Os damos mucho la tabarra con adónde va a parar ese plástico que utilizas cada día una sola vez. Los vasos, bolsas y envases que empleas en una ocasión y tiras a la basura. Seguro que ya sabes que gran parte está contaminando el mar y diezmando su biodiversidad. Pero, ¿qué ocurre con el que no llega al mar? Ese iba a China.

14 millonesde toneladas, métricas

Porque hasta 2017 China era el destino de prácticamente todo el plástico de desecho generado en Occidente. Y eso es mucho plástico. En 2016 fueron 14,1 millones de toneladas métricas. No es una cuestión de peso. Es el espacio que ocupa semejante cantidad de basura. 

Pero China estaba empezando a producir sus propios residuos plásticos a buena velocidad. Más de mil millones de personas llevando la compra en bolsas y bebiendo de los mismos vasos de plástico que en tu oficina, suponen mucha materia que reciclar. Y ya no daban abasto.

Así que en 2017, China prohibió las importaciones de estos residuos, a parte de que era una industria que había dejado de ser estratégica y se había convertido en un problema medioambiental para un país continente con un grave problema en ese aspecto. 

¿Y ahora?

Y ahora, ¿adónde va todo ese plástico? Esa es la gran pregunta. Dónde están yendo a parar ahora esas, al menos, 14 millones de toneladas métricas. Los expertos calcular que desde que entró en vigor la decisión hasta 2030, 111 millones de toneladas métricas de plástico serán “transportadas”. “Transportadas” no se sabe adónde. 

Lo cierto es que la actual corriente comienza a considerar los residuos plásticos de forma parecida a cómo se concebían los nucleares en los noventa. Y nadie quiere hacerse cargo de ese problema. Más de cien millones de toneladas métricas de plástico de desecho. El material menos degradable que se conoce y el más desagradable que se ha creado.