No hay cosa más falaz que los refranes y las frases hechas. Por eso son tan irritantes. Por ejemplo ese que dice que “para gustos colores”. Pues mire, no. Para gustos, sean los que sean está el Millennial Pink. Y si no sabes lo que es mal vas.

Ocaso Millennial

Porque tienes que aprovechar los estertores de lo millennial. Esa corriente asociada a una generación que nos ha enseñado a hacer duckfaces en los selfies, a tomar y capturar snaps, a llevar ugly shoes como si fueran bonitos y convertirnos en haters, en trolls y en stalkers. Antes de que la Generación Z arrase con todo y convierta a los millennials en dinosaurios todavía tienes tiempo de apuntarte a la última moda. La de hacer cualquier cosa pero siempre en Millennial Pink. Definir este color es bastante complicado. Ya es difícil aceptar que el rosa, en cualquiera de sus manifestaciones, esté de nuevo de moda. Pero es que además este tono es especialmente insulso. Un rosa pálido, sin personalidad ni definición. Bueno, quizá el adjetivo millennial después de todo sí le encaje.

Grand Hotel Millennal Pink

El caso es que parece que el origen del tono está en la película de Wes Anderson Grand Hotel Budapest, lo cual nos puede hacer más comprensible el incomprensible fenómeno. Sería, más o menos, el color con el que está pintado dicho establecimiento. Entre lo kitsch y lo almibarado. Y a partir de ahí, como suele ocurrir con estos arranques de personalidad e independencia, el color se ha hecho omnipresente. Desde las portadas de perfiles de los influencers a las colecciones de moda de Gucci, Céline o Marc Jacobs. El momento en el que toda tendencia se convierte en axioma. Si te preguntas de qué estamos hablando es que quizá tú lo has oído como Tumblr Pink. Es decir, el rosa que surgió de su uso intensivo en la red social favorita de los millennials. En cualquier caso, si todavía no te has subido a la moda y pretendes hacerlo, date prisa. En ocasiones el despertar de la tendencia, cuando el asunto queda desfasado, es francamente malo. Como las hombreras o las patillas. Y vaticinamos que este será todavía peor.