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Opinión

Hicieron falta 233 muertos para aprender a leer una alerta roja

Ciencia y poesía frente a la catástrofe: por qué acumular información infinita sin dar forma al conocimiento nos deja indefensos

José González Arenas, autor en ElPlural Andalucía
Imagen archivo DANA Valencia de 2026 / EP

Imagen archivo DANA Valencia de 2026 / EP

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En mayo de 2014, en un congreso sobre el Antropoceno en California, Ursula K. Le Guin leyó un texto breve titulado “Deep in Admiration” - “Hondamente admirados”, traducido al español -. Ahí dejó una frase que hoy suena a diagnóstico: “Necesitamos los lenguajes tanto de la ciencia como de la poesía para salvarnos de acumular información infinita que no consigue educar ni nuestra ignorancia ni nuestra irresponsabilidad”.

La frase tiene truco, y el español lo conserva. Informar viene del latín “informare”, “dar forma”, y el diccionario todavía recoge un uso antiguo: formar a alguien por medio de la instrucción. La información que se amontona sin dar forma a nada no es conocimiento. Es escombro.

Explicar e implicar

En el mismo texto lo dijo en una línea: “La ciencia describe con exactitud desde fuera; la poesía describe con exactitud desde dentro. La ciencia explica, la poesía implica”.

Eso rompe un prejuicio muy arraigado. Solemos pensar que la ciencia es fría y la poesía caprichosa, que una es rigor y la otra adorno. Le Guin pide exactitud a las dos. La ciencia, decía, puede aumentar la sensibilidad moral cuando sustituye la opinión infundada. La poesía, cuando muestra un orden y una belleza, puede despertar un sentimiento de hermandad que nos frena ante el despilfarro, la explotación y la crueldad. La ciencia nos quita excusas; la poesía nos quita la indiferencia.

Trece horas de retraso

En España hemos aprendido esto por las malas. El 29 de octubre de 2024, la AEMET activó el aviso rojo por lluvias en Valencia a las 7:36. El 23 de octubre ya hablaba de una DANA. La alerta a los móviles no llegó hasta las 20:11, casi trece horas después, cuando muchas personas estaban ya atrapadas por el agua. La jueza de Catarroja que instruye la causa ha elevado a 233 la cifra oficial de víctimas mortales en la provincia de Valencia, y el recuento sigue abierto.

No faltó información. Había modelos, mapas de riesgo, avisos oficiales y técnicos que sabían lo que se venía. Lo que faltó fue que esos datos se convirtieran a tiempo en decisión y en responsabilidad. Faltó alguien que entendiera que aquel color rojo en un mapa eran calles con nombre y vecinos con cara.

La propia jueza lo ha escrito este mes. En un auto del 13 de octubre ve “claros indicios” de que las trece muertes de La Torre, pedanía de Valencia, “pudieran haber sido íntegramente evitadas” si la exconsellera Salomé Pradas y su número dos, Emilio Argüeso, ambos investigados, “hubieran ejercido sus funciones”.

Diez meses después llegó el fuego: en agosto de 2025, la peor ola de incendios en tres décadas. El año cerró con 354.793 hectáreas quemadas y 63 grandes incendios, el triple de la media del decenio. Protección Civil contabilizó ocho muertos, cinco de ellos de los equipos de extinción, y 42.913 personas evacuadas. Ourense, Zamora y León ardieron mientras se discutía de quién era la competencia. Y otra vez sabíamos: sabíamos de la España vaciada, del monte sin gestionar, de los veranos cada vez más largos y más secos.

Esa es la irresponsabilidad de la que hablaba Le Guin. No es solo la del gestor que llega tarde. Es la de una cultura que ha confundido estar informada con estar formada. Consumimos alertas igual que anuncios: deslizamos el dedo, nos indignamos un momento y pasamos a lo siguiente.

Lo que sí se puede aprender

Hay una prueba de que el aprendizaje es posible. El pasado 1 de octubre, ante otro aviso rojo en la Comunitat Valenciana, Emergencias envió la alerta a los móviles a las 10:02, 38 minutos después de que la AEMET elevara el riesgo y ocho horas antes de que empezara el peligro. La tecnología era la misma de 2024. Lo que había cambiado era la conciencia de lo que significa un dato. Hicieron falta 233 muertos para aprenderlo.

La ignorancia con wifi

Luego está la ignorancia, que hoy es muy rara porque está conectada. El ignorante de antes no sabía. El de ahora puede saberlo todo y elige no saber nada que le incomode. Tiene un buscador en el bolsillo y un algoritmo que le enseña lo que quiere ver. Le Guin lo anticipó con una precisión que asusta: información infinita que no educa la ignorancia, sino que la decora.

Por eso el bulo funciona tan bien después de cada catástrofe. Habla desde dentro, como la poesía, pero sin su exactitud; finge explicar, como la ciencia, pero sin su método. Si la ciencia y la poesía no ocupan ese espacio, lo ocupa la mentira, que siempre tiene un relato a mano.

Admirar para cuidar

La propuesta de Le Guin no es romántica, es práctica. Una escuela que enseñe a leer un gráfico y también un poema forma ciudadanos más difíciles de manipular. Un periodismo que acompañe la cifra con la vida que hay detrás informa mejor. Una política que escuche a los científicos y sepa explicar lo que dicen será más honesta y eficaz.

Puede parecer ingenuo hablar de admiración en tiempos de cinismo, pero quizá sea lo más radical que nos queda. No se protege lo que no se conoce, y no se defiende lo que no se ama. La ciencia nos da lo primero y la poesía lo segundo. Hace dos días se cumplieron dos años de la DANA, y esta tarde Valencia vuelve a salir a la calle para pedir que los responsables rindan cuentas. Conviene recordarlo: sin las dos seguiremos acumulando datos sobre nuestra propia ruina, muy bien informados y muy poco despiertos.

José González Arenas, autor en ElPlural Andalucía

Sobre el autor

José González Arenas

José González Arenas (Córdoba, 1959) es doctor en Ciencias Ambientales y licenciado en Ciencias Biológicas. Funcionario de la Junta de Andalucía y vinculado al IFAPA, ha desarrollado su trayectoria profesional en los ámbitos de la investigación agraria, la gestión ambiental y la docencia. Es autor de varios libros y secretario de Sostenibilidad y Medio Ambiente del PSOE de Córdoba.

González Arenas escribe artículos de opinión en ElPlural Andalucía.

 

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