La DGT no para de refinar sus métodos de vigilancia para detectar infracciones en las carreteras españolas. A los tradicionales radares fijos y móviles se sumaron los radares de tramo y, posteriormente, uno más letal: el Pegasus. Pero la DGT no se conforma con estos sistemas. De hecho, ya llevamos meses hablando de los futuros radares que se instalarán en motocicletas de la Guardia Civilen avionetas e, incluso, en drones, cuyo funcionamiento podría comenzar en 2019. Sin hablar de los radares que vigilarán la contaminación en ciudades como Madrid o los que harán lo propio con el uso del cinturón de seguridad.

A pesar de todo este ´arsenal´ vigilando y controlando las carreteras a ras de suelo y desde el cielo, hoy tenemos que hablar de un nuevo dispositivo, un mini radar láser portátil que puede utilizarse sin ningún tipo de instalación y que puede funcionar colocado directamente sobre un trípode, en un vehículo, en un guardarraíl, en un pórtico o en una cabina lateral. ¿Su nombre? Velolaser.

Las ventajas de uso para los agentes de la Guardia Civil son más que evidentes: es de tamaño compacto, puede ocultarse fácilmente, su transporte es sencillo, se monta en apenas un minuto y se puede operar sin cables desde un dispositivo portátil –el Velolaser se vende con una tablet incluida–. Gracias a ello los agentes no necesitan estar escondidos cerca del radar, lo que permite su ocultación tras un arbusto, un guardarraíl o cualquier otro elemento.

Controlan dos carriles a la vez

Estos mini radares funcionan con láser en lugar de ondas, por lo que son mucho más difíciles de interferir por los tradicionales inhibidores -además, estos dispositivos de inhibición están prohibidos-. Según la información ofrecida por su distribuidor, estos radares pueden controlar dos carriles a la vez en ambos sentidos de la circulación hasta una velocidad máxima de 250 km/h. Además, distinguen entre vehículos ligeros y pesados e, incluso, controlan la distancia de seguridad.

Los agentes pueden manejarlos desde cualquier dispositivo móvil con conexión wifi –a una distancia de 50 metros o más– o 3G/4G –sin límite de distancia– y visualizar de manera instantánea las capturas realizadas por la cámara. Las dos mejores imágenes se almacenan en una tarjeta de memoria de tipo SD. Y por si fuera poco, estos radares funcionan tanto de día como de noche gracias a un iluminador nocturno infrarrojo que se vende de manera opcional.

La facilidad de uso, el tamaño compacto y la posibilidad de funcionar sin cables los convierte en la solución ideal para su utilización en motocicletas. De hecho, la DGT ya ha anunciado que utilizará estos radares en las motos de la agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, ya que pueden ir fácilmente alojados en los portamaletas o adosados en la propia moto.