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Opinión

Investir a un delincuente

Un delincuente convicto, con treinta y cuatro condenas penales y responsable del asalto al Capitolio, ha llegado con el apoyo de las élites conservadoras religiosas, armamentísticas, y tecnológicas

Manuel Francisco Reina
Trump reactiva el envío de bombas pesadas a Israel. EP

Trump reactiva el envío de bombas pesadas a Israel. EP

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Tal vez porque el hecho diferencial más característico de lo humano como especie sea el habla, el lenguaje, eso que los científicos y antropólogos llaman “el hecho cultural”, hay realidades metafóricas que tienen un correlato en nuestra realidad como especie, en nuestra historia. Mientras era investido presidente, por segunda vez, el inefable Donald Trump, ardía por los cuatro costados Los Ángeles, arrasando incluso con algunos de los lugares más reconocidos de la meca del cine, de Hollywood.

Creo que, ni en el más delirante guion de cine norteamericano, nadie se hubiese tragado que un señor condenado por treinta y cuatro delitos penales, incluyendo falsificación de documentos públicos, intento de extorsión y pagos para callar la boca a una actriz porno con la que mantuvo una relación, mintiendo a toda la sociedad estadounidense, por no hablar de que, según las investigaciones del fiscal: "inspiró a los manifestantes que asaltaron el Congreso de los Estados Unidos", donde tenía lugar la certificación de los resultados electorales, anomalía democrática en ese país desde la guerra de independencia.  

El presidente Trump en su discurso ese día pronunció hasta diez veces el verbo “luchar/pelear” (fight) dirigiéndose a esos manifestantes, insistiendo en que les habían robado la elección. El fiscal Smith no llega a acusar al entonces mandatario de incitación a la insurrección por cuestiones técnicas, pero sí establece vínculo entre sus acciones y palabras con la revuelta violenta, ratificado en unas de sus primeras acciones gubernamentales, amnistiando a más de mil quinientos de aquellos asaltantes violentos. Hace unos días reponían una película de acción, “Asalto al poder”, en el que en una ficción se atentaba contra el poder, contra el presidente de los EE. UU. y la propia Casa Blanca, en un complot desde dentro, apoyado por las élites de la industria armamentística.

Pues bien, la realidad es que no ha hecho falta ni eso. Un delincuente convicto, con treinta y cuatro condenas penales y responsable del asalto al Capitolio, ha llegado con el apoyo de las élites conservadoras religiosas, armamentísticas, y tecnológicas, y con el voto incomprensible de millones de votantes.  No hay guion de ficción que se hubiera atrevido a tanto.

Las primeras víctimas, el español, que se hizo desaparecer de la web de la casa Blanca-no se enteran todavía de que su nación se construyó en gran medida en español-, la deportación masiva de inmigrantes, los aranceles, en los que pretende meter también a España, soflamas belicistas y colonialistas sobre panamá y Groenlandia, y, por supuesto, el cambio climático.

Hay una vieja teoría, acuñada desde la época clásica y luego asumida en parte por la filosofía “hippie” y la cultura “New Age” de los setenta, en la que militaron escritores como Michael Moorcock, Edgar Rice Burroughs-padre literario de Tarzán-, Ray Bradbury, o J.R.R. Tolkien, que puede apreciarse en su trilogía de “El señor de los anillos” en la contraposición del bien en armonía con la naturaleza y el mal desconsiderado con la misma, sobre la existencia de una consciencia planetaria. Le llaman la teoría de Gaya y, básicamente, como el mito de la diosa madre Gea, presupone que el planeta tierra tiene un alma y una consciencia universal.

No deja de ser una teoría hermosamente literaria pero, lo cierto, es que no es la primera vez que observamos cómo, a pesar de las tremendas agresiones que sufre el planeta azul, éste se defiende como puede, sobre todo del llamado “Homo Sapiens”, el peor de todos sus depredadores y que, a menudo, hace poco honor a su cacareada inteligencia. Yo empiezo a dudar de que el actual presidente de los EEUU, el señor Donald Trump, sepa leer-dudo incluso de su pertenencia al género humano dado su naranja color mutante-, pero alguno de sus asesores debería pasarle los informes sobre los vientos de Santa Ana, la falta de recursos públicos para hacer frente a las catástrofes naturales y el caliento global. El enorme desequilibrio de Trump va a desequilibrar también el frágil equilibrio climático y geopolítico, ya complicado del mundo.

No es la primera vez que la tierra se hace oír, aunque hay quien se haga el sordo. De otra forma, acabaremos enterándonos por las bravas. No es la primera vez. Pregúntenles a los dinosaurios. Yo, de momento, amante del flamenco, he recuperado unas letras por alegrías, que se me ocurrieron cuando fue investido el actual impresentable, perdón, delincuente aunque presidente, de los EEUU, la primera vez, y que llamé “Alegrías del Apocalipsis”: “Tiriti Trump, Trump, Trump; Tiriti Trump, Trump, Trump; Tiriti Trump, Trump, Trump…”. Investir a un delincuente , podría ser el capítulo de esta presidencia, en la que podrían hacer versión cinematográfica…

Etiquetas Donald Trump
Manuel Francisco Reina

Sobre el autor

Manuel Francisco Reina

El que faltaba

Manuel Francisco Reina es un escritor, periodista y crítico literario español. Desde joven demostró una gran pasión por la literatura y por la cultura en general, lo que le llevó a formarse académicamente en estas áreas.

Nacido en Cádiz en el año 1974, estudió Filosofía y Letras, especialidad en Filología Hispánica en la Universidad de Cádiz, y posteriormente cursó estudios de Grado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Fue cronista de Cultura del diario ABC y ha colaborado con La Vanguardia, Diario de Cádiz, Babelia, Zero o GQ.

En su trayectoria profesional destaca su colaboración con diversos medios de comunicación y publicaciones culturales. Actualmente es colaborador de opinión del diario digital ElPlural.com, donde es firma fija de opinión cultural y política en la sección “El que faltaba” desde el año 2015.

Anteriormente, fue titular de la sección “La Verdad del Cuento” en la que publicó artículos y reportajes sobre cultura, desde mayo de 2008 hasta mayo de 2010. También es miembro de la Academia de Artes Escénicas de España, lo que refleja su compromiso con la cultura y las artes escénicas en particular.

Entre sus últimas publicaciones destaca el poemario Servido en frío, que le valió el Premio Jaime Gil de Biedma de Poesía, otorgado por la Diputación de Segovia. Igualmente fue relevante La princesa Paca, co-escrito junto con Rosa Villacastín y publicado en el año 2014, libro del que posteriormente se hizo una adaptación para la televisión en cuyo guion colaboró el propio Reina.

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