Ha descendido mucho en los últimos años, pero la industria del transporte marítimo sigue contaminando. Según datos de la Organización Marítima Internacional (OMI), organismo especializado de las Naciones Unidas que se ocupa de la seguridad y la protección del transporte marítimo internacional y de la prevención de la contaminación por los buques, el tráfico marítimo internacional redujo entre 2007 y 2012 más de un 10% las emisiones de CO2, a pesar del aumento de las toneladas transportadas en casi un 16%. El transporte marítimo internacional fue responsable en 2015 del 2,2% de las emisiones antropógenas de CO2 a nivel mundial, aunque en 2007 era del 2,8%, y el aumento del tráfico marítimo en ese mismo periodo, fue de un 25%. En todo caso, se espera que sea un gran avance la botadura, el próximo mes de agosto y desde Holanda y Bélgica, de la primera generación de barcos de carga propulsados en un 100% por energía limpia. Se trata de cinco barcazas de 52 metros de largo y 6,2 metros de ancho, con capacidad para albergar 24 contenedores de hasta 425 toneladas cada uno. Llevan una caja con baterías, cada una de seis metros de alto, que pueden durar hasta 15 horas.
Los barcos no llevan tripulación, serán pilotados a través de un control remoto. Tmpoco llevan sala de máquinas, lo que permite que carguen un 8% más de mercancía que otras embarcaciones con dimensiones similares.

Apoyo de la Unión Europea

Detrás de la iniciativa están las empresas eléctricas holandesas Werkina, Lloyd’s Register, Asto Shipyard y Port-Liner, la empresa constructora de las embarcaciones, están trabajando en los primeros buque portacontenedores de Europa con motor eléctrico. El proyecto está financiado en parte, con 7 millones de euros, por la Unión Europea, que planea sacar otros seis buques de 110 metros de largo que funcionen con baterías que pueden durar hasta 35 horas, que reducirían las emisiones de dióxido de carbono en 18.000 tonel.