La industria del porno, como todas las industrias del entretenimiento, tiene dos caras. La que da al público, en la que todo parece tranquilo y en orden. Y la que solo se conoce cuando se está detrás de los focos. Las numerosas muertes de actrices de cine para adultos de los últimos meses han encendido todas las alarmas. 

Suicidios y sobredosis

Olivia Nova, Olivia Voltaire, Yuri Luv, Shyla Stylez y August Ames fallecieron por sobredosis o suicidio en el intervalo de menos de un año. Estos fallecimientos han puesto el foco sobre la salud mental y las condiciones de trabajo y sociales de las actrices. Sobre todo de las actrices. 

Por este motivo, han decidido movilizarse exigiendo a la industria, a productores y distribuidores, que mejores sus condiciones de trabajo y les presten mayor apoyo en el plano psicológico

Son varios los elementos que confluyen en este caso. Primero desde los propios involucrados en las filmaciones, a los que las protagonistas reclaman mayor empatía y consideración, dada la exposición que sufren.

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Acoso social

Ahí es donde radica otro de los problemas. Las redes sociales se han convertido en un canal de acoso constante a estas actrices. Cualquiera, desde el anonimato, cree que puede denostar a estar mujeres solo por la profesión que ejercen. Ames, por ejemplo, se suicidó después de sufrir una dura campaña de insultos y vejaciones a través de los canales sociales que incluyeron amenazas de muerte.

Pero también se enfrentan a situaciones desagradables en su día a día. La presión de no poder salir a la calle sin ser señalada e incluso increpada, hace que las actrices se encierren en sí mismas y la situación psicológica se vaya deteriorando sin que sean capaces de recabar la ayuda que necesitan. 

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