;  justo desde que la nueva extrema derecha española jalea a los cuatros vientos que los inmigrantes no son seres humanos, sino una especie de androides que vienen a robar el trabajo y las “paguitas a los españoles” (exactamente eso que hacen ellos)

Qué bien suena “prioridad nacional” a oídos de determinados sectores incapaces de tener un mínimo de razonamiento analítico o crítico, ni, lo que es peor, incapaces de sentir un mínimo de empatía hacia el prójimo. Prioridad nacional: primero los nacionales, y después los demás, dicen. Pero ¿de qué prioridad nacional hablan si muchos nacionales están sufriendo e, incluso, muriendo, por  su propia sinrazón y su propia voracidad, y les importa un bledo?

Y es que haber estudiado psicología y haber profundizado en narcisismos y psicopatías (es un tema interesantísimo que afecta a casi todo) es algo que abre mucho los ojos, y ayuda enormemente a entender la realidad política, y el mundo en general; aunque tiene el lado “negativo” de que se les coge al vuelo sabiendo cómo actúan (por sus obras les conocemos). Y se hace imposible no percibir con claridad  que el neoliberalismo está repleto de gentes sin conciencia, y, en general, cualquier micro o macro fascismo son la psicopatía aplicada a la política.

No es ninguna abstracción. Es una realidad evidente y palpable. Ausencia de empatía y de conciencia, carencia de culpa y de remordimiento, falta de sentido moral, parasitismo, engaños y mentiras, abuso de los otros, deshumanización o cosificación del otro, egocentrismo, narcisismo, disfrute o regocijo ante el sufrimiento ajeno...son todos rasgos y actitudes a los que estamos muy acostumbrados a soportar en las derechas, y en muchas personas a nuestro alrededor. Con lo que le ha ocurrido a Maricarmen lo hemos podido percibir tan claramente que asusta.

Ningún ser humano es capaz de hacer daño a otro, de manera voluntaria, sin sentir remordimiento si no se es alguien que carece de empatía y de conciencia. Por eso no es difícil, si se tiene información, descubrir a este tipo de personajes que son minoría (aproximadamente un diez por cien de la población), pero que son capaces, como dice Robert Hare, el gran experto en la materia, de manipular a media humanidad; porque son capaces de hacer cualquier cosa al carecer, como digo, de ningún sentido moral, ni conciencia que les frene en cometer maldades. Eso sí, con una astucia inmensa que les lleva a conseguir, incluso, que parezca que son los otros los culpables de sus propias perversiones y miserias.

Las derechas, especuladores y sus cómplices mediáticos aplaudieron el desahucio de una mujer enferma de 87 años, como si fuera basura, al igual que ocurre con los ochenta desahucios diarios que se dan en España. Ayer murió Maricarmen tras un año de anuncios de desahucio, de sufrimiento, shock emocional y desamparo. Humanidad y compasión cero por parte de sus verdugos. Mientras tanto, esos verdugos han bloqueado el decreto del gobierno que iba a intentar poner soluciones al tema sangrante de la vivienda; sangrante porque el mercado inmobiliario está en manos de los fondos buitre cómplices de las derechas, y por los especuladores inmobiliarios entre los que se encuentran, según se sabe, con mucho descaro y alevosía, políticos y cargos del PP y familiares, e incluso, algún o alguna periodista afín.

Es decir, los intereses son muchos. Aunque, de cara a la galería,  responsabilizan a Sánchez del problema de la vivienda que ellos mismos han creado desde hace décadas, dando entrada a fondos buitre extranjeros y convirtiendo, allá y cuándo gobiernan, la necesidad de las personas de tener un hogar en un modo de abuso y de enriquecimiento. Y bloqueando cualquier medida o ley, al respecto, del gobierno progresista. Recordemos la venta infame de pisos públicos en Madrid a un fondo buitre. Blanco y en botella.

 ¿Qué tipo de seres humanos son los que se enriquecen con el sufrimiento ajeno? ¿Qué norma moral tienen asumida? ¿Qué capacidad tienen de sentir culpa o arrepentimiento cuando destruyen la vida de miles de seres humanos, y cuando defienden, por intereses, un genocidio espantoso en el que dejar morir de hambre a miles de niños, o arremeten contra migrantes con una falta de humanidad que asusta, o se oponen a cualquier ley o medida que mejore la vida de la gente? Es obvio que ninguna.

No se compadecen ni de extranjeros ni de nacionales, por más que se llenen la boca de hablar de “prioridad nacional”. Su única prioridad nacional son ellos mismos. Que Maricarmen descanse en paz, y que descansen en paz tantos miles de personas que han perdido la vida, de muchos modos y maneras, por culpa de las políticas abusivas e infames de las derechas. Decía el jurista, filósofo y politólogo italiano Norberto Bobbio que los fascistas no son más que delincuentes y sociópatas que hacen su carrera en la política, y que ejercen, además de la corrupción, la maldad.

Coral Bravo es Doctora en Filología

Etiquetas España
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