Andalucía afronta la primera gran ola de calor del año entre aulas y centros de salud sin climatización adecuada. Mientras muchos alumnos y pacientes se ven obligados a combatir temperaturas extremas con ventiladores sufragados por las familias, el Gobierno de Moreno Bonilla dedica fondos públicos a pagar los alquileres de sus altos cargos en Sevilla y a financiar millonarias campañas de propaganda institucional.
La brecha entre el despacho oficial y la calle es moralmente insostenible. Moreno Bonilla gestiona las altas temperaturas desde el confort térmico del Palacio de San Telmo, y desde esa distancia resulta difícil percibir el alcance real del sufrimiento en las aulas y en las salas de espera.
Seis años después de la aprobación de la Ley de Bioclimatización, alumnos y alumnas siguen soportando temperaturas insufribles en clase que alcanzan hasta los 40 grados. Es el resultado de la pésima gestión educativa de Moreno Bonilla. Según denuncia USTEA, la implantación efectiva de la ley sigue siendo muy limitada y apenas una pequeña parte de los centros educativos andaluces cuenta con sistemas de climatización adiabática.
Los hechos registrados durante las últimas semanas evidencian que son los ciudadanos quienes terminan asumiendo responsabilidades que corresponden a la Junta. En Sevilla, en el CEIP Carmen Benítez, las familias se vieron obligadas a organizarse de urgencia para comprar de su propio bolsillo ventiladores portátiles con los que evitar desmayos.
También en el CEIP Altos Colegios Macarena, familias, docentes y sindicatos se han concentrado para denunciar las altas temperaturas registradas dentro de las aulas. Alumnos y profesores están soportando más de 30 grados durante la jornada lectiva.
En Córdoba, el CEIP Poeta Molleja ha vuelto a situarse en el centro de la polémica por la falta de climatización. Este mes se registraron mareos de alumnos debido a las altas temperaturas y la oposición denunció el retraso de las obras de bioclimatización anunciadas por la Junta meses atrás.
En Málaga, en varios institutos de la provincia, los docentes denuncian en redes sociales que la única opción es mantener ventanas y puertas abiertas. El uso de ventiladores caseros en estas condiciones, advierten, no refrigera las aulas, sino que se limita a mover el aire caliente, convirtiendo los espacios educativos en auténticos secadores de pelo industriales.
Uno de los casos más llamativos ha sido el del CEIP Santa Amalia, en Fuengirola, donde la asociación de madres y padres de alumnos ha iniciado una campaña de recaudación para financiar la instalación de equipos de aire acondicionado ante la falta de una solución por parte del Gobierno de Moreno Bonilla.
Las críticas no son nuevas. Diversos sindicatos y organizaciones educativas vienen denunciando desde hace años que la implantación de medidas bioclimáticas avanza a un ritmo muy inferior al previsto inicialmente. Asimismo, el sindicato CGT ha denunciado públicamente el incumplimiento de la ley y asegura que una parte significativa de los centros educativos andaluces continúa sin contar con sistemas adecuados para afrontar temperaturas extremas.
La controversia se constata no solo en verano, también en invierno. En enero, varias organizaciones educativas alertaron de las carencias estructurales existentes en numerosos colegios e institutos andaluces durante una ola de frío que dejó aulas sin calefacción suficiente y temperaturas incompatibles con el confort térmico recomendado.
El deterioro también se comprueba en la atención primaria andaluza. Durante las últimas semanas, varias denuncias sindicales han puesto el foco en centros sanitarios donde pacientes y profesionales se ven obligados a soportar temperaturas impropias de un servicio público esencial. El caso más llamativo se ha producido en el centro de salud de Puerta Blanca, en Málaga, donde usuarios han llegado a llevar ventiladores desde sus propias casas para poder realizar las sesiones de rehabilitación.
Según denunció SATSE, la avería del sistema de aire acondicionado mantiene a pacientes y fisioterapeutas trabajando en condiciones extremas, una situación especialmente grave en plena alerta por altas temperaturas y con numerosos usuarios de edad avanzada o con problemas de salud. Incluso se ha registrado el desvanecimiento de una paciente como consecuencia del calor y la escasa ventilación.
Lejos de tratarse de un caso aislado, los sindicatos denuncian problemas similares en otros centros de salud. CCOO ha alertado de que el centro de salud de La Luz, en Málaga, lleva más de un año con el sistema de climatización averiado, una situación que, según la organización sindical, ha provocado desmayos entre pacientes mientras esperaban ser atendidos. El sindicato también señala incidencias relacionadas con soluciones provisionales en centros como Puerta Blanca y Tiro de Pichón, donde los aparatos portátiles instalados no resuelven el problema estructural.
Resulta difícil de entender que el Gobierno de Moreno Bonilla que moviliza cada año cientos de millones de euros para conciertos sanitarios con empresas privadas sea incapaz de garantizar algo tan básico como una climatización adecuada en todos sus centros de salud.
Mientras todo esto ocurre en el ámbito educativo y sanitario, la Junta de Andalucía desembolsa más de 400.000 euros trimestrales para sufragar los pluses de alojamiento y las indemnizaciones por alquiler de sus altos cargos destinados en Sevilla que residen fuera de la capital. Un gasto legalmente regulado, pero éticamente demoledor cuando se contrasta con las aulas andaluzas que superan los 30 grados.
El Gobierno del PP tampoco encontró problemas presupuestarios para aumentar el sueldo de Moreno Bonilla hasta superar los 92.000 euros anuales, incrementando paralelamente los salarios de cerca de 270 altos cargos de la administración autonómica y ampliando el número de asesores de confianza.
Las arcas de la Junta gastan más de 30 millones de euros anuales en contratos de publicidad institucional. El dinero se destina a ensalzar una Andalucía idílica que solo habita en los vídeos de campaña de San Telmo.
Como denuncian los sindicatos docentes, con lo que cuesta una sola campaña publicitaria para ensalzar la gestión de la Junta se podría dotar de sistemas de climatización a decenas de colegios públicos.
A ello se suma la menor recaudación provocada por las sucesivas bajadas de impuestos a los más ricos de Andalucía. La Junta ha renunciado de forma voluntaria a ingresar cientos de millones de euros de las rentas más altas y ahora argumenta falta de liquidez para obligar a los ciudadanos a convivir con el estrés térmico.
Pero no, no es un problema de falta de recursos, sino de prioridades políticas. Moreno Bonilla destina recursos para propaganda, privilegios y beneficios para las rentas más altas; sin embargo, su interés es mínimo, por no decir nulo, cuando se trata de garantizar que un niño pueda estudiar sin sufrir un calor insoportable o que un paciente reciba atención sanitaria en condiciones dignas, las soluciones no llegan.
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